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Noviembre hermético (XXI): Gaarl, la mandrágora hermética

21 Nov

Iustinius de Tremere era un mago sin muchos remilgos a la hora de conseguir sus objetivos. De carácter poco sociable y huraño, solía pasarse buena parte del tiempo encerrado en su laboratorio, enfrascado en investigaciones que muchos otros magi considerarían «experimentales». Llegado un momento decidió que no le vendría mal cierta ayuda en el laboratorio pero tenía muy claro que no quería tener que soportar la compañía de un aprendiz o, peor aún, de un animal en el laboratorio, de manera que, como siempre hacía, intentó adoptar una perspectiva alternativa para resolver el problema. Al final, investigando en libros y bestiarios antiguos, descubrió la leyenda de las mandrágoras, misteriosos inánimes mágicos que podían germinar de manera espontánea en cierto tipo de lugares y que, con la manipulación adecuada, podían ser animados y convertidos en homúnculos sin apenas personalidad que podían usarse como familiares.

Iustinius pasó varias estaciones investigando esos métodos necesarios para completar el procedimiento, al tiempo que pagaba bien a sus informadores para que le mantuvieran al día de cualquier posible lugar en el que pudiera nacer una mandrágora. Por fin llegó la noticia que esperaba: al pie de un cadalso situado a las afueras de una población cercana, en un páramo yermo y de bastante mala reputación, había brotado un racimo de hojas oblongas que podía indicar la presencia de una raíz de mandrágora bajo tierra. El Tremere mandó de inmediato a uno de sus hombres a desenterrar la raíz, con resultados desastrosos: en cuanto el pobre desdichado empezó a tirar de las hojas, la criatura soltó un alarido horrendo que fulminó en el acto al ladrón frustrado. Contrariado, Iustinius alteró su plan, con el pequeño consuelo de que al menos sabía que, sin duda, la mandrágora existía. Un segundo enviado, protegido con un sencillo hechizo hermético que causaba una sordera que le protegería de cualquier daño, resultó mucho más exitoso. Pronto, Iustinius tenía en su laboratorio la raíz en cuestión, y empezó a trabajar en su transformación en familiar.

Fueron necesarios varios meses, pero el magus alcanzó su objetivo: cuando terminó, había transformado a aquel ser en todos los sentidos, convirtiéndolo en una pequeña criatura humanoide de quince centímetros de altura que era totalmente independiente y que contaba incluso con personalidad propia que, para disgusto de Iustinius, se parecía un poco a la suya. Eso significaba que Gaarl, nombre que le había dado a la criatura en referencia a los constantes gritos y quejidos que había emitido durante el proceso, era una criatura rencorosa y un tanto mezquina. Sin embargo, eso no le restaba un ápice de utilidad en el laboratorio, donde parecía desenvolverse con instinto natural, colaborando con el Tremere en cualquier proyecto, por inusual que este fuera. Iustinius se aseguró, eso sí, de que Gaarl no saliera nunca del laboratorio si no iba con él, no solo por el desconcierto que podía causar al corretear por los pasillos, sino por el peligro que podía correr si alguien lo tomaba por un tubérculo y decidía hacer un estofado con ella.

Desde entonces, magus y familiar han entablado una curiosa relación que nadie más entiende, en la que la mandrágora muestra un lealtad y colaboración absolutas en todo lo relativo al laboratorio, pero también muestra su rencor y mal temperamento en cuestiones que en otros magi podrían considerarse como «afectivas». A Iustinius ya le parece bien esa relación, y cree que la lealtad generada en el laboratorio siempre pesará más que el rencor y el despecho natural que siente hacia él la criatura. Está por ver si tiene razón o si se trata de un error de juicio por su parte que podría resultar fatal… en especial porque no ha logrado confirmar si Gaarl puede seguir usando su letal alarido o no una vez trasplantada desde el suelo.

Gaarl, la mandrágora hermética

Poder Mágico: 5 (Corpus)
Características: Int 0, Per 0, Pre -3, Com 0, Fue -10, Vit +3, Des 0, Rap +6
Tamaño: -6
Virtudes y Defectos: Inánime Mágico; Amigo Mágico, Amistad Verdadera; Conocimiento Arcano; Características Empobrecidas, Poder Restringido
Cualidades e Inferioridades Mágicas: Poder Mayor (Grito Mortal), Poderes Mejorados (x2)
Rasgos de Personalidad: Leal (a Iustinius) +3, Mandrágora* +3, Rencorosa +2
Combate:
Esquivar: Ini +6, Ataq n/a, Def +9, Daño n/a
Aguante: +2
Niveles de Fatiga: OK, 0, -1, -3, -5, Incapacitado
Penalizaciones por Heridas: -1 (1), -3 (2), -5 (3), Incapacitado (4), Muerto (5)
Habilidades: Conocimiento Mágico 3 (vis), Pelea 2 (esquivar), Penetración 4 (grito), Teoría Mágica (inventar hechizos) 2
Vis: 5 peones de vis de Corpus (cura Heridas Medias o Leves causadas por venenos o enfermedades)

Poderes Mágicos: 

  • Grito Mortal, 0 puntos, Corpus/Animal, Ini +6
    El grito de la raíz de mandrágora es mortal para aquellos que lo escuchan (la sordera es una defensa eficaz). Aunque en principio la mandrágora solo puede utilizar este poder en el momento en el que se desentierra, Iustinius no está seguro de que Gaarl no pueda seguir usándolo en su forma actual de homúnculo.

Características como familiar

Total de Laboratorio mínimo para vincularla: Automático (aunque hace falta un procedimiento especial para convertirla en familiar)

Fuerza de los lazos: Oro +2, Plata +2, Bronce +1

Poderes imbuidos: 

  • Sentidos compartidos: Iustinius puede ver todo lo que ve Gaarl a través de sus ojillos. De esta forma no solo puede saber en todo momento dónde está su familiar y qué hace, sino que también puede evitar posibles destrozos causados por la mandrágora en la alianza. Fiel a su naturaleza desconfiada, el Tremere no ha imbuido el mismo efecto a la inversa para que Gaarl pueda ver a través de sus ojos. (Intellego Mentem base 15, +1 Toque, +1 Concentración, +5 porque el vínculo mantiene la concentración, Nivel Total del efecto 30).

Apariencia: Gaarl es un homúnculo, una figura humanoide de unos quince centímetros de altura que parece hecho de algún tipo de material vegetal. Las exuberantes hojas verdes de su cabeza y los grititos y quejidos agudos que emite le dan en ocasiones un toque cómico, pero todos los miembros de la alianza de Iustinius están avisados de que la mandrágora puede ser una criatura peligrosa, de manera que a menudo la evitan en las pocas ocasiones que la ven rondando sola por los pasillos. Nadie quiere incurrir en su ira, ni tampoco en la de su «amigo» Tremere.

 
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Publicado por en 21 noviembre, 2021 en Miscelánea

 

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