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Noviembre hermético (XII): Vulipé, el zorro de las brujas

12 Nov

Los magi herméticos no son los únicos usuarios de magia que pueden beneficiarse de la compañía y la ayuda de familiares. Existen otras tradiciones en la Europa Mítica cuyos miembros utilizan animales para propósitos parecidos, y una de ellas es la de las brujas rurales, mujeres con conocimientos sobrenaturales menores que han ido pasando de generación en generación y que suelen juntarse en grupos conocidos como aquelarres. Aunque son hechiceras mucho más limitadas que un magus hermético, sus familiares también son lo más parecido a un compañero de vida que tienen muchas de ellas.

Vulipé es una de esas criaturas, un pequeño zorro que vivía en un bosque al que llegó a instalarse un pequeño aquelarre de esas brujas, en la zona del Tribunal de Transilvania. Liderado por una venerable anciana llamada Mihaela, el aquelarre estaba formado por tres jóvenes más, ninguna de las cuales tenía el Don. Eso llevó a Mihaela a enseñar diferentes artes de la tradición a cada una de las jóvenes. A la más joven de todas, Mircea, le enseñó los secretos de la empatía con los animales y la clarividencia. Mircea resultó una alumna aventajada, y apenas un par de años después, casi había aventajado a su maestra en ambas disciplinas. Por desgracia, las brujas del aquelarre no eran bien vistas por los habitantes de las aldeas cercanas, que desconfiaban de manera innata de ellas, pese a que el aquelarre se dedicaba a sus propios asuntos y si se relacionaba con los lugareños, era para ayudarlos en la medida de lo posible.

Quiso el destino que Mircea se encontrara de visita en uno de esos pueblos en una época en la que los lugareños acusaban a las brujas de robarles animales de granja. Mircea tuvo algún encuentro brusco con algunos habitantes de la localidad pero, en vez de marcharse como le habría recomendado su maestra, hizo algo inesperado: se quedó por la zona para intentar descubrir quién era el culpable de los robos y así exonerar a sus hermanas. Para eso le resultaron muy útiles sus habilidades aprendidas, y así, tras un par de noches a la intemperie, preguntando a diferentes animales del bosque, por fin sorprendió in fraganti al responsable de las desapariciones: un pequeño y sibilino zorro que se colaba en las granjas para escapar con alguna gallina a la que luego devoraba en el bosque. Esa misma noche, Mircea siguió al zorro hasta su guarida y, allí, entabló conversación con él aprovechando sus dones sobrenaturales.

Mircea se dio cuenta de que el animal en cuestión era especialmente despierto e inteligente, de manera que le ofreció un curioso acuerdo: si él dejaba de robar gallinas en el pueblo, ella le proporcionaría alimento regularmente. Por supuesto, el zorro tendría que vivir con ella y sus hermanas, que le vigilarían de cerca para que no cometiera más desmanes. Aquel era un trato contrario a la naturaleza depredadora del zorro, pero la criatura ya había estado a punto de recibir más de una somanta de palos por parte de algún lugareño, de manera que decidió probar suerte con la humana.

Al día siguiente, Mircea fue de nuevo al pueblo, compró algunas gallinas y se marchó diciéndoles a los lugareños que no volverían a tener problemas de robos de animales, al menos por un tiempo. Luego regresó con el zorro y las gallinas con sus hermanas. Micaela se sorprendió bastante al verla con su nuevo compañero, pero no dijo nada. A lo largo de las siguientes semanas, Vulipé, como bautizó al zorro, se comportó bien… o tan bien como se puede comportar un zorro. Por las noches se escapaba para comerse algún animal pequeño del bosque, pero cumplió su parte del trato y no se acercó de nuevo al pueblo. Mircea era consciente de esas escapadas, pero para entonces se había dado cuenta de que Vulipé podía serle más útil de lo que había pensado en un primer momento: aunque el zorro era una criatura completamente mundana, le encantaba rondar por su cabaña, llena de hierbas y preparados habituales entre las brujas, que olisqueaba y toqueteaba constantemente. Para nueva sorpresa de su maestra y sus hermanas, Mircea decidió convertir a aquella criatura en su familiar.

Desde entonces han pasado varios años, a lo largo de los cuales la bruja ha enseñado algo más que los rudimentos de la teoría mágica que emplea su tradición y Vulipé, pese a sus limitaciones, se ha convertido en un útil ayudante de laboratorio. Además, a los dos les encanta viajar por el bosque y comunicarse con el resto de animales, con muchos de los cuales mantienen una buena relación. De hecho, sus viajes son cada vez más largos, pues el zorro tiene una sed insaciable de ver el mundo junto a su compañera. Eso sí, Vulipé no ha vuelto a robar gallinas de ningún pueblo y, aunque sí que sigue llevando a cabo sus correrías nocturnas, Mircea hace lo posible por tenerlo bajo control. Al final ha acabado cogiéndole cariño al animal y no le gustaría que sufriera ninguna desgracia.

