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Mi resumen rolero de 2016

2016 llega a su fin y como cada año, hago una última entrada recopilando 12 puntos que han sido importantes para este blog y para un servidor como inveterado jugador de rol durante estos doce meses. Nuevos juegos leídos, jugados o arbitrados, nuevas iniciativas, nuevos proyectos y alguna que otra cosa más se mezclan en un listado totalmente subjetivo y variopinto. Vaya por delante que no he cumplido muchos de los propósitos que me marqué en la entrada homónima del año pasado, pero bueno, seguiremos intentándolo…

12. Revista Aegis. A mediados de 2015 entré en contacto con el equipo de la revista Aegis, una publicación fan dedicada a Ars Magica que había tenido una efímera existencia en los tiempos de cuarta edición y que quería volver a aparecer con motivo del lanzamiento de quinta por parte de Holocubierta. La revista tenía el primer número de la nueva época a medio plantear, así que me apunté a colaborar con ellos. A día de hoy, ese primer número sigue sin estar listo, y de hecho sigue igual que hace unos meses por diferentes cuestiones que han impedido a varias partes del equipo dar el último empujón a un proyecto que es por amor al arte. En cierta manera es una espinita que me queda clavada de este año, porque creo que la revista podría dar un poco más de fuerza a un juego que es un poco Guadiana en nuestro país. A ver si en los primeros meses de 2017 podemos lanzarlo por fin, ya es cuestión de orgullo…

11. La comunidad rolera. No sé si el rol vive una edad de oro o una burbuja a punto de explotar, si es un hobby de nicho o empieza a ser una industria, o todo ello junto y revuelto. Lo que sí sé es que a cada año que pasa, sigo conociendo a gente nueva y maja que se dedica a tirar dados poliédricos y que me hacen constatar el buen estado de la afición. Puede parecer un comentario buenista o de relleno, pero no es así, porque en algunos casos esa gente me ha echado una mano este año de forma totalmente desinteresada en diferentes cuestiones sin casi conocerme de nada, y creo que eso se merece, como mínimo, una mención.

10. Arte mágico, pero menos. Es una realidad que el cierre de la línea de Ars Magica en Estados Unidos ha afectado al juego. Eso ha coincidido con el parón temporal de la saga que llevaba arbitrando varios años y mi caída en el mundo de Savage Worlds. Todo ello ha tenido como consecuencia que la presencia de Ars en el blog haya sido algo menor que en años anteriores, lo que no deja de ser paradójico en un blog con este nombre. Aunque el juego ha tenido su parte de protagonismo a través de un par de iniciativas que comento más adelante, me quedo con la sensación de no haber puesto más granitos de arena para hacer que Ars sea más conocido (¿y popular?) por estos lares. Ya tengo un propósito para 2017, sí.

9. Menos rol online. Este año me he tomado un descanso en el ciclo de partidas por correo electrónico que juego con mi grupo de rol de siempre. Se planteó una partida de Eclipse Phase y como el transhumanismo es algo que me supera, decidí tomarme un breve descanso, lo que a efectos prácticos ha significado que este año he jugado menos aún de lo habitual, que ya es decir. De hecho, de no ser por unas inesperadas partidas que describo más abajo, no habría jugado casi nada. Recientemente, y con el parón de esa partida de Eclipse, he pasado mi campaña de 50 Brazas a un híbrido de correo electrónico y Fantasy Grounds que está funcionando bastante bien, y que es mi gran apuesta para que 2017 sea algo más fructífero en lo que a tiempo de juego real se refiere…

8. Pasión por la lectura. Ese “tiempo libre” que he liberado por no jugar por correo (o sea, por no jugar mucho, en general) me ha permitido dedicarme a leer de forma voraz. Sobre todo cosas salvajes, como digo más abajo, pero no le he hecho ascos a (casi) nada: he leído todo lo que he podido de Ars (que no ha sido mucho, por desgracia), todo lo que he podido de Savage Worlds (que ha sido mucho, y lo que queda en la recámara), así como revistas y fanzines, libros de teoría o historia rolera y mucho, mucho contenido online de aquí y de allí. Incluso me he atrevido con cosas indies como el Blades in the Dark de John Harper o los libros de Ben Robbins (tengo pendiente probar ese Kingdom…). El problema es que, como le ocurre a tantos otros, ahora estoy en esa situación de querer jugar a mil cosas y saber que no tengo tiempo para jugar más que a cuatro o cinco, con suerte.

