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Mi resumen rolero de 2020

Como cada año, y ya van siete, me gusta hacer una última entrada del año que termina destacando las vivencias más interesantes que he tenido como rolero durante los doce meses anteriores. Evidentemente, en este nefando, horrible e infausto 2020 que por fin muere, cualquier cosa de ese jaez que comente por aquí sonará a frivolidad, pero bueno, creo que las costumbres hay que respetarlas.

Huelga decir que muy probablemente algunas de las cosas que menciono a continuación habrían sido muy diferentes de no haber ocurrido todo lo que ha ocurrido este 2020, y es que la puñetera pandemia nos ha afectado hasta en los detalles más nimios del día a día, y el rol no es una excepción. Pero bueno, es lo que nos ha tocado vivir, así que toca apechugar con ello y seguir adelante.

Así que ahí van, sin mucho orden ni concierto, mis doce batallitas de cada año.

12. Números, números. 2020 ha sido el año que este blog ha recibido (dentro de unos guarismos tirando a discretos, como siempre) más visitas en toda su historia. De hecho, en los meses de marzo y abril las visitas se dispararon hasta números que ni siquiera se alcanzan en un Noviembre hermético. Supongo que, siendo esas fechas, la gente decidió tirarse al rol online y muchos de los que lo probaban por primera vez acababan en alguna de las entradas en las que yo he tocado el tema alguna vez, así que espero que les sirvieran de algo. También ha contribuido a ese ascenso un Noviembre hermético absolutamente hiperactivo y trepidante, pero de eso hablo más abajo. Por lo tanto, como sigo teniendo en la cabeza tonterías sobre las que hablar (y reseñas que escribir), y hay gente que lo lee, parece que Ars Rolica seguirá dando la lata un poco, al menos mientras me dure la «inspiración». Otros números, los del bolsillo, sí que han ido para abajo, y es que este año he gastado bastante menos dinero en rol que en otros anteriores y, con la excepción del dispendio de cierta caja ciberpapal, la cosa ha estado controlada. Me da a mí que 2021 no será tan amable con mi cartera…

11. La odisea de las redes. Me hago viejo, lo confieso. Cada vez me cuesta más salir de esta, mi cueva, y tratar de contactar con la rolosfera que sé que está ahí fuera, pero a la que he perdido la pista después de la debacle de Google+. Tras dar el salto a la fallida MeWe, este año ha sido el momento de emprender otra diáspora hacia Discord, una red social que aborrezco pero que, parece, es el único lugar donde se puede departir sobre el hobby con cierta asiduidad. De hecho ni siquiera me parece especialmente apta para eso, y por eso me resulta fascinante que haya quien la utilice para jugar partidas. De hecho, como menciono más abajo, he tenido (o sufrido, más bien) una experiencia de partida con ese invento de Belcebú y mis peores temores se han confirmado. ¡Qué espanto!

10. El salto a Comunidad Umbría. Decía el año pasado que empezaba a hacer mis pinitos en Comunidad Umbría, la que es sin duda la página más popular para partidas de rol por foro en español. Esos pinitos han ido este año un poco más allá gracias a dos partidas en las que me enrolé para acabar de probar el sistema. La verdad es que era muy difícil resistirse: una era de Ars Magica y la otra de Traveller, nada menos que para jugar Piratas de Drinax. Las experiencias en general han sido bastante positivas. La de Ars era un experimento para hacer una partida «acelerada», gracias a un sistema de generación y resolución de aventuras que se curró el DJ y que permitía avanzar años rápidamente. Por desgracia me costó bastante hacerme con ese sistema y para cuando conseguí hacerlo, la partida se había parado (tenía una duración fijada de tres meses). Pero me dejó muy buen sabor de boca. Con Traveller es casi el caso contrario: vamos muy, muy despacito, pero la estoy disfrutando como un enano, y además me está permitiendo (re)descubrir qué gran juego es esta segunda edición de Mongoose. Llevamos dos personajes cada jugador, uno de «acción» y otro con algún cargo de oficial, y la verdad es que ha sido todo un acierto. También las estoy pasando canutas porque uno de mis personajes es el capitán de la nave, y la toma de decisiones es por momentos realmente peliaguda. Pero bueno, más allá de un momento realmente complicado (las malas tiradas resultan demoledoras en este juego), seguimos de una pieza, así que supongo que algo estaremos haciendo bien…

9. El rol online. Como veis, este año he probado casi todos los formatos del rol online, pero una vez más, han sido las partidas por Fantasy Grounds mi principal sustento rolero. A lo largo de estos doce meses he jugado un poco de todo, desde Torg Eternity hasta Traveller, pasando por un tramo final del año centrado en Rolemaster y, por supuesto, algunas ambientaciones salvajes de por medio para aderezarlo todo un poco, como mis queridas Accursed o Weird War I o alguna otra nueva, como Mutant Chronicles. Me ha quedado la espinita de no haber podido probar todavía con alguna partida por Foundry, pero espero poder sacármela no tardando mucho, que ese VTT me lleva haciendo ojitos desde hace demasiado tiempo…

8. En vivo todo es mejor. La de cal ha venido, claro, por el lado de las partidas presenciales, que se vieron cortadas de cuajo ante la irrupción de la puñetera COVID. Una pena, porque durante los primeros meses del año había conseguido jugar con cierta regularidad; en este caso, «regularidad» significa una partida al mes, pero después de muchos, muchos años de sequía, para mí ese ritmo era maravilloso. ¡Incluso salí de mi zona de confort para probar una sesión de Clásicos del Mazmorreo! Al final, entre partidas online y en vivo, en total he jugado 47 sesiones, que no sale a una a la semana, pero casi. Firmaría donde fuera por mantener este ritmo el año que viene, pero eso no quita que desde marzo no haya vuelto a sentarme a jugar en una mesa. A ver cuándo podemos volver a vernos las caras y tirar dados de verdad sin correr otros riesgos que los que corran nuestros personajes…

7. Jugador, no DJ. Pero de todo lo que he contado hasta ahora, sin duda lo más relevante es algo que no me había ocurrido casi desde que tengo uso de razón rolera: he jugado muchísimas más partidas como jugador que como máster. De hecho, todo lo que he dirigido durante el año han sido esas dos partidas de Accursed Weird Warque comentaba al principio y una partidita de Bestias y Bárbaros. Todo lo demás lo he jugado al otro lado de la pantalla, y lo he disfrutado como un niño pequeño. Desde aquí quiero dar las gracias a todos los DJs que han tenido (o están teniendo) que sufrirme como jugador. Pero como la cabra tira al monte, llevo ya unas semanas con el gusanillo de ponerme de nuevo detrás de la pantalla y tengo como media docena de partidas pendientes que quiero poner en mesa, real o virtual. Ahora solo tengo que elegir por cuál empiezo…

6. Des-salvajización. Aunque no lo parezca por lo comentado hasta ahora, ando con una cierta desazón con todo lo relacionado con Savage Worlds. No solo es que sigo sin acabar de acostumbrarme a la nueva edición (aunque estoy trabajando en ello), sino que todo el panorama de publicación me parece bastante tristón. La decisión de PEG de centrar (al menos hasta ahora) casi toda su producción en Deadlands me deja bastante frío, y el nivel de las ambientaciones de terceros me parece hasta ahora bastante bajo (aunque The Secret Files of Section D es la primera que me ha llamado la atención de verdad y tengo muchas ganas de echarle el guante). En España el ritmo de publicación por parte de HT se ha frenado bastante, y de todas las otras editoriales que han intentado probar publicando producto salvaje, ninguna parece tener una continuidad mínima ahora mismo (aunque Hirukoa parece apostar fuerte por el sistema). Así que a falta de tener una buena alternativa para los productos de PEG (como lo eran las líneas que sacaban Triple Ace Games o GRAmel, sin ir más lejos), al final siempre acabo echando la vista atrás y tirando de las muchísimas buenas ambientaciones que tenía Deluxe. Veremos si en 2021 la cosa cambia…

5. El regreso de los clásicos. Traveller, Rolemaster, Ars Magica… efectivamente, este ha sido sin duda el año del regreso de los juegos clásicos a mis diferentes mesas. Clásicos «actualizados» (como puede ser Traveller) o en su estado original, como puede ser RM, al que jugamos en su segunda edición (la del 84, sí). Pero los tiempos cambian para todo, e incluso con Rolemaster, nuestro DJ ha introducido, con buen tino, ciertas reglas de la casa que ejercen de pequeña «red de seguridad» para evitar la elevadísima mortalidad del juego. Aun así, como siempre, no es en absoluto un camino de rosas: lo de que cualquier encuentro, por menor que sea, pueda ser el último, lo tenía casi olvidado. Con Ars Magica, por otro lado, he podido comprobar lo rápido que se le oxidan a uno algunas reglas del juego, algo que es casi normal, porque si hay algo que Ars tiene en abundancia, sin duda son reglas. Sea como sea, los he disfrutado todos mucho y, más allá del componente nostálgico, creo que todos aguantan bastante bien (aunque unos mejor que otros) el paso de los años…

4. Manualidades roleras: Aunque más abajo hablo del Noviembre hermético, no ha sido esa la única «manualidad» que ha visto la luz en el blog durante estos doce meses. Allá por abril liberé, a través de Drivethru, mi aportación a Torg Eternity con Muerte en Katas Raj, una aventurita gratuita en el terrorífico cosmos de Orrorsh. En septiembre también me lié la manta a la cabeza para traducir las Whimsy Cards publicadas hace ya bastante tiempo por Lion Rampant, por si alguien quería usarlas en sus partidas actuales de Ars Magica. Y por supuesto, no ha faltado una parte más de la Tetralogía de las Cuatro Estaciones, Noche de Reyes. Por petición popular, estoy dándole vueltas a traducir la última parte de las cuatro, El sueño de una noche de verano. En un principio lo había descartado porque creía que era relativamente sencillo hacerse con una copia física o digital del libro publicado por La Factoría, pero parece que no es así. Así que es posible (aún no estoy seguro) que acometa esa tarea en algún momento de 2021. Al fin y al cabo, como me recordó alguien hace poco, la traducción original de La Factoría la hice yo, así que eso que tengo ganado…