Vulipé, el zorro de las brujas

Poder Mágico:
Características: Int 0, Per 0, Pre +2, Com 0, Fue -3, Vit 0, Des +2, Rap +2
Tamaño: -2
Virtudes y Defectos: Amistad Verdadera; Características Mejoradas x2, Equilibrio Perfecto, Vigoroso; Ansia Viajera, Gula (Menor), Nocturno
Cualidades e Inferioridades (no mágicas): Astuto, Buen Saltador, Depredador Acechante, Sentido del Olfato Agudizado
Rasgos de Personalidad: Ansia Viajera +6, Inquieto +3, Leal (a Mircea) +3, Zorro* +3, Glotón +2
Combate:
Esquivar: Ini +2, Ataq n/a, Def +4, Daño n/a
Mordisco: Ini +2, Ataq +5, Def +5, Daño -3
Aguante: +0
Niveles de Fatiga: OK, 0/0, -1, -3, -5, Incapacitado
Penalizaciones por Heridas: -1 (1-3), -3 (4-6), -5 (7-9), Incapacitado (10-12), Muerto (13+)
Habilidades: Atletismo 3 (esprintar), Atención 3 (ser seguido), Cazar 4 (gallinas), Conocimiento de Área a determinar 3 (granjas), Pelea 2 (mordisco), Sigilo 4 (acechar), Supervivencia 2 (bosques), Teoría Mágia de las Brujas Rurales 3 (Empatía Animal)
Vis:

Poderes Mágicos: 

  • Ninguno

Características como familiar

Total de Laboratorio mínimo para vincularlo: 8 (el Total de Laboratorio necesario para que una bruja rural vincule a su familiar se basa en su Inteligencia + Teoría Mágica de las Brujas Rurales + Empatía Animal, y en este caso es una cifra muy baja por ser Vulipé un animal totalmente mundano)

Al tratarse de un familiar no hermético, Vulipé no tiene lazos ni tampoco se le pueden imbuir poderes. Sin embargo, sí que tiene dos habilidades que resultan beneficiosas para su amiga: por un lado, contribuye con su Inteligencia + Teoría Mágca de las Brujas Rurales al Total de Laboratorio de Mircea. Además, Mircea puede usar su habilidad en Empatía Animal para entrar en un trance por el cual puede usar los sentidos de Vulipé dondequiera que se encuentre este. Vulipé no es consciente de que Mircea puede hacer eso, pero empieza a tener algunas sospechas.

Apariencia: Vulipé es un precioso zorro de color gris claro, con unos ojos azules que miran intensamente todo lo que le rodea. Tiene una larga cola gris terminada en negro, y sus patas también tienen la parte inferior de color negro. Es una criatura enormemente inquieta y no para de moverse en ningún momento, para desesperación de Mircea y, sobre todo, sus hermanas, que han aprendido a guardar a buen recaudo los objetos frágiles cuando el zorro entra en sus laboratorios.

 
2 comentarios

Publicado por en 12 noviembre, 2021 en Miscelánea

 

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2 Respuestas a “Noviembre hermético (XII): Vulipé, el zorro de las brujas

  1. Sylph

    12 noviembre, 2021 at 5:03 pm

    Me pregunto qué ocurrirá si Vulipé acaba convirtiendo sus sospechas a cerca del uso de sus sentidos por parte de Mircea en sólidas evidencias. ¿Romperá su acuerdo y emprenderá una nueva caza de gallinas?, ¿abandonará el aquelarre dejándolo todo manga por hombro, dando al traste con su laboratorio?.

    Al márgen de la debilidad que me generan las brujas rurales, esta entrada y la del sapo Fzral para mí son dos ejemplos de cómo el prisma que se abarca en Ars Magica puede ser aún más facetado si cabe. El color y el juego que pueden llegar a aportar otras tradiciones mágicas o personajes que en principio se podrían considerar menores, me parece una muestra más de su potencial, al que no le veo el fondo por más que se lo busque, (y dudo mucho que lo llegue a encontrar…)

     
    • Teotimus

      12 noviembre, 2021 at 5:13 pm

      Coincido plenamente. Las tradiciones menores son una de las grandes joyas escondidas de Ars. No es la primera vez que digo que no me importaría jugar una partida de Ars sin magi herméticos, solo tradiciones menores, creo que sería interesantísima sin los «bullies» de la Orden demostrando músculo. Y coincido contigo en las brujas, me parece una de las tradiciones más acertadas. Junto con los muspelli, para mí, mis favoritas.

      En cuanto a tu pregunta sobre Vulipé, le cae tan bien Mircea que probablemente si descubriera su «fisgoneo», la perdonaría a cambio de ampliar un poco su dieta con alguna perdiz para complementar las gallinas… 😉

       

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