7. Noviembre Hermético. Como ya hiciera en 2015, hace un par de meses repetí la experiencia del Noviembre Hermético, haciendo una serie de entradas temáticas dedicadas, en este caso, a las leyes de la Orden de Hermes. Aunque al final solo tuve tiempo de hacer 9 casos para nuestro amigo Faustus, la verdad es que el experimento me permitió redescubrir el juego que puede llegar a dar el Código Hermético en una saga de Ars Magica. También me permitió constatar el nivelazo legislativo que tienen algunos lectores de este blog, a los que vuelvo a agradecer enormemente las muchas contribuciones que hicieron en su momento. Debo confesar que estos experimentos son un poco estresantes pero también resultan muy satisfactorios, así que… ¿a quién voy a engañar? El año que viene repetiré, ya veremos con qué tema…

6. Fantasy Grounds. Como ya he dicho, mi grupo de toda la vida lo tiene tan complicado para quedar para una partida presencial que tenemos que buscar las formas más rocambolescas de jugar en remoto. Tras varios años jugando por e-mail, hace poco más de un año empezamos a usar Fantasy Grounds. La verdad es que el cambio no pudo ser más beneficioso. El programa tiene sus inconvenientes (siendo el más importante de ellos el desorbitado precio que tienen algunas cosas, sin duda), pero te elimina de un plumazo muchos problemas que nos habíamos encontrado con otras opciones anteriores. Tener todo el reglamento de un juego implementado hace que te puedas olvidar de cuestiones técnicas y te puedas dedicar a lo importante, que es jugar. De hecho, en menos de un año he pasado de asumir el correo electrónico como única forma de jugar online a no concebir cualquier experiencia así sin algo como Fantasy Grounds de apoyo. Solo puedo esperar a que la migración a Unity llegue pronto (aunque no lo parece), que la aplicación mejore todavía más… y que no nos cobren mucho por dar el salto a la nueva versión.

5. El Taller de Personajes. Uno de los proyectos más interesantes del blog a lo largo del año ha sido el Taller de Personajes, la iniciativa (en conjunto con el gran Carlos de la Cruz de La Frikoteca) de ir desarrollando un mago hermético a lo largo de su larga vida. El proyecto fue creciendo de forma geométrica: pasó de ser “el desarrollo de un mago a través de las décadas” a “el desarrollo de dos magos y su alianza” y a “el desarrollo de una alianza entera y casi una saga”, lo que hizo que cada nueva entrada supusiera una cantidad de trabajo cada vez más exagerado. El proyecto está aparcado (que no cancelado) ahora mismo, pero tuvo una buena acogida y mi intención es retomarlo para el nuevo año, en cuanto pueda… ¡Viatorius volverá, os lo aseguro!

4. La Perla Negra de Caldeia. Este 2016 también me lié la manta a la cabeza para crear (y liberar) una aventurilla para Beasts & Barbarians. La cosa empezó como algo tontorrón y acabó convirtiéndose en una cosa de 16 páginas a la que intenté darle un acabado más o menos majete. La experiencia no solo sirvió para desentumecer mis músculos creativos sino también para corroborar una vez más lo grande que es la comunidad hispana de Savage Worlds, que me echó un par de cables (o más) durante el proceso. La cuestión es que a algunos de los que la han leído les ha hecho gracia y hay incluso quien me ha pedido un enlace a la copia personal que tengo en Lulu (¡estoy en ello!), así que el esfuerzo ha valido la pena. Sea como sea, me lo pasé tan bien con todo el tema que tengo un par de cosas más en la cocina que intentaré acabar en cuanto pueda. Mientras tanto, si alguien no pudo leerla en su momento y quiere echarle un ojo, puede hacerlo aquí.