3. El Noviembre hermético. Qué noviembre han tenido este blog y la rolosfera hermética en general, sodales. No lo digo solo por la cantidad y el nivel de las colaboraciones recibidas en este blog, que también (que el tema fuesen los grogs probablemente ayudó bastante, sí). No podemos olvidar el soberbio Noviembre hermético que pudimos disfrutar en el Arcaneum ni tampoco, por supuesto, esa tirada limitada del Liber Novembrium Hermetici que se logró aprobar con la inestimable colaboración de Holocubierta y la propia Atlas Games (y que no está parada, pero es que con las fiestas todo se detiene, ya sabéis). Recordad que tenéis todos los contenidos de este pasado Noviembre recopilados aquí. También estoy trabajando ya en el PDF que recopilará esos contenidos, pero eso va un poquito más despacio de lo habitual, que no me da el tiempo para todo…

2. Ars, siempre Ars. Como ya habrá quedado patente a estas alturas, después de un tiempo apartado de él, este año he vuelto a pegarle fuerte a Ars Magica (ya lo he dicho, la cabra tira al monte). He jugado al juego en casi todos los formatos imaginables: con esa partida de Comunidad Umbría que decía más arriba, en la que llevaba a un Bonisagus decidido a incorporar la Necromancia cananea a la teoría hermética. Pero también me lo pasé en grande jugando una versión por Discord de The Bats of Mercille donde el grupo y el narrador eran tan magníficos como nefasta era la plataforma. Allí interpretaba a Jean D’Arc, una doncella guerrera tan piadosa como furibunda, y con varios secretos muy bien guardados. Incluso he llegado a jugar una tercera partida, en este caso por Roll20, que he tenido que acabar dejando por falta de tiempo, y bien que me ha dolido. Allí llevaba a Rotundus, un orondo magus Mercere decidido a investigar los portales del Rin para ganarse un nombre en la Orden. ¿Tres partidas diferentes, en un solo año, y como jugador? No había jugado tres partidas como jugador a Ars en toda mi vida, así que imaginaos cómo estoy, ¡dando palmas con las orejas!

1. Proyectos, proyectos. Además de todo esto, estoy ahora mismo involucrado en dos proyectos de los que aún no puedo decir más cosas pero que me tienen muy ilusionado. El primero de ellos debería desvelarse bastante pronto, no en vano lleva ya un tiempo largo de gestación, pero no es algo que dependa de mí. Más recientemente me he liado la manta a la cabeza a nivel fan con algo que tiene que ver con Savage Worlds y que está aún muy en pañales, así que no sé exactamente hacia dónde avanzará (si es que avanza), pero ahora mismo tiene muy buena pinta. Sé que decir esto es como no decir nada, pero cuando pueda ya me extenderé más sobre el tema. A eso habría que sumarle, de confirmarse, esa traducción de El sueño de una noche de verano, el nuevo volumen del Liber Novembrium Hermetici y alguna otra cosa más que tengo en alguno de mis bolsillos. Muchas cosas me parecen, pero bueno…

Y hasta aquí llega mi repaso del año que termina. A 2021 le pido una cosa por encima de todo: que termine de una vez esta pesadilla que está viviendo el mundo entero y que todos podamos volver a la normalidad, sea vieja o nueva. Puestos a pedir cosas más cercanas, le pido tiempo para poder dirigir una campañita de Bestias y bárbaros que está cogiendo polvo en un cajón, y también volver a ponerme tras la pantalla para dirigir Ars, aunque no sé si me va a dar para todo. Ah, sí, y mantener el nivel de partidas como jugador que he tenido en 2020. ¿Es mucho pedir? Me temo que sí, pero solo el tiempo lo dirá. Mientras tanto, os deseo a todos un buen final de año, un muchísimo mejor inicio de 2021… ¡y salud, mucha salud y mucho rol!

 
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Publicado por en 31 diciembre, 2020 en Miscelánea

 

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Mi RPGaDAY, a lo loco: Días 15-21

¡Más madera rolera! Vamos con unas cuantas respuestas más a las insidiosas preguntas del RPGaDAY de este año, cuyas entregas previas podéis encontrar aquí y aquí. Hoy tocan los Días 15 a 21…

Día 15. ¿Qué juego de rol has disfrutado más adaptando?

Soy muy respetuoso con casi todos los reglamentos de juegos que utilizo. Solo cambio algo cuando estoy realmente seguro de que va a mejorar la experiencia de juego, y eso no suele ocurrir muy a menudo. A eso hay que añadir que las pocas veces que he modificado algún detalle de algún juego, casi siempre ha sido «pa cagarla». Aún recuerdo cuando, en mi primera saga con la quinta edición de Ars Magica, decidí que los jugadores generaran las características de sus personajes como se hacía en tercera (tirando un D10 al que se restaba el D10 que tiraba yo como DJ). Las consecuencias fueron apocalípticas, por decirlo de forma suave, así que no confío mucho en mi capacidad para adaptar algo y mejorarlo… más bien al contrario.

Día 16. ¿Qué juego de rol disfrutas usando tal como viene escrito?

Pues en consecuencia de la respuesta anterior… casi todos. Por decir algo, me agarraré a ese verbo «disfrutar» que aparece en la pregunta y mencionaré la quinta edición de Ars Magica, y más concretamente su sistema de magia y de actividades de laboratorio, que me parece una pequeña maravilla para cualquier jugador (o DJ) al que le guste llevar un mago. Todo está perfectamente calculado y engranado con el resto de mecánicas, de manera que a partir de una fórmula muy básica que se aplica a casi todo se pueden hacer cosas muy, muy interesantes. Cierto, en algunos casos la complejidad puede parecer excesiva y la aplicación de esas reglas al mundo de juego es susceptible de ciertos abusos, pero como sistema puro y duro, me parece ejemplar.

Día 17. ¿Qué juego de rol tienes desde hace más tiempo y aún no has probado?

Divertida pregunta. Tengo un montón de juegos que no he probado, pero creo que ninguno de ellos reposa en mis estanterías desde hace tanto tiempo como el Oráculo que sacó Joc Internacional hace ya 25 años, y al que no solo no he jugado, sino que creo que ni siquiera terminé de leerme en su momento. Así que tampoco tengo una opinión muy formada de él. Si entramos en la categoría de «juegos a los que sí que me gustaría jugar», probablemente el más antiguo sería Talislanta, uno de esos juegos que me enamoró cuando leí su tercera edición pero que nunca he tenido la oportunidad de probar en mesa. Su enfoque de la magia y de la fantasía, alejado de los convencionalismos que dominaban el género hace dos décadas, me sigue pareciendo muy interesante hoy en día. ¿Tendré por fin la oportunidad ahora que uno de los reglamentos de la nueva edición del juego será el de Savage Worlds?

Otro de los que llevan mucho tiempo en mis estanterías y nunca han visto tiempo de juego es SLA Industries, la edición original de Nightfall de 1993. Un juego distópico ambientado en un futuro horrendo y desolador, una especie de Shadowrun pasado por el tamiz del Clive Barker o el China Miéville más enfermo, situado en una megalópolis escalofriante llamada Mort City. Los personajes eran agentes que trabajaban para la megacorporación que daba nombre al juego, y que vamos a decir que tenía sus (pocas) luces y sus (muchas) sombras. Aunque le perdí la pista al juego tras hacerse con él Wizards of the Coast, en su momento me quedé con muchas ganas de probarlo. Aunque pensándolo bien, fue mejor que no lo hiciera: solamente me he leído una vez el manual, pero todas las páginas están sueltas y despegadas, lo que no dice mucho sobre la encuadernación, no señor…

Día 18. ¿A qué juego de rol has jugado más en tu vida?

Como es de esperar, a Ars Magica, al que he arbitrado como media docena de sagas de larga duración (un par de años mínimo cada una de ellas, algunas bastante más), y al que, por desgracia, he tenido muy pocas oportunidades de jugar como jugador. Por detrás de Ars, creo que estarían Rolemaster, con el que he tenido la suerte de contar con un máster que preparaba grandes partidas y campañas, La Llamada de Cthulhu (donde he alternado bastante los dos lados de la pantalla) y AD&D, aunque creo que este último ya ha sido adelantado por Savage Worlds después del «intensivo» al que lo he sometido el último año y medio (y a este ritmo, pronto adelantará también a los otros dos). Sin duda tengo que diversificar un poco mis gustos…

Día 19. ¿Qué juego de rol está mejor escrito?

Como uno de esos bichos raros que cuanto menos juega a rol, más rol lee, este es un aspecto al que le doy mucha importancia. De hecho voy a dar una respuesta doble. Si por «bien escrito» entendemos un manual bien estructurado, con un orden claro y con sentido, que permita no solo entender el juego de forma inmediata sino también localizar contenidos concretos de un vistazo rápido (cosa muy necesaria durante las partidas), creo que muchos manuales de Chaosium, y en especial los de La Llamada de Cthulhu, son un buen ejemplo en ese sentido: claros, bien ordenados y con poca información superflua.