3. ¿Hay alguien ahí fuera? Antes hablaba de mi grupo de juego de siempre, amigos que llevamos jugando juntos más de veinte años, aunque la cosa cada vez está más complicada para vernos, o incluso para escucharnos en remoto. Este año decidí serles “infiel” por primera vez en mucho tiempo y, dado que no jugaba por e-mail, me apunté a jugar con otro grupo. Más concretamente la elegida fue la partida de Savage Worlds Lankhmar que arbitraba Luis Alfaro a través de Fantasy Grounds. Decir que la experiencia ha sido un soplo de aire fresco es quedarse bastante cortos. Conocer a nuevos jugadores, descubrir nuevas formas de jugar, de arbitrar, de interpretar, me ha resultado una experiencia enormemente didáctica. Pero no solo eso, en un alarde de insólita inquietud por mi parte, este año también he vuelto a pisar unas jornadas de rol después de mucho tiempo, ¡e incluso a jugar una partida! Fue en las Ayudar Jugando, con otro Luis, en este caso Montejano, presentándonos el mundo de Ultima Forsan. También me lo pasé pipa. ¡Con qué poco se conforma uno, madre mía…!

2. Un año bárbaro. Como digo más abajo, 2016 ha sido un año salvaje, pero también ha sido un año bárbaro. Soy fan de Conan y del género de espada y brujería en general desde niño, pero apenas había leído (y menos aún, jugado) a juegos de este género. Este año he enmendado ese error con creces, y no lo digo por el hecho de apuntarme al Kickstarter del nuevo juego de Conan (uno de los pocos en los que he caído, por cierto) o por haber devorado la práctica totalidad de la línea de Beasts & Barbarians. También ha caído el Barbarians of Lemuria, que pronto (esperemos) tendremos por aquí, y ahora mismo, después de probar el Crypts & Things y dejarlo a medias por no acabar de convencerme mucho, estoy con la versión casi definitiva del nuevo juego del cimmerio que está cocinando Modiphius. ¡Por Crom, nunca creí que ser bárbaro requiriera leer tanto!

1. Un año salvaje. Ya descubrí Savage Worlds a finales del año pasado, pero ha sido en este 2016 cuando me he convertido en un salvaje recalcitrante, leyendo casi todo lo que caía en mis manos de ese juego y probando todas las ambientaciones que podía. La última vez que estuve tan pillado con un juego fue… hace 25 años, y en el juego en cuestión había unos señores que se hacían llamar “magi” y que usaban una magia muy original. Ya he comentado las varias ambientaciones que he arbitrado y jugado a lo largo del año, pero es que además me he leído como una docena de ambientaciones más y otros tantos suplementos. (Tengo que hacer un esfuerzo por diversificar más mis lecturas, sí). Además, creo que HT Publishers lo está haciendo muy bien con la edición en español del juego, con un ritmo constante pero sin atropellos, lo que ha hecho mucho por consolidar definitivamente Savage en nuestro país.

Y… eso ha sido todo, más o menos. Para 2017 me pongo como propósitos mantener el ritmo de lectura y encontrar un poco más de tiempo para jugar y para finalizar (o retomar) esos proyectos que tengo a medias. Tiempo, parece algo sencillo de pedir pero difícil de conseguir…¡pero se intentará! ¡Feliz Año Nuevo a todos, y que 2017 traiga alegría, salud y… mucho rol!

 
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Publicado por en 31 diciembre, 2016 en Miscelánea

 

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Aderezando partidas: Fantastic Mapper y Syrinscape

Nada puede reemplazar la imaginación de los jugadores en una partida de rol, pero es cierto que algunos complementos pueden hacer que una partida resulte todavía más vívida e interesante, sobre todo si jugamos online y los jugadores no se pueden ver las caras e interactuar “en vivo”. Mapas, sonidos… En fin, ya sabéis que a mí me pirran estas tonterías, así que quería comentar un par de cosas que he descubierto últimamente. O más bien debería decir “redescubierto”, porque en realidad se trata de dos viejos conocidos que de repente se han vuelto más interesantes tras algunas novedades surgidas en las últimas semanas.

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El primer “regreso” es el de Fantastic Mapper, la estupenda herramienta de creación de mapas online de Jonathan Roberts, el crack que hay detrás de Fantastic Maps. Después de unos meses en los que parecía que la aplicación había quedado abandonada, y en la que incluso se había perdido la posibilidad de exportar los mapas (lo que básicamente reducía su utilidad a cero), Roberts acaba de publicar una nueva versión del programa en la que el interfaz ha sido remozado y ligeramente mejorado con nuevos elementos para el mapa. Para quien no lo conozca, Fantastic Mapper permite hacer mapas de lo más aparentes incluso a los usuarios más lerdos, entre los que me incluyo: basta con seleccionar el tipo de territorio que queremos poner en cada hexágono de nuestro mapa, aderezarlo debidamente con cualquier elemento o estructura adicional (ciudades, caminos, ríos, entradas de cuevas, ruinas…), ¡y listos! No exagero si digo que en cinco minutos se puede hacer algo de lo más resultón (de hecho es lo que he tardado en hacer el mapa-batiburrillo que hay sobre estas líneas). La aplicación ha recuperado también la exportación de los mapas a formato PNG, así que Fantastic Mapper vuelve a estar plenamente operativa en su fase beta. Lo más interesante de todo es que Roberts anuncia que en una próxima actualización por fin introducirá la opción de hacer zoom sobre el mapa, lo que ahora mismo es probablemente su talón de Aquiles al tener una vista fija. Poder acercarnos y alejarnos y poder exportar una parte del mapa en lugar de todo puede hacer que esta sea la aplicación definitiva online para hacer mapas de hexágonos (para mapas más “figurativos” ya tenemos Inkarnate, otra a la que no le vendría mal una actualización, la verdad). Si alguien está interesado en probar Fantastic Mapper puede darse de alta en este formulariobasta con tener una cuenta de G+ o de Facebook para usar libremente el programa.

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El otro “redescubrimiento” es el de Syrinscape, una fantabulosa aplicación que permite añadir sonidos de ambientación a tus partidas. Pasé de puntillas en su momento por el Kickstarter de la aplicación, pero desde su lanzamiento el programa ha ido acumulando una formidable biblioteca de sonidos que pueden comprarse bien en packs puntuales, bien a través de suscripciones mensuales que por un precio fijo te permiten acceder a todo el catálogo existente. Disponible para Windows, Mac y tablets Android/iOS, quienes quieran probarlo antes de gastar su dinero pueden hacerlo libremente, descargando además un par de packs de sonido que vienen con el reproductor básico. Syrinscape también ha ido diversificando su integración con otras herramientas roleras. Primero fue con Realm Works, luego con Roll20 y ahora, hace pocos días, han anunciado que se pueden usar los sonidos del programa desde Fantasy Grounds. A continuación tenéis el vídeo en el que Doug Davison, cabeza visible de FG, explica el proceso de integración de ambas herramientas:

Es cierto que el vídeo resulta un poco confuso (sobre todo a la hora de configurar nuestro sonido para que los efectos lleguen sin problemas a los jugadores con los que jugamos online), pero la verdad es que después de un par de pruebas, creo que he conseguido que la cosa funcione y las opciones son bastante interesantes: una vez importados todos los sonidos de Syrinscape en Fantasy Grounds a través de una extensión especial de este, se pueden insertar esos efectos en casi cualquier sitio de la aplicación, lo que nos permite una gran cantidad de opciones: poner un sonido de ambiente en cualquier lugar de un mapa, atribuir sonidos o música a una entrada de nuestra biblioteca… las opciones son innumerables. De hecho, gracias a la automatización de esos sonidos podemos incluso asignar un sonido específico a cada hechizo que lancemos o a otras acciones recurrentes en la aplicación (y la presencia en el programa de algunos efectos de sonido bastante cómicos permite algunas combinaciones bastante perversas…). En resumidas cuentas, que Syrinscape me ha puesto los dientes bastante largos. Si bien las suscripciones mensuales me parecen algo caras para el uso que le daría yo, creo que voy a hacer una prueba adquiriendo alguna biblioteca de las de pago puntual para utilizar en las aventuras de mis jugadores por Caribdus en mi partida de 50 Brazas. He visto por ahí un par de packs marinos que tenían algunas cosillas de lo más interesantes…

 
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Publicado por en 1 junio, 2016 en Software

 

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Carrusel bloguero: Jugar a rol online

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¿Cómo no voy a escribir una entrada para el Carrusel bloguero de este mes, cuyo tema es el rol online iniciado por Eban de Pedralbes en su blog? ¿Cómo no voy hacerlo… si el rol online salvó mi grupo de juego?