Si, por otro lado, por «bien escrito» entendemos escrito con un estilo específico y con ánimo evocador que se adapte a la personalidad del juego, creo que elegiría… Paranoia. El tono que destila todo el manual (al menos en la segunda edición, que es la que leí en su momento), la descripción de la vida en el Complejo Alfa, los clones, el Ordenador-Gran Hermano… Me parece una pequeña joya del humor negro rolero, sinceramente. Y también haría una mención especial a Beasts & Barbarians, cuyos textos están escritos con un estilo y un tono que contribuyen muchísimo a la inmersión del lector en la ambientación. Literalmente, es casi como si estuvieras leyendo las crónicas de algún erudito de la época, por mucho que no esté narrado desde el punto de vista de ningún personaje ni nada parecido. Leerte la historia de los Dominios que se va formando a lo largo de los diferentes manuales de la ambientación es para mí una gozada.

Día 20. ¿Cuál es la mejor fuente para juegos de rol descatalogados?

Ni idea, no suelo buscar juegos descatalogados, aunque en tiempos asomaban cosas muy extrañas en la librería Gigamesh (hablo de la tienda antigua, naturalmente). También me consta que en Tesoros de la Marca suelen hacerse con muchas joyitas imposibles de encontrar, pero la verdad es que la caza de manuales descatalogados no es algo que practique con demasiada frecuencia.

Día 21. ¿Qué juego de rol consigue más con menos palabras?

Otra vez me han pillado. No recuerdo el último juego de rol que me leí que tuviera menos de 100 páginas, así que me va a costar aportar una respuesta interesante. Creo que elegiría Adventurers!, un juego publicado por los polacos de GRAmel, y que en apenas cuatro páginas (2 para el jugador, 2 para el DJ) presenta generación de personaje, sistema y resolución de acciones. Evidentemente es un armazón muy genérico (el juego es multigénero), pero creo que tiene cierto mérito meter todo eso en ese espacio (que está muy aprovechado, ciertamente). Si a alguien le interesa, se puede descargar gratuitamente desde Drivethru.

Otro que también consigue mucho con bastante poco es Microscope, un juego con menos de 100 páginas pero que en apenas 50 (y hablamos de páginas con muy poquito texto) te explica perfectamente cómo generar una historia de proporciones épicas. Microscope es uno de esos juegos que trascienden el rol para adentrarse a medias en la estrategia y a medias en la narración compartida, en el que entre todos los jugadores crean de forma colectiva un mundo de juego y su historia, basándose en una serie de premisas básicas que se deciden al principio de la partida (desde «La expansión de la humanidad por las estrellas» hasta «La decadencia de un antiguo linaje de reyes-dragón a medida que la magia desaparece del mundo», por mencionar solo dos ejemplos incluidos en el manual). Luego van turnándose para determinar cómo avanza la historia de ese mundo, cada uno centrándose en los aspectos que más le interesen, que a su vez serán desarrollados y modificados por los demás jugadores. Con un «turno de juego» claramente definido y una serie de reglas sencillas pero enormemente versátiles, Microscope es uno de esos juegos cuyo límite, realmente, está en la imaginación de los jugadores.

Y hasta aquí hemos llegado por hoy. ¡La semana que viene, más!

 
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Publicado por en 25 agosto, 2017 en Miscelánea, Opinión

 

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Mi resumen rolero de 2015

Al igual que hiciera el año pasado, quiero celebrar que este año llega a su final haciendo un resumen de lo más destacado que han dado para mí estos doce meses, a nivel estrictamente personal y rolero: desde lecturas y partidas interesantes hasta reflexiones personales sobre cosillas que han ido ocurriendo durante el año, hay un poco de todo. Allá vamos, del 12 al 1, y sin pasar por la casilla de salida:

12. Las aventuras de Phoenix. Después de cinco años en activo (jugando por correo, eso sí), este año he parado temporalmente mi saga de Ars Magica. El parón llegó después de que los magos de la alianza de Phoenix, en los confines nororientales del Tribunal del Rin, libraran una titánica batalla contra sus enemigos, los muspelli de Escandinavia. La batalla fue la culminación de una larga serie de historias y aventuras y, aunque la líder de los muspelli se les escapó de entre los dedos, fue una escena literalmente épica. Visto con unos meses de distancia, fue el momento perfecto para dejarlo: con una mezcla de desenlace y cliffhanger morrocotudo, tanto a mí como narrador como al grupo nos vino bien un pequeño cambio de aires, y a Ars le vendrá bien pasar un tiempo en la nevera. El regreso promete ser por la puerta grande, ya dicen que los viejos enemigos siempre acaban volviendo… más fuertes que nunca. Curiosamente, el hecho de parar la saga después de tanto tiempo me dejó con un extraño mono de arbitrar que ha hecho que no dejara de leer y probar cosas nuevas, como explico algo más abajo…

11. Mecenazgos, compras y burbujas. Aunque he intentado controlarme, 2015 ha sido otro año de locura con los mecenazgos. Así de buenas a primeras he picado con Blades in the Dark, Expedición a la Tierra Hueca y Shadows Over Sol, además de Occultism para Shadows of Esteren. Y esos no han sido ni la mitad de los que quería apuntarme, pero llega un momento en el que uno no da abasto. A todo ello hay que añadir las otras compras han ido cayendo durante el año, casi siempre en forma de PDFs de Drivethru, sin olvidar un par de Bundles of Holding que también han llegado a mi poder. Prefiero no contar el dinero que me he gastado durante el año en rol porque seguro que la respuesta será, como casi siempre, «demasiado».

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En ese frenesí de adquisiciones sin duda ha tenido que ver la que durante buena parte del año ha sido la comidilla del mundo del rol, la llamada «burbuja rolera», como se ha dado en definir el aluvión de novedades que hemos visto en España durante este año. Algunas voces auspiciaban un hundimiento de la industria en referencia a un mercado que no puede asumir tal volumen de novedades. No voy a entrar a debatir el tema (básicamente porque no conozco los datos necesarios para hacerlo) pero prefiero creer que esta bonanza es positiva, y aunque en algunos momentos a mí al menos el bolsillo no me daba para todo, he intentado apoyar el producto publicado aquí todo lo posible, llegando a adquirir algún producto que ya tenía en inglés. Espero que 2016 sea igual de prolífico, y que eso signifique que más que una burbuja, nos encontramos ante un asentamiento definitivo del mercado rolero nacional. Una cosa es segura, los próximos Premios Poliedro van a estar de lo más disputados…

10. Lecturas de todos los colores. Y claro, con tanta compra y tanto nuevo contenido, y sin una saga que arbitrar, pues me he dado a la lectura. Decía en la última entrada del año pasado que uno de mis propósitos para 2015 iba a ser hacer todo lo posible por jugar a todo lo que quería jugar. Ese objetivo se ha cumplido razonablemente, como indico más abajo, pero ha tenido como efecto secundario que he leído mucho. De hecho, he leído casi todo lo que ha caído en mis manos, y no sé si será suerte, pero casi todo me ha dejado un buen sabor de boca. Además de mis ineludibles lecturas de todo lo que ha ido saliendo de Ars Magica y de los otros juegos que comento en esta entrada, este año he descubierto cosas tan diversas como Régime Diabolique, Expedición a la Tierra Hueca, Microscope, Pequeños Detectives de Monstruos, Lords of Gossamer and Shadow, Chill o Fiasco. Creo que nunca había variado tanto de género, y nunca había cerrado tantas veces un manual con la necesidad insidiosa de arbitrar una partida de lo que fuera que acababa de leer…

9. Partidas presenciales. Otro de mis propósitos para 2015 era que fuera un año igual de interesante pero con alguna partida presencial más. Y la verdad es que más o menos lo hemos conseguido: con lo que nos cuesta juntarnos para jugar en vivo, mi grupo ha tenido tiempo para jugar una partidita de Rêve de Dragon, otra de Victoriana, una de CdB y otra (que me perdí) dedicada a Matrioska. Además tenemos en marcha (recién empezada) una partida de 50 Fathoms que ha nacido con el ambicioso (para nosotros) reto de jugar una vez cada dos semanas mediante Skype y Fantasy Grounds. Y no nos ha cabido también una partidita de Aquelarre que al final se irá a enero. Además de eso, logré sacar tiempo para arbitrar una partida corta de La Llamada de Cthulhu a mi mujer y a mi cuñado que salió francamente bien, y que duró solo una sesión… pero de siete horas. Puede que parezca poca cosa para todo un año, pero la verdad es que a nivel personal me parece casi una proeza, y aunque alguna de esas partidas no vaya a pasar a la historia de nuestro grupo, lo importante es seguir probando y jugando…

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8. Victoriana. Durante la primera mitad del año di bastante la tabarra con el juego victoriano de fantasía steampunk de Cubicle 7. La regulera respuesta que tuvo en mi grupo la única partida que arbitré, combinada con la llegada de otras lecturas roleras a mi pila de pendientes, hizo que dejara de hablar de Victoriana, pero he seguido leyéndome varios manuales del juego, por mucho que incluso la propia Cubicle 7 parezca tenerlo aparcado en favor de otros productos más populares. Me sigue pareciendo mucho más que «un juego de temática victoriana con enanos y elfos», y creo que hay mucho talento y mucho trabajo detrás del juego, aunque su sistema siga despertándome alguna que otra duda. No descarto volver a perseguir a mis pobres jugadores el año que viene con alguna partida más…

7. Rolemaster. Con la parada de mi saga de Ars Magica, en mi grupo nos hemos pasado la segunda mitad del año jugando a Rolemaster. Sigo llevando a un gruñón y soberbio alquimista dúranaki, del que debo decir que empieza a ser un milagro que siga vivo. Rolemaster siempre ha sido un juego letal, pero conforme los personajes van subiendo de nivel (estamos a punto de llegar a 7º) esa mortalidad es aún más patente, y en los últimos meses hemos encadenado varios combates en los que lo menos que hemos sufrido ha sido un miembro amputado. El juego de por sí ya hace que un paso en falso pueda suponer la muerte segura, pero es que además nuestro máster es duro como el acero, lo que hace que cuando sales vivo de sus durísimos encuentros, respires aliviado y te jures no volver a jugarte el pellejo así como así. Me lo paso muy bien con Rolemaster, pero confieso que en algún momento agradecería algún respiro en el que poder volver a confirmar que hacer un objeto mágico en Shadow World es infinitamente más complicado que en la Europa Mítica…