No hay otra forma de decirlo. Veréis, yo siempre he tenido un mismo grupo desde que empecé a jugar a rol. Bueno, muy al principio tuve otro, cuando iba a EGB, pero el grupo bueno, el “núcleo duro”, se creó cuando éramos un puñado de adolescentes granujientos que coincidimos en la segunda planta de un casal barcelonés mientras descubríamos qué era eso del rol y los dados poliédricos. Eran principios de los noventa, la primera “edad dorada” de nuestro hobby, y sin quererlo ni beberlo pronto tuvimos montado un club de rol, hacíamos jornadas y jugábamos varias partidas cada fin de semana con una afluencia de jugadores constante y fiel. Días de vino y rosas que nunca volverán, y que exprimimos al máximo.

Entonces la vida empezó a imponer su implacable yugo. Empezamos a diversificar nuestras actividades. Empezamos a echarnos novias, a jugar menos. Aún no nos dábamos cuenta, pero ya había empezado la larga, constante e infructuosa guerra por arañar tiempo a cualquier cosa para dedicárselo a nuestra afición. Y debo decir que las primeras batallas de esa guerra se saldaron con demoledoras derrotas. Los jugadores empezaron a desaparecer, dejamos de jugar en el casal donde jugábamos para acabar jugando en tiendas o en otros lugares más insospechados…

Llegó un momento en que pareció todo perdido, cuando dos de los miembros de toda la vida del grupo se fueron a vivir al extranjero. Se acabó. Era la hora de guardar los dados en el cajón, y a otra cosa mariposa. Siempre hemos sido muy “fieles”, y nos ha costado jugar con otros jugadores, formar otros grupos. Somos así. También eran otros tiempos, las redes sociales todavía no eran lo que son hoy y no era tan fácil buscar “otros grupos”. Si no podíamos seguir jugando “los de siempre”, no tenía sentido seguir jugando.

Entonces, uno de nosotros propuso algo inusitado: jugar una partida online. Más concretamente, a través de un grupo de correo. Eso debió de ser sobre 2005, más o menos. La idea nos pareció rara, por decirlo de forma suave. No veíamos clara la transición de estar en una mesa de juego, hablando, tirando dados y disfrutando del momento, a hacerlo a través de una pantalla de ordenador. ¿Cómo resolver los combates? ¿Cómo adaptar los ritmos? ¿Cómo… jugar? Aun así, era o eso o nada, así que decidimos probar.

El propio responsable de la idea rompió el fuego con una campaña de Fudge. Nos costó acostumbrarnos, para qué negarlo. Tener que poner por escrito lo que hacía nuestro personaje, esperar a que el máster nos explicara lo que ocurría, esperar a las resoluciones de los demás jugadores… Aquello se parecía más a las partidas por correo de wargames y similares que se llevaban no mucho tiempo atrás que a algo realmente “moderno”. Tal vez fuera porque no nos sentíamos cómodos con el grado de abstracción que caracteriza a este tipo de partidas. No, nosotros lo jugábamos todo, nuestros personajes soltaban parrafadas y los combates se resolvían asalto a asalto, nada de enviar un mensaje que abarcara escenas, semanas, aventuras. Normal que nos pareciera un pequeño calvario. Aun así, continuamos jugando. Era un sucedáneo de una partida real, pero era el único sucedáneo que teníamos.

A Fudge siguió una partida de La Llamada de Cthulhu, tras lo cual yo hice un breve y desastroso intento con Rolemaster. Luego empezamos una de D&D, tras lo cual yo empecé mi saga de Ars Magica, que se ha prolongado cinco años antes de pararse temporalmente hace poco. Durante ese tramo nuestro máster del juego de toda la vida probó, esta vez con más suerte, con Rolemaster. También hemos probado con Fate en una partida de Dresden Files. Siempre por correo.