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6. Savage Worlds. Si decía que mi descubrimiento en la primera mitad del año fue Victoriana, el de la segunda ha sido sin duda Savage Worlds. He pasado de no conocerlo a apuntarme (un poco por probar) a la preventa de la edición española por parte de HT Publishers y a, finalmente, consumir casi cualquier manual del juego que cae en mis manos. En pocos meses he devorado (y empezado a arbitrar) 50 Fathoms, he leído algunas cosas de Weird Wars Rome y estoy bastante enganchado a Beasts & Barbarians, de la que pronto empezaré a hablar por aquí. Le tengo echado el ojo a alguna de las ambientaciones de ciencia-ficción (Last Parsec me tira mucho…) y también tengo en cartera leerme los Companions. Como ya he comentado alguna vez, me gusta la sencillez y flexibilidad de su sistema, me gusta que al mismo tiempo no sea un juego «amable» (sin ser… Rolemaster) y me gusta que tenga un componente peliculero importante, pero sin pasarse. Sin duda, ahora mismo soy todo un converso… «salvaje». Veremos lo que dan de sí las andanzas de mis piratuelos…

5. El noviembre hermético. Hace no demasiado, en un arranque de imprudencia, decidí liarme la manta a la cabeza y dedicar el mes de noviembre a publicar un objeto mágico diario para Ars Magica en el blog. Fue un trabajo ímprobo que estuvo a punto de acabar conmigo, e hizo que el blog sufriera un pequeño cortocircuito de contenidos del que todavía no se ha recuperado del todo, pero me lo pasé bastante bien y volví a confirmar que el subsistema de objetos mágicos de Ars es una pequeña maravilla, y aúna una flexibilidad espectacular con un elemento lúdico de lo más interesante. De hecho, bien utilizado ni siquiera requiere tantos recursos de juego como parece, y se pueden hacer cosas bastante majas sin invertir mucho vis. Por si a alguien le interesa, los 30 objetos están recopilados aquí. Y por cierto, nunca he tenido más ganas de llevar un mago Verditius…

4. La muerte de la línea americana de Ars… La noticia saltaba allá por mayo, muy poco después de que el insigne David Chart anunciara que dejaba de ser director de la línea editorial de Ars Magica. Pocos días más tarde, Atlas Games anunciaba que la quinta edición terminaría cuando se publicaran los tres manuales que estaban por entonces en producción (y de los cuales han salido ya dos). Pese al mal sabor de boca de la noticia, y parafraseando a Chart, la verdad es que la línea de quinta edición es enormemente sólida, con nada menos que cuarenta volúmenes de una calidad indiscutible, y aunque no está del todo claro qué va a pasar ahora con el juego, hay material a espuertas para disfrutar. La cancelación también tuvo un efecto secundario beneficioso, que fue la colaboración que tuve el privilegio de hacer con Carlos de la Cruz de La Frikoteca: Ars Frikoteca fue un artículo publicado simultáneamente en los dos blogs, en el que se incluían nuestros respectivos cinco suplementos favoritos del juego. Fue una bonita despedida para una línea que, a día de hoy, ya solo tiene un suplemento en la recámara: Dies Irae. Porque todo juego de rol debe terminar con un Apocalipsis, sí señor…

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3. …y el mortecino avance de la española. Mientras tanto, en España, la línea ha seguido sin arrancar definitivamente. En todo un año apenas nos hemos podido llevar a la boca un único suplemento, eso sí, de altísima calidad: La alianza rota de Calebais no solo mantiene toda su frescura como aventura de referencia para Ars 25 años después de su creación, sino que la edición española supera con creces el original americano en cuanto a valores de producción y estéticos. Tal vez por eso sabe doblemente a poco: cuando todo el mundo contaba con que Castas, la edición española de True Lineages, llegaría antes de final de año, no ha sido así y tendremos que irnos a 2016 para verlo en nuestras manos. Por frustrante que resulte, es comprensible que Holocubierta quiera hacer las cosas bien y sin prisas, así que toca armarse con un poquito (más) de paciencia y esperar que 2016 sea, ahora sí, el año del arranque definitivo de la línea en España.

2. Revista Aegis. Aunque no lo he comentado mucho en el blog, hace unos meses me incorporé al equipo de la revista Aegis, la publicación dedicada íntegramente a Ars Magica de la que en su momento se lanzó un número y cuyo proyecto se ha retomado con la aparición de la quinta edición en castellano. Como todo proyecto hecho de forma voluntaria la cosa se ha ido cociendo a fuego lento, pero el primer número está bastante avanzado, y con un poco de suerte debería ver la luz en los primeros meses del año. Personalmente, y como «recién llegado», me parece que está quedando francamente bien, lo cual no es de extrañar porque hay gente con muchas ganas y talento metida en el proyecto (y obviamente no me refiero a mí…). Es un proyecto que me ilusiona mucho, y no veo el momento de decir algo más concreto, pero por ahora lo dejaré aquí…

1. Ars Rolica. 2015 ha sido el primer año de vida completo del blog (que nació a mediados de 2014), y la verdad es que de nuevo, me lo he pasado muy bien escribiendo en él. Ars Rolica me sirve para muchas cosas: para divagar sobre lo divino y lo humano en Ars Magica, para conocerme un poco mejor como rolero y para tratar de hacer un poco de afición, que nunca está de más. Este año, además, he diversificado contenidos más que nunca y, una vez más, he podido conocer a gente muy maja de la rolesfera española por el simple hecho de escribir en este pequeño rinconcito. No sé cuándo me cansaré de escribir sobre Ars (o sobre cualquier otra cosa), pero mientras me llega ese momento, tengo la misma ilusión que el primer día…

Y eso es más o menos todo lo que ha dado para mí este 2015, que la verdad es que no está nada mal. Para 2016 pido más o menos lo mismo que pedía el año pasado: un poquito más de rol en presencial, el mismo ritmo de partidas por correo y, por qué no decirlo, el mismo buen tino a la hora de elegir nuevos juegos a los que hincarle el diente. Así que solo me queda desearos a todos un feliz 2016 lleno de felicidad y sobre todo, de mucho rol… ¡hasta el año que viene!

 
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Publicado por en 29 diciembre, 2015 en Miscelánea, Opinión

 

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Mi RPGaDAY 2015, tercera (y última) parte

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Vamos allá con la tercera y última entrega de mi RPGaDAY de este mes de agosto de 2015. Aquí entramos en preguntas bastante más subjetivas, de las que cuesta más responder, pero lo intentaremos… Además, dado que hay muchas preguntas del tipo «… en tu juego?», me temo que las palabras «Ars Magica» se van a repetir mucho. ¡Avisados quedáis!

22. Entorno perfecto de juego. El más tradicional: una mesa con el máster y varios jugadores a su alrededor, en una habitación con buena iluminación y sin ruidos ni alteraciones que vengan de fuera (o de dentro, por aquello de los móviles). Una mesa grande, con espacio suficiente para tener fichas, dados y lápices sin que se amontone nada, y con un rinconcito razonablemente grande para que el máster pueda poner su pantalla, si la usa, y con alguna mesita adyacente para poner sus manuales, dados y notas. Sí, soy bastante tradicional y hogareño. Probablemente por eso siempre me ha costado bastante jugar partidas en salones y convenciones, el ruido y el bullicio que suele rodearlos me distraen bastante. También confieso que aunque siempre ando probando formas de implementar la tecnología en el rol, por ahora no he hallado nada que mejore sustancialmente el entorno que acabo de describir más allá de usar la tablet en lugar de manuales, lo cual aligera bastante el peso a desplazar si no juegas en casita. He probado a arbitrar con la ayuda de un ordenador ejecutando Maptool conectado a una TV como ayuda para visualizar un combate, y la verdad es que aunque aportó más detalle de lo que habría aportado un mapa trazado con un rotulador sobre una pizarra y unas miniaturas colocadas sobre esta, también era un elemento distractorio.

Por otro lado, es cierto que me faltan por probar otras cosas que podrían mejorar ese entorno: por ejemplo, solo he usado música o efectos de sonido en partidas de forma muy puntual y me gustaría hacerlo con más frecuencia, porque me gusta la atmósfera que añaden si están bien elegidos. Tomo nota para volver a probar en el futuro…

Ars 2nd cover

23. Juego perfecto para mí. Supongo que a nadie le sorprenderá la respuesta: Ars Magica. Lo ha sido desde que lo descubrí al abrir por primera vez la segunda edición, hace ya unos cuantos años. Había jugado a unas cuantas cosas antes, siendo mi favorito probablemente La Llamada de Cthulhu, pero Ars lo cambió todo. Desde entonces he probado muchos juegos (aunque menos de los que me habría gustado, sin duda), y aunque algunas cosas me han parecido muy interesantes, ninguno le ha podido arrebatar el trono a Ars, ni siquiera en el breve tramo en que dejé de jugar a Ars… principalmente porque fue un tramo en el que no jugué a nada.

Dos fueron los conceptos que me cautivaron (y me siguen cautivando) de Ars Magica: el entorno de la Europa Mítica (como ya comenté en la anterior entrada de este RPGaDAY) y el sistema de magia, la combinación de Forma + Técnica, que me pareció sencillamente brillante. De ambas cosas he hablado sobradamente en este blog, así que no voy a extenderme mucho más para no repetirme. Mi edición favorita es la actual, la quinta, con todas sus virtudes y todos sus defectos (que los hay de ambos y en diferente cantidad, y no es un juego de palabras), seguida muy de cerca por segunda, en la que todo era más fácil, más espontáneo y más fascinante. Aun así, prefiero la documentación y el detalle de quinta edición al misterio y la libertad de segunda.

24. House rule favorita. Interesante pregunta, soy muy poco de house rules. Suelo respetar bastante las reglas tal y como han sido escritas en los juegos, y cuando hago excepciones o reglas caseras, me lo pienso mucho porque si una regla está escrita como está, es por algo. De hecho las pocas house rules que utilizo son derivaciones casi lógicas de cosas que no aparecen indicadas explícitamente en algún manual, así que en este caso voy a abstenerme de responder a la pregunta por no contar con ninguna respuesta digna.

25. Mecánica revolucionaria favorita. Otra pregunta que se las trae, y que voy a responder de forma intencionadamente ambigua. El rol es algo en evolución constante, además de muy plural, y lo que unos consideran revolucionario otros lo consideran una blasfemia. Y eso es lo bueno que tiene esta afición, que hay para todos los gustos. Así que como no creo tener el criterio necesario para definir ninguna «mecánica revolucionaria» y me parecería igual de acertado o erróneo mencionar cosas tan dispares como el ya comentado sistema de magia de Ars o la mecánica de los Aspectos de FATE, que ha revolucionado por completo el panorama del rol en los últimos años… pues casi que tampoco diré nada.

26. Inspiración favorita para tu juego. La verdad es que me inspiro en casi cualquier cosa imaginable para mis partidas: libros, películas, videojuegos, cómics, otros juegos de rol… Uno nunca sabe cuándo se puede encender la luz de la inspiración que te lleve a adaptar algo, tenga mucho o poco que ver con la partida que estás arbitrando o jugando. He «adaptado» tramas, personajes o simples escenas de todo tipo de obras de ficción, formando en algunos casos auténticos pastiches. Recuerdo con especial cariño cuando leí Puente de pájaros, de Barry Hughart, donde aparecía el divertido personaje del Maestro Li Kao, una especie de sabio chino entre cínico y cachondo. El personaje me gustó tanto que lo adapté a una partida de Rolemaster que arbitré de forma bastante efímera. Ninguno de mis jugadores le hizo ni puñetero caso, de manera que no pude hacer el «homenaje» que tenía previsto hacia el libro. Recientemente también he decidido «inspirarme» en la serie Penny Dreadful para crear una aventura de Victoriana cuando tenga tiempo…

Sin embargo, si tuviera que quedarme con mi inspiración favorita para el que es el juego que más arbitro habitualmente, Ars Magica, la respuesta sería mucho más fácil: la historia. No hay nada que espolee más mi imaginación que leer sobre historias, leyendas o hechos sobre la Edad Media, hace que mi imaginación eche a volar de inmediato. Es por eso que Medievalists es una de mis páginas favoritas ahora mismo. No todos los contenidos que se publican allí son aplicables a Ars, pero sí que hay muchos que se pueden convertir fácilmente en un gancho de aventura a poco que el narrador tenga un poco de iniciativa.

27. Idea favorita para fusionar dos juegos en uno. Siempre he tenido el gusanillo de combinar Ars Magica y La Llamada de Cthulhu. O, en otras palabras, cómo sería Cthulhu Edad Oscura si hubiera magos herméticos de por medio. Los Primigenios podrían ser o bien criaturas feéricas medio latentes que necesitan la vitalidad de los seres humanos para subsistir, o incluso entidades primordiales que existen en rincones oscuros del Reino Mágico y que son ajenas a las vicisitudes de los seres humanos y solo aparecen para causar destrucción. Sus sectarios podrían pertenecer a tradiciones herméticas parecidas a los Muspelli, que trataran de traerlos de nuevo a nuestro mundo por algún demencial propósito. La Orden de Hermes podría ser una organización dedicada a neutralizar esas sectas y, en el peor de los casos, de frenar las invasiones primigenias en los casos más desesperados. En más de una ocasión he estado tentado de meterme en harina y hacer una adaptación, pero me da la sensación de que con las reglas actuales un grupo de magi bien preparados serían capaces de plantar cara al Gran Cthulhu sin despeinarse demasiado, y eso es algo que no sería demasiado atmosférico. Pero bueno, igual algún día me lío la manta a la cabeza…

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28. Juego favorito al que ya no juego. Tengo un montón. Como ya comenté en la entrada anterior, Traveller es uno de mis grandes juegos pendientes, y no pierdo la esperanza de poder probarlo como jugador en cualquiera de sus variantes (siempre he sido muy malo arbitrando ci-fi). También me gustaría jugar algo más a La Llamada de Cthulhu, al que en su momento jugué mucho y que ahora lleva mucho tiempo en el dique seco salvo por algunas sesiones muy puntuales. Específicamente, me gustaría probar con ambientaciones diferentes para La Llamada, ahora que he probado Achtung! Cthulhu y me ha gustado. Mis prioridades a corto plazo son Cthulhu Invictus y Delta Green, a ver qué se puede hacer…

Eso en cuanto a «favoritos», pero la lista de juegos a los que simplemente tengo «muchas ganas» de jugar sería bastante más larga, e incluiría desde Pendragón hasta Cultos Innombrables, pasando por Warhammer Fantasy o Runequest, por poner solo algunos ejemplos…

29. Página/blog de rol favorita. La verdad es que cuesta elegir solo una, pero probablemente me quedaría con La Frikoteca. Carlos de la Cruz me parece no solo alguien que escribe muy bien, sino también alguien con las idea muy claras, ideas que siempre expone de forma didáctica y divulgativa. Solo por eso (bueno, y por su morrocotuda historia de Ars Magica que se curró en tiempos), me quito el sombrero y devoro cada entrada de La Frikoteca en cuanto la cuelga. También soy muy fan de Mundos Inconclusos, donde Cronista hace arte con las abundantísimas reseñas del material rolero que lee.

Por último, y saltando el charco, también debo volver a romper una lanza en favor de The Gnome Stew, un magnífico blog dedicado íntegramente a publicar artículos y consejos dirigidos a directores de juego para hacerles la vida más fácil. Para quienes no se defiendan del todo con el inglés, los chicos de Bastión rolero van traduciendo algunos de esos artículos, y ahora también se han liado la manta a la cabeza y han empezado a traducir extractos de uno de los libros publicados por «los gnomos», Never Unprepared, del que ya hablé en su momento aquí. No tenéis excusa…

30. Celebridad rolera favorita. Interesante pregunta… Creo que me quedaría con el gran Robin Williams, que era un avezado jugador de Dungeons & Dragons. Williams me parece uno de los cómicos más brillantes de las últimas décadas, así que aunque no soy muy de D&D, no me habría importado compartir mesa con él; debía de ser un jugador, como mínimo, inusual. Sirva esto como pequeño homenaje al Gran Capitán ahora que hace poco más de un año que nos dejó. Bueno, ahora que lo pienso, Asia Carrera también estaría muy cerquita de él en esta lista, para qué engañarnos. Otra experta en D&D. Lo que me gustaría es conocer a alguna celebridad que no jugara a D&D. ¿Seguirá jugando a rol Álex de la Iglesia?

31. Cosa favorita no rolera que he sacado del rol. Esta también tiene su miga, porque la verdad es que el rol me ha aportado bastante cosas lejos de las mesas. Entre ellas, me ha ayudado a mejorar mis habilidades sociales, a perder la timidez a hablar en público y a expresarme con más fluidez. Me ha hecho tener un gusanillo constante por leer cosas nuevas y procesarlas aplicándoles un criterio constante y exigente (y esto no es algo solo aplicable a a manuales de rol). Me ha ayudado a descubrir autores en cuyas obras se inspiraban algunos juegos, y también a descubrir otros tipos de juegos (tablero, cartas) que probablemente no habría probado de no jugar a rol. Y por último, también me ha llevado a conocer a muchas buenas personas, algunas de las cuales forman hoy mi grupo de amigos roleros de toda la vida que siguen tirando dados con la misma fuerza que cuando empezamos en esto, hace unos cuantos años, y a los que hoy en día nos unen muchas otras cosas además del rol. No es moco de pavo…

Y hasta aquí llega mi RPGaDAY de 2015, cuyas dos primeras partes podéis leer aquí y aquí. La sensación que me queda tras responder estas 31 preguntas (algunas de las cuales no he terminado de entender del todo, así que igual en algún caso no he respondido exactamente a lo que preguntaban) es que sigo aferrado a mis juegos de toda la vida y que, aunque sigo probando cosas nuevas siempre que puedo, muy pocas de ellas acaban entrando en mi lista de juegos favoritos. ¿Será que elijo mal, que no busco suficiente o que hoy le pido a un juego más cosas de las que le pedía hace unos años? Ni yo mismo sé la respuesta…

 
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Publicado por en 1 septiembre, 2015 en Batallitas, Miscelánea

 

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Mi RPGaDAY 2015, segunda parte

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Vamos con la segunda tanda de respuestas del RPGaDAY de 2015, las correspondientes a las preguntas 11 a 21. Me temo que en muchos casos toca realizar un viaje al pasado lejano…

11. Escritor de rol favorito. Probablemente Jonathan Tweet y Mark·Rein Hagen, a quienes nunca estaré lo bastante agradecido por haber creado Ars Magica. El hecho de que ambos siguieran haciendo historia, cada uno a su manera, después de crear mi juego favorito no hace más que refrendar su enorme calidad como escritores. De la línea actual de Ars me quedo con dos autores, Mark Shirley y Timothy Ferguson, cada uno por motivos bien diferentes. También me quito el sombrero ante el ínclito Sandy Petersen, creador de La Llamada de Cthulhu, quien solo por eso se ha ganado un lugar en el cielo del rol. Y últimamente sigo bastante a Walt Ciechanowski, escritor y responsable de la actual edición de Victoriana y que también ha dejado muestras de su buen hacer en juegos de todos los pelajes, desde Pathfinder hasta Savage Worlds, pasando por Mutants & Masterminds, sin olvidar sus ocasionales colaboraciones en Gnome Stew. Cuando veo cualquiera de estos nombres en algún manual me entran muchas ganas de leerlo…

12. Ilustración de rol favorita. Buf… Una pregunta realmente complicada, cuesta elegir solamente una. Casi mejor lo ampliaré a uno, o mejor dos ilustradores. El primero es un hombre que tuvo casi tanta culpa de aficionarme al rol como lo tuvieron algunos escritores o creadores de juegos. Me refiero a Angus McBride, quien se encargara de ilustrar las portadas de un montón de productos de MERP y Rolemaster para ICE allá por los años ochenta. De hecho, si tuviera que hacer un esfuerzo imposible por elegir una sola ilustración, elegiría la portada de la histórica caja roja de MERP, esta que veis aquí abajo, pero es que todas las ilustraciones de McBride para cualquier producto eran para quedarse mirando durante varios minutos mientras babeabas. McBride dio vida gráfica a los protagonistas de El Señor de los Anillos muchos años antes de que existieran las películas, y creo que a muchos nos ayudó a visualizar mejor a los personajes que habíamos leído en los libros. (Luego Alan Lee haría lo mismo de una manera completamente diferente a lo que hacía McBride, pero esa es otra historia…).