A lo largo de los años hemos ido puliendo nuestra interacción con las partidas online. Hemos aprendido a manejar los ritmos, a soslayar sus defectos (sobre todo ese ritmo cansino…) y a potenciar sus virtudes, que las tiene: nuestros personajes nunca han sido tan interesantes, tan cuidados, tan personales como ahora, y eso es porque el correo te permite una relación directa y privada con el máster que no puedes tener en partidas presenciales. Puedes pensar mejor lo que quieres hacer, expresarlo con mayor claridad, reflexionar con más calma. Para los que nos gusta escribir es una pequeña bendición.

También hemos ido reconfigurando nuestras partidas online. Hace algunos años decidimos utilizar Skype para acelerar un poco las partidas. No todo el mundo podía ester presente en las sesiones, pero se hizo un esfuerzo porque realmente suponía un ahorro de tiempo. Sin Skype probablemente habría partidas que nunca habríamos terminado. Luego empezamos a descubrir que había más software que contribuía a mejorar aún más la experiencia. Yo personalmente me di cuenta de que el uso de ese software nos podría ayudar a hacer que jugar online se pareciera cada vez más a una partida en vivo, y me he vuelto un aficionado impenitente a probar cualquier cosa que caiga en mis manos y que sirva para mejorar una partida online. Mis compañeros de mesa me temen cuando digo “He descubierto una cosa nueva que…”.

Así, pronto añadimos Maptool a las partidas por Skype para reemplazar los toscos dibujos que usábamos desde Google Drive. Maptool era un programa gratuito para simular sobre todo situaciones tácticas y combates, con una enorme capacidad que al mismo tiempo era (y es) su mayor virtud y su mayor defecto. Es un software genérico (es decir, no asociado a ningún reglamento por defecto) con el que puedes hacerlo casi todo, pero aprender a hacerlo, crear una partida con todos sus detalles posibles, lleva mucho tiempo. Y no todos teníamos ese tiempo.

Hicimos más pruebas. Usamos Tabletop Connect, una formidable herramienta que daba aún más realismo a esas situaciones tácticas, con mapas e imágenes tridimensionales que nos parecían increíbles. Parecía que sería nuestra elección final… hasta que, hace poco, el programa fue comprado por Fantasy Grounds antes de estar finalizado. Nos llevamos un buen berrinche, pero luego decidimos dar el salto a Fantasy Grounds. FG carece de la versatilidad de Maptool con los mapas (a la espera de tener implementado el interfaz de Tabletop Connect), pero te facilita muchísimo todo lo relacionado con las reglas y la gestión de tiradas y resolución de combates. Todo pagando, eso sí. Pero llega un momento en el que una pequeña inversión en estas cosas te permite aprovechar mejor el poco tiempo que seguimos teniendo para dedicar al rol.

No hemos llegado a jugar por Hangouts, ni tampoco hemos probado Roll20, probablemente nuestra única asignatura pendiente. No descarto que lo hagamos, quién sabe, pero ahora mismo nos basta como estamos. Hoy en día jugamos a Rolemaster por e-mail y a Savage Worlds por Fantasy Grounds, y el mero hecho de que tengamos no una, sino dos partidas abiertas en nuestra situación es testimonio de lo determinante que ha sido para nosotros jugar online.

Y lo mejor de todo, hace un par de años volvimos a jugar en vivo de forma regular. Partidas cortas, siempre con alguien conectado por Skype porque vive fuera de España, pero… hemos vuelto a jugar en vivo. Puedo asegurar que eso no habría sido posible si durante todos estos años, el rol online no nos hubiera mantenido en contacto.

Y dicho todo esto, me bajo del carrusel… ¡que suba el siguiente!

 
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Publicado por en 4 febrero, 2016 en Opinión

 

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Mundos salvajes, territorios fantásticos

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Lo confieso, me he subido al carro de Savage Worlds. Tras mucho tiempo oyendo hablar del sistema, y aprovechando la publicación en castellano del juego por parte de HT Publishers, por fin le he hincado el diente al manual básico, y me ha dejado muy buen sabor de boca (y pese a un par de gazapos importantes por parte de HT Publishers, me parece que han hecho un buen trabajo de adaptación). Me gusta que sea un sistema dinámico, pero al mismo tiempo tenga suficientes reglas para darle enjundia. A mí, que soy muy de Rolemaster y que me siento muy desorientado siempre con cosas como Fate, con sus aspectos y demás, el hecho de que un juego tenga un mínimo de “complejidad” mecánica me da seguridad y tranquilidad. No sé, llamadme chapado a la antigua. Y el hecho de que Savage Worlds tenga una comunidad tan activa a nivel nacional (en G+ se ven cosas impresionantes, la verdad) también me ha ayudado a engancharme, todo hay que decirlo.