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El otro ilustrador ante el que me quito el sombrero es mucho más reciente. Me refiero a Yvan Villeneuve, uno de los principales ilustradores de la línea de Shadows of Esteren, y también uno de los principales culpables de hacer realidad esa atmósfera entre tenebrosa y melancólica que tiene el juego. Villeneuve, conocido como «Gawain» en los círculos «estereneros», ha dibujado muchos paisajes y no pocos personajes del mundo de Esteren, y en todos los casos ha logrado hacer obras tremendamente evocadoras y, lo que es más importante, radicalmente diferentes a lo que se considera normal en el género del rol de fantasía. ¿Tendrá algo que ver el hecho de que es francés, y de que en Europa tiramos a dibujar las cosas de forma diferente al otro lado del charco…?

13. Podcast rolero favorito. Voy a ampliar «podcast» e incluiré también canales de Youtube, que yo creo que más o menos es lo mismo. La cuestión es que últimamente me he aficionado varios de ellos, empezando por Complejo de Master, donde Justo Molina disecciona con regularidad y perspicacia sin igual productos de rol de todos los pelajes. También soy muy fan del canal de Youtube de Pifia en Cordura, cuyos miembros se ganaron mi admiración eterna por esta maravilla imperecedera y genial, aunque la verdad es que el amigo David Ibáñez no se prodiga demasiado, y eso que es una auténtica enciclopedia andante sobre La Llamada de Cthulhu. Y acabo de descubrir hace muy poquito un nuevo podcast, Teoría del Crítico-Pifia, que tiene muy buena pinta, y que ya cuenta con comunidad en G+, aquí.

14. Accesorio de rol favorito. Esta tiene tela… «accesorio de rol favorito», ahí, ancha es Castilla… ¿Cuentan los dados? ¿Los suplementos? ¿Las pizarras? En fin, no estoy del todo seguro, y estoy tentado de decir «mi pareja de D10, magenta y amarillo, que lleva acompañándome más de 25 años», pero no, hay algo a lo que le tengo aún más aprecio, aunque ya no lo utilice mucho: la pantalla para la tercera edición de Ars Magica. En su momento la usé una y otra vez hasta machacarla, y hoy en día se ha ganado un reposo definitivo en mi estantería después de un fiel servicio. Y si la comento aquí, es sobre todo porque me parece la pantalla más útil (que no más bonita) de todas las que tengo… sobre todo por su parte exterior. Allí hay un fantástico y absolutamente evocador mapa de la Europa Mítica, el mismo que aparecía en el interior del manual básico de Ars, que mis jugadores debieron de consultar centenares de veces durante mis partidas para situar los lugares que visitaban sus personajes. Sí, puede parecer algo muy obvio, pero entre lo bonito que era el mapa y lo sencillo que era para mí asomarme un poco por fuera de la pantalla y decir «Llegáis a Pasaquine, que está más o menos… aquí», la pantalla me facilitó la vida en muchas ocasiones. Siempre me he preguntado por qué no han vuelto a hacer una pantalla con un mapa parecido, y de hecho en más de una ocasión se me ha pasado por la cabeza imprimir un tapete con el mapa, pero no he logrado encontrar una imagen a resolución suficiente para reproducirlo…

El mapa era obra de Eric Hotz y, para quien no lo recuerde, aquí está:

mythiceurope

15. Campaña de rol más larga que has jugado. Como árbitro, mis dos primeras sagas de Ars Magica fueron bastante largas, diría que más de un año jugando regularmente los sábados. La primera en concreto, jugada hará ya más de 20 años, fue bastante longeva, empezando en el Tribunal de Provenza y terminado con un «spin-off» en Escocia. Mi saga actual lleva cinco años activa, pero es por correo, y en ese formato el tiempo es algo bastante más difícil de cuantificar, aunque yo creo que empieza a andar cerca de esa primera saga. Fuera de Ars, otra de las más largas que arbitré, y a la que tengo especial cariño, fue una de La Llamada de Cthulhu que nació a partir de la mini-campaña «La Bestia no debe nacer», de Ricard Ibáñez y publicada en la revista Líder. Tras concluir la campaña mis jugadores formaron una asociación, La Puerta y la Llave, cuyos miembros estaban dedicados en cuerpo y alma a luchar contra los horrores de los Mitos, y con esa asociación como trasfondo fui combinando aventuras publicadas con algunas de cosecha propia hasta formar una gran campaña que también duró un año largo. Fue de esas campañas que se te quedan grabadas al fuego y de las que años, lustros, décadas después, aún recuerdas algunas escenas como si las hubieras visto ayer.

Como jugador, creo que la más larga que he jugado es otra campaña «casera», en este caso de Rolemaster, que empezó con el módulo The Orgilion Horror, y que luego también se prolongó un par de añitos, o algo menos si no contamos parones. En cuanto a campañas publicadas, creo que la más larga que he jugado ha sido Las máscaras de Nyarlathotep, para La Llamada de Cthulhu. (Muchos de estos datos hay que tomárselos con cierto escepticismo, casi todas se jugaron hace más de 20 años, así que en lugar de 2 años podrían haber durado 1 año… o 2 meses).

16. Sesión de rol más larga que has jugado. Nunca he participado en una sesión maratoniana, de esas que empiezas a jugar por la mañana, paras para comer y luego continúas hasta la noche. Precisamente en algunas de las campañas que he comentado más arriba tuvimos varias sesiones de 5-6 horas. De hecho diría que eran más bien la tónica habitual, porque recuerdo que las broncas familiares porque me presentaba en casa a comer a las cuatro de la tarde eran bastante habituales. Debo decir que hace muy poquito que he arbitrado una sesión de La Llamada de Cthulhu que también se fue a las siete horas, que casi debe de ser un récord para mí…

17. Juego de rol de fantasía favorito. Como no considero que Ars Magica sea un juego de fantasía propiamente dicha, probablemente elegiría Rolemaster, que también es al que más he jugado. Sí, el clásico juego criticado por su complicación y por su exceso de tablas, y patatín y patatán. Será porque llevo unos cuantos años jugando, pero a mí no me parece tan complicado, la verdad. También es cierto que a veces tener un buen árbitro hace bastante por engancharte a un juego que otros critican de forma inmisericorde, y ese fue mi caso. Mi máster de toda la vida de Rolemaster siempre se ha currado muchísimo las partidas, y eso tiene su peso, sea el juego que sea. Aún arbitra hoy en día, y es el principal culpable de que me guste tanto el juego. También debo reconocer que he tenido bastante suerte a lo largo de las partidas y me han muerto relativamente pocos personajes. Sea como fuere, me gusta mucho RM, con sus críticos y sus tablas y sus constantes sumas y restas, y me gusta bastante su ambientación oficial, Shadow World, por mucho que sea un popurrí en el que se mezclan los conceptos fantásticos más variopintos.

Probablemente por detrás de Rolemaster pondría Talislanta, uno de esos juegos que sobre el papel parecen magníficos pero que no tiene uno nunca la oportunidad de probar. Cualquier día de estos vuelvo a intentarlo, aunque realmente viendo la portada de la tercera edición, que es la que tengo yo, a uno le cuesta volver a leérselo. ¡Pero las elecciones estéticas cuestionables no aseguran que un juego sea malo!

Talislanta

18. Juego de rol de ciencia ficción favorito. Sin lugar a dudas Traveller, y eso que nunca he llegado a jugar una sola partida del juego. Pero me he leído casi todas las ediciones, me he cansado de hacer personajes (sí, de esos que morían antes de terminar su creación) y mi sueño dorado es conseguir engañar a alguien para que me arbitre una partidilla un poco larga explorando el espacio infinito. Traveller siempre ha sido un juego especial para mí, tal vez porque, en un delirio de juventud, unos amigos y yo estuvimos a punto de liarnos la manta a la cabeza y comprar los derechos para traducir Traveller: The New Era (la edición más reciente por entonces) al castellano, aunque la cosa al final no acabó tirando para delante. Eran otros tiempos, qué duda cabe.