Como decía, Savage Worlds me ha gustado, al menos sobre el papel. Así que como soy incapaz de estar dos minutos sin arbitrar nada y mi saga de Ars Magica sigue en barbecho, me he liado la manta a la cabeza y voy a probar a estrenarme arbitrando una partidita larga en el setting de 50 Fathoms, la ambientación de piratas con un toque de high-fantasy que tiene el juego (y que por cierto será el primer suplemento traducido después del manual básico, si no me equivoco). Voy a arbitrar la campaña de plot points incluida en el manual, en la que los personajes se enfrentarán a las temibles Brujas del Mar mientras surcan los mares del mundo imaginario de Caribdus. Debo decir también que el concepto de los plot points me parece la mar de interesante: una campaña con varios puntos clave para controlar su avance, pero lo bastante libre como para que los personajes decidan el ritmo al que quieren jugarla y las cosas que quieren hacer entre punto y punto. Tengo que ver cómo funciona en la práctica, pero pinta bien.

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Para rizar el rizo, y habida cuenta de las complicaciones que tenemos en mi grupo para hacer partidas presenciales, la partida de 50 Fathoms la haremos online, y también nos estrenaremos con Fantasy Grounds, en este caso de forma un poco obligada. Como ya comenté en su momento, hace unas semanas Smiteworks, la compañía propietaria de Fantasy Grounds, adquirió el software de Tabletop Connect para integrar su potente mapeado 3D en Fantasy Grounds. La maniobra, que es muy interesante para los aficionados a este tipo de aplicaciones, no se tradujo en un trasvase demasiado elegante y nos dejó con una mano delante y otra detrás a quienes habíamos apoyado el Kickstarter de Tabletop Connect en su momento: en el caso de nuestro grupo, de pagar por una licencia para un máster y varios jugadores para una herramienta acabada, pasamos a contar simplemente con un dinero en crédito para comprar licencias o productos de Fantasy Grounds. Un crédito que, naturalmente, no llegaba ni siquiera para una licencia Ultimate, y mucho menos aún para adquirir el reglamento de cualquier juego.

No voy a entrar a debatir demasiado el tema, pero nosotros al menos nos llevamos un chasco, y sé de varios usuarios activos de Tabletop Connect que no dieron el salto y siguen utilizando el programa en su estado no definitivo, aprovechando que sus servidores estarán activos aún un tiempo. En nuestro caso, tras pensarlo largo y tendido, hemos decidido probar con Fantasy Grounds aprovechando que ahora mismo dan un mes gratuito en todas sus licencias. Me parece un software magnífico, bastante completo y lo que es mejor, con muchos productos de Savage Worlds adaptados. Solo le veo dos peros, uno más importante que el otro: por un lado, su potencia a la hora de simular encuentros sobre un mapa es bastante inferior a la de Maptool, el software que usábamos hasta ahora a la espera de que se terminara Tabletop Connect, aunque compensa eso con el hecho de tener muy bien implementado todo el reglamento de un juego, que es precisamente lo que más cuesta en Maptool. Y por otro lado, Fantasy Grounds es (o al menos a mí me lo parece) caro. Bastante caro. 150 dólares por una licencia Ultimate, por mucho que te permita jugar con cualquier número de jugadores, es un buen pellizco. Y los suplementos y rulesets no se quedan cortos. Aun así, a mí me han convencido bastante, y a falta de hacer una última prueba online, yo creo que acabaremos poniendo la pequeña cantidad que nos falta para hacernos con una licencia Ultimate. Y si no siempre podemos volver a Maptool, claro…

Así que aquí estoy, con sistema nuevo, ambientación nueva y software nuevo. Delante de mí se extienden los mares de Caribdus y también las procelosas aguas de Fantasy Grounds. Veremos adónde nos acaban llevando ambas cosas…

 
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Publicado por en 2 diciembre, 2015 en Batallitas, Opinión, Software

 

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