19. Juego de rol de superhéroes favorito. He jugado muy, muy poco a juegos de superhéroes. De hecho, solo recuerdo haber jugado una partida una vez en mi vida, y no recuerdo bien si fue a DC Heroes (el de 1985) o a Superhéroes, Inc, el juego de superhéroes autóctono publicado por Cronópolis. Así que como ni siquiera sé exactamente a qué jugué en su momento, como para elegir un favorito…

20. Juego de rol de terror favoritos. Aquí sí que no hay dudas: La Llamada de Cthulhu. Como tantos otros roleros actuales, después de un fugaz (o, bueno, no tan fugaz) contacto con la caja roja de D&D de Dalmau Carles a mediados de los ochenta, La Llamada fue mi puerta de entrada (a lo grande) en el mundo del rol, junto con MERP y RuneQuest. La diferencia es que a La Llamada jugué mucho, muchísimo más que a los dos primeros juntos. Casi siempre arbitrando, como ya he comentado, pero también al otro lado, en la piel de algún investigador. Creo que sometí a mis jugadores a casi todo lo que publicaba Joc Internacional por entonces, desde Las sombras de Yog-Sothoth hasta La semilla de Azathoth, pasando por aventuras más cortas como las de El manicomio. Arbitré las aventuras que venían en Líder, incluso rebusqué en la Troll y saqué alguna cosa de allí. Evidentemente la lista de personajes muertos a lo largo de esas partidas fue bastante elevada, así que aunque yo recuerdo esa época con mucho cariño, no sé si mis jugadores opinarán lo mismo…

Como jugador creo que solo llegué a jugar Las máscaras, como he comentado más arriba, y siempre me he quedado con ganas de más.

También tengo pendiente probar El rastro de Cthulhu, aunque confieso que no solo no he probado nunca el Gumshoe, sino que yo soy muy del sistema D100 y me cuesta mucho ver Cthulhu con otro sistema. Cuando he probado Achtung! Cthuhu ha sido con el sistema D100, y ahora se me ha metido entre ceja y ceja probar también Cthulhu Invictus, que sigue el mismo sistema…

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21. Ambientación rolera favorita. En este caso tampoco hay duda: la Europa Mítica de Ars Magica, un lugar donde la historia es más o menos como la conocemos y donde también existían todas aquellas cosas en las que creía el hombre medieval de la época, desde duendes a demonios, pasando por brujos y magos. Siempre he sido más de ambientaciones históricas o pseudohistóricas que de ambientaciones fantásticas, y la Europa Mítica contiene todo lo que le puedo pedir a un juego de rol: una ambientación razonablemente creíble (sobre todo si no incluimos a la Orden de Hermes, siendo sinceros) y un componente de fantasía que cada narrador puede graduar según le venga en gusto y según dónde sitúe su saga. De hecho, la Europa Mítica ofrece varias ambientaciones radicalmente diferentes entre sí, desde las leyendas artúricas de las Islas Británicas hasta las historias a lo Mil y Una Noches si ambientas tu saga en Levante, pasando por los cantares de gesta francos o íberos o la historias con aroma escandinavo si nos vamos al norte más remoto de Europa. ¿Se puede pedir más variedad?

Por ese mismo motivo, también me ha gustado mucho siempre la ambientación de Aquelarre, que se parece en parte a la Europa Mítica. No he tenido oportunidad de jugar a Aquelarre tanto como me gustaría, y esa es otra espinita clavada que tengo…

Y hasta aquí llega la segunda parte de mi RPGaDAY 2015 que, leída de un tirón, ha servido para dar un repaso a algunas de mis batallitas más viejunas como rolero, así que pido disculpas a quien haya llegado hasta aquí. Una de dos, o tengo que renovar urgentemente mi fondo de armario rolero, o soy un nostálgico incurable que opina que todo tiempo pasado fue mejor. Diría que más bien sería una mezcla de ambas cosas, pero bueno.

Podéis leer la primera parte de este RPGaDAY aquí, y podréis leer la tercera dentro de… unos diez días, aproximadamente.

 
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Publicado por en 21 agosto, 2015 en Batallitas, Miscelánea

 

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Mi resumen rolero de 2014

Se nos va 2014, así que voy a hacer un pequeño resumen de lo que ha supuesto para mí este año, a nivel lúdico-rolero. Como si se tratara de una cuenta atrás hacia el nuevo año, lo sintetizaré en doce elementos que resumen estos doce meses: pueden ser juegos que haya descubierto, novedades o cambios en mis costumbres lúdicas o aspectos del mundillo que me hayan llamado la atención por uno u otro motivo. Ahí van, pues, en aproximado nivel de menor a mayor relevancia, mis doce perlas para este año que se nos muere:

12. G+: No soy una persona de redes sociales. De hecho, las tolero bastante mal. Pero desde que descubrí el hervidero rolero que hay en Google+, me he reactivado un poco un ese sentido. Ciertamente, solo lo utilizo para leer mucho y para publicitar las entradas que escribo sobre Ars Magica en la comunidad que hay allí, pero aunque solo sea por todo lo que he leído y descubierto en G+, ya ha valido mucho la pena esa «reactivación»…

11. Los formatos digitales: Hasta hace relativamente poco apenas usaba formatos digitales. Solo usaba los manuales de Ars Magica en PDF por facilidad de manejo, y los que tocara que me leyera para la partida de turno. En 2013 ya empecé a tirar más de ellos, pero 2014 ha sido una auténtica locura en ese sentido. En solo un año he acumulado probablemente más PDFs de los que podré leer en tres vidas, y lo que es peor, seguro que no podré jugar a casi ninguno de los juegos que sí logre leerme. Aun así, lo de leer sin poder jugar ya es todo un clásico al que estoy acostumbrado, y creo que solo en este año me he leído más manuales y suplementos que en todo el último lustro. Eso sí, mis repletas estanterías lo agradecen, porque cabe poquita cosa más…

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10. Achtung Cthulhu: Descubrí Achtung Cthulhu el año pasado, pero ha sido en 2014 cuando me he tragado todos los manuales del juego que han caído en mis manos, he probado el juego dirigiendo una partida corta (The Trellborg Monstrosities) y me lo he pasado bomba con esa versión pulpera y maniquea de los Mitos de Cthulhu que se nos presenta allí. Los Powell’s Basterds, el grupo de soldados británicos que interpretaba mi grupo de jugadores, ha sido uno de los elementos más divertidos del año, y aunque ahora mismo quienes sobrevivieron a esa primera misión están en la nevera, pronto volverán a la carga para hacer frente a nuevos horrores de la Guerra Secreta.

9. Partidas en vivo: Hace años ya que las vidas de los miembros de mi grupo rolero de siempre nos impiden jugar en vivo con una regularidad mínima. Agendas apretadas, gente que vive en otros países… En fin, lo habitual. Pero como el rol sigue enganchándonos como siempre, hace años también que decidimos mantener la afición como se pudiera. «Como se pudiera» ha consistido por lo general en partidas por correo, un sucedáneo de ritmo lento, con ocasionales sesiones online por Skype apoyadas en Maptool o alguna herramienta parecida y, excepcionalmente, alguna partida en vivo cuando todos coincidíamos en un mismo espacio y tiempo. Este año la cosa ha cambiado y, a la vez que mantenemos esas campañas por correo, nos hemos propuesto realizar partidas cortas presenciales para probar todos esos juegos que tenemos pendientes. Por ahora solo hemos hecho una (precisamente esa que decía antes de Achtung Cthulhu), pero ya hay varias más en cola para coger el testigo. Veremos si podemos mantener los buenos propósitos… Por de pronto parece que enero nos traerá Rêve de Dragon.

8. FATE y Dresden Files: 2014 también ha supuesto mi toma de contacto con FATE y, más concretamente, con Dresden Files (por correo, claro). No soy super fan de las aventuras de Harry Dresden, al que considero un poco un remedo de John Constantine. Aun así, me hace gracia el mundo de juego, así que decidí probar a ver qué tal. Como somos así de chulos hemos decidido crear una Barcelona dresdeniana en la que un grupo atípico como pocos (yo llevo un taxista, no digo más) se ha visto envuelto en una serie de acontecimientos extraños y arcanos. Debo decir que el cambio de registro me ha gustado, aunque me ha costado bastante acostumbrarme al sistema, que me parece que funciona muy bien en las partes más narrativas de la partida y menos bien en las partes de acción. Pero bueno, es que yo también soy muy de jugar «como siempre»…

7. Ludismo doméstico: Tras años en los que mi pareja había dejado lo de rolear, este año también ha supuesto su regreso a lo de tirar dados poliédricos, jugando a lo largo del año un par de partiditas de La Llamada de Cthulhu, que es lo que le gusta a ella. De paso, también se ha aficionado a juegos de otro tipo como las diferentes versiones de Black Stories, el ¡Toma 6! e incluso ha probado el Colonos de Catán. De aquí a que se haga un Bonisagus y juegue a Ars hay un paso…

spelllaw

6. Rolemaster: La primera mitad de este año tocó jugar (o recuperar) la campaña de Rolemaster que tenemos en marcha. Ambientada en Shadow World, el nuevo tramo de campaña fue corto pero intenso, con varias muertes inesperadas, una trama interesante y con muy mala leche y un final con un cliffhanger morrocotudo. En otras palabras, que me lo pasé bomba. Mi personaje, un simple alquimista soberbio y gruñón al que siempre le queda un último truco en la manga, me encanta, y le he cogido mucho cariño (más allá del cariño que se le coge a casi todos los personajes en RM cuando sabes que una mala tirada te los puede mandar al otro barrio, vaya). No veo el momento de recuperarlo…

5. Mapas, mapas: Si antes decía que he acumulado PDFs para tres vidas, creo que en 2014 habré acumulado como 10 mapas por cada manual en PDF. Como soy una persona de natural torpe, me fascina la capacidad creativa de la gente, así que cuando veo un mapa bonito no lo puedo resistir y caigo, aunque no tenga ningún uso inmediato para él. Ya se lo encontraré en el futuro. Quiero creer que ahora mis partidas son algo más vistosas, o que mis jugadores pueden visualizar mejor las cosas cuando la partida pasa a «situaciones tácticas».

4. Mecenazgos: Sí, no podían faltar. 2014 también ha sido el año de los Kickstarters y demás crowdfundings. Me puse el límite de apuntarme como mucho a uno cada mes, y creo que solo rompí ese límite… en dos meses. No está mal, ¿no? Entre otras muchas cosas, este año han caído (pero en muchos casos aún no han llegado) dos manuales de Shadows of Esteren (cargaditos de accesorios), un libro sobre (sí) cómo hacer mapas, la nueva edición de Designers & Dragons, una cosa llamada Sorcerers of Ur-Turuk que puede ser una marcianada, una genialidad o un plagio descarado de Ars Magica… Y cosas aún más extrañas que me dejo en el tintero (y que casi no puedo creerme que apoyara, visto con la perspectiva del tiempo).

prologue cover.3. Shadows of Esteren: De todos esos juegos que me gustaría probar, sin duda al que más ganas le tengo es a Shadows of Esteren. Esa mezcla de low-fantasy, terror y mitología céltico-escandinava me tiene muy intrigado. Es inevitable no caer enamorado del arte del juego, repleto de ilustraciones a cual más atmosférica, y aunque el sistema a priori no me parece nada del otro mundo, la ambientación, que al fin y al cabo es lo que importa, me parece impecable. A ver si los chicos de Holocubierta se ponen las pilas y nos lo traen en castellano prontito para que pueda disfrutarlo todo el mundo. Lo que sí tengo claro es que cuando me vuelva a tocar el turno de arbitrar esas partidas cortas que comentaba más arriba, muy probablemente arbitraré o alguna de las tres aventuras que salen en el Book 0: Prologue o incluso Monastery of Tuath

2. Ars Magica: 2014 ha supuesto el cuarto año de desarrollo ininterrumpido pero lento de mi saga de Ars Magica. De hecho el ritmo ha sido tan lento que, para que os imaginéis, hemos tardado cuatro años de tiempo real en avanzar ocho años en la partida. Sin embargo, me lo paso muy bien arbitrándola, y varios de los personajes que pueblan mi partida son ya auténticos clásicos de nuestras batallitas. Veremos hasta dónde llega la saga, pero en principio hay cuerda para rato si el grupo sigue al pie del cañón. También me he leído puntualmente todos los suplementos que ha sacado Atlas Games, que han avanzado en direcciones bastante novedosas; he deglutido todos los nuevos números de Sub Rosa y he esperado pacientemente a ver cómo avanzaba la edición española del juego, hasta darme cuenta de que más que avanzar, se estancaba. Espero que 2015 nos traiga mejores noticias en ese sentido…

1. Blog: Pero por encima de todo, si algo ha marcado este año ha sido la creación de Ars Rolica. Empecé un poco porque sí, y porque me apetecía recuperar el gusanillo de bloguear. Pensé que pronto me quedaría sin cosas mínimamente interesantes de decir, y puede que así sea y yo no me haya dado cuenta, pero me lo paso bien escribiendo por aquí. De hecho hay incluso quien no solo me lee sino que tiene el detallazo de dejar algún comentario por aquí, cosa que me honra, así que gracias a quienes estáis al otro lado. El hecho de escribir no solo ha hecho que haya estado más conectado al mundillo; lo que es más importante, me ha ayudado a estructurar mis ideas y conceptos sobre lo divino y lo humano, hasta el punto de que en algún caso me he soprrendido al darme cuenta de lo que escribía. No sé hasta cuándo durará esto, ni qué cosas escribiré, pero por ahora mantengo las ganas…

Y hasta aquí el resumen de lo que ha sido 2014. Leído así de corrido ciertamente el año ha dado para mucho, y no tenía esa sensación al empezar a escribir esta entrada. Como deseo para 2015, pido como mínimo un año igual de interesante, si puede ser con alguna partida presencial más. Como comentaba Carlos de la Cruz en su magnífica última entrada sobre «La Forja de un Friki» en La Frikoteca, si uno quiere jugar a algo, más vale que tome cartas directamente en el asunto, así que igual este año me convierto en un pesado que va persiguiendo a la gente para jugar a cosas mientras sigo escribiendo por aquí…

¡Feliz 2015 a todos!

 
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Publicado por en 30 diciembre, 2014 en Batallitas, Miscelánea, Opinión

 

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Mi #RPGaDAY, todo en una entrada… o dos

#RPGaDAY

Aprovechando que en este mes de agosto se han celebrado las GenCon al otro lado del charco, y por si a los roleros ya no nos gustara hacerlo de por sí en un día cualquiera, los americanos se han sacado de la manga una de esas propuestas para que los aficionados vayan declarando sus preferencias y gustos roleros día a día durante todo el mes. Como yo no tengo la constancia para hacerlo, y como además me enteré tarde, he decidido unificar las 31 respuestas en una sola entrada… o bueno, en dos, que si no quedaba todo muy pesado. Ahí va, pues, la primera parte de mi #RPGaDAY, cuyo listado podéis ver en la imagen de arriba…

1, Primer JdR al que jugué: Dungeons & Dragons Básico, la edición de la caja roja de Dalmau Carles. El clásico entre clásicos, vaya:

caja-roja

2. Primer JdR al que arbitré: Ídem que el anterior. D&D Básico, en una partida a mis compañeros de EGB de la época. Lo de arbitrar más que jugar me viene de lejos, porque yo diría que nunca llegué a jugar a esta edición de D&D…

3. Primer JdR que compré: ¡Sorpresa, sorpresa! Sí, el mismo: D&D, caja roja.

4. Adquisición rolera más reciente: Guide to the Pacific Front, para Achtung Cthulhu. No veo el momento de hincarle el diente…

AC_Guide_Pacific

5. JdR más old school que poseo: Teniendo en cuenta que esa famosa caja roja de D&D se perdió en algún momento de mi adolescencia, yo diría que… ninguno. Aunque igual en algún lugar de casa de mis padres está todavía el D&D Expert, la caja azul claro. ¿Cuenta como old school, no?

D&D_expert

6. JdR favorito al que nunca he jugado: Probablemente Cyberpunk, que no logré catar ni siquiera con la edición en español. Diría también Traveller, pero de Traveller sí que llegué a hacerme una hoja de personaje en alguna edición, que en el caso de este juego, casi cuenta como jugar…

cyberpunk

7. JdR más «intelectual» que poseo: Mmm… Ahora mismo no recuerdo ninguno. Lo más parecido sería tremulus, y no sé si contaría…

8. Personaje favorito: Cuesta elegir, porque además no se especifica si el personaje debe ser propio o ajeno. Si es mío, probablemente Teotimus Orgilion, un mentalista que llevé en una partida de Rolemaster hará… unos cuantos años. Me lo pasé en grande con él, pero el pobre acabó muy mal.

9. Dado/juego de dados favoritos: Un par de dados de 10 de colores magenta y amarillo de esos que tienen como marcas de agua blancas, y que llevan conmigo más de dos décadas. A uno le falta incluso una arista, rota en alguna feroz batalla hoy olvidada. En los juegos en los que hay que sacar alto marca el magenta, y en los que hay que sacar bajo marca el amarillo. Supersticioso que es uno…

10. Novela/ficción de JdR favorita: No soy muy de leer ficción derivada de juegos de rol. Diría que lo único que recuerdo haber leído, hace ya unos cuantos años, es Crónicas de la Dragonlance, así que… tendrá que valer. (No voy a comentar nada sobre Fuego mágico…).

11. JdR más raruno que poseo: Probablemente Abyss, una rareza de los noventa (con lo que ello supone), y cuyo subtítulo ya paga por sí solo: «Roleplaying in Dante’s Inferno». Ni siquiera terminé de leérmelo en su momento, aunque aún recuerdo sus grotescas ilustraciones interiores. Lo acabo de desempolvar y sí, las ilustraciones siguen ahí. No volveré a caer.

12. JdR viejo al que todavía juego/leo: No sé qué se entiende exactamente por «viejo», pero todavía juego a Rolemaster segunda edición (o incluso primera, si tenemos en cuenta el manual del máster). Supongo que eso cuenta como viejo…

13. Muerte de personaje más memorable: Demasiadas para destacar solo una. O bueno, tal vez sí: la de un paladín en una partida de RM larga y durísima. Cerca del final, había una estancia llena de tesoros y habitada por una criatura con un nombre diáfano: The Killing Machine. Básicamente, una montaña de carne con zarpas, garras, colmillos y cualquier otro tipo de arma imaginable. Nosotros no habíamos visto al bicho pero sabíamos que allí había algo raro. Al entrar, y antes de poder reaccionar, la criatura atacó con uno de sus incontables ataques al paladín del grupo, alcanzándolo en la nuca y arrancándole media cabeza del golpe. La escena pasó a la historia como la de «la colleja asesina», y desde entonces la frase «el crítico C mata» se murmura con respeto en todas las partidas de RM… porque sí, era un crítico C.

14. Mejor adquisición en una convención: Hace mucho que no voy a ninguna, y diría que cuando iba no compré nada especialmente memorable.

15. Partida favorita en una convención: Es la favorita y al mismo tiempo la más marciana: en unas JESYR, probablemente de las últimas, acabé jugando una partida-performance de un juego de terror (no recuerdo si era un reglamento real o era improvisado, probablemente lo segundo) en el que todos los jugadores interpretábamos a mujeres e íbamos caracterizados como tales con prendas de atrezzo proporcionadas por el árbitro. La partida no se jugaba en una mesa, sino sobre un ataúd (también de atrezzo, claro). Aún a día de hoy me pregunto si no lo soñé todo…

Y hasta aquí la primera parte. Al leer estas primeras 15 respuestas se da uno cuenta de que ha jugado sobre todo a fantasía medieval, con puntuales excepciones. Pero nunca es tarde para abrir nuevos caminos…

Pronto, la segunda parte…

 
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Publicado por en 22 agosto, 2014 en Batallitas

 

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