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Noviembre hermético (XI): Gwirp, delfín melódico

11 Nov

Dalia de Jerbiton llevaba la música en el alma. Había nacido con el don necesario para transmitir la hermosura de la música al mundo, y gracias a los esfuerzos de su maestra, había conseguido conservar la capacidad para conmover e influir en quienes escuchaban los acordes de su lira, incluso una vez superado su Desafío. Pero lo que jamás podía imaginarse era que esa misma música también le acercaría a la dulce criatura que acabaría convirtiéndose en su familiar.

Dalia vivía en el Tribunal de Stonehenge, en una alianza costera en la zona de York. En las noches de verano más cálidas, acostumbraba a bajar hasta una playa de guijarros cercana y allí, a la luz de la luna y las estrellas, tañía su lira, componiendo las melodías que afloraban en su mente. Una noche escuchó un chapoteo cercano, algo que no era demasiado inusual en aquella zona, llena de peces de todo tipo. Lo que sí fue más inusual fue ver asomar por encima de las oscuras aguas la blanca cabeza de lo que parecía un delfín sonriente. La criatura se mantuvo a unos metros de distancia de la maga, que decidió seguir tocando ante aquel insólito público, contemplando cómo el pez mecía su cabeza al son de sus acordes. Sonriendo para sus adentros, se retiró a sus aposentos sin darle más importancia a la entrañable escena.

Sin embargo, la misma escena se repitió a los pocos días, cuando Dalia volvió a bajar a la playa a tocar la lira. De nuevo, a los pocos instantes, el delfín apareció, esta vez un poco más cerca. En esta ocasión, la criatura emitió un par de gorjeos acompasados con la música de Dalia, complementando su composición, mejorándola. La maga no se podía creer lo que estaba ocurriendo. ¿Qué clase de criatura era aquella? En las noches posteriores ocurrieron escenas similares: el delfín aparecía y gorjeaba, o saltaba por encima del agua al compás de la música. En ocasiones incluso llegó a «sugerirle» a Dalia ciertas mejoras en sus melodías mediante sus pequeño grititos.

La relación entre ambos fue volviéndose más y más cercana, y pronto, Dalia pasaba casi todas las noches en la playa, tocando y disfrutando de la compañía del pez, al que llamó Gwirp. En alguna ocasión incluso se hacía a la mar a plena luz del día, en una de las barcazas de la alianza. En esas ocasiones, a menudo se encontraba también con el delfín, y tuvo oportunidad de ver cómo el animal se comunicaba con animales de diferentes especies e, incluso, parecía capaz de sugestionarles y guiarles mediante una combinación de movimientos y sonidos armoniosos que emitía. En una ocasión, Dalia también tuvo que intervenir cuando vio a su pequeño amigo siendo atacado por una pequeña bandada de tiburones que también vivían por esas aguas.

Llegado el momento, Dalia decidió convertir a Gwirp en su familiar. Fue un paso casi natural, habida cuenta del grado de complicidad y amistad que habían generado. El ritual fue relativamente sencillo para una experta en Aquam como ella, Desde entonces se han vuelto aún más inseparables, aunque Gwirp sigue viviendo en el mar y en ocasiones Dalia debe protegerlo de ese grupo de tiburones que parecen ser sus enemigos personales por algún motivo que desconoce. Tal vez algún día deba investigar ese asunto para evitar problemas mayores.

Gwirp, delfín melódico

Poder Mágico: 10 (Aquam)
Características: Int +1, Per -2, Pre -5, Com 0, Fue -2, Vit +3, Des 0, Rap +2
Tamaño: 0
Virtudes y Defectos: Animal Mágico; Amigo Mágico; Amistad Verdadera; Características Mejoradas (x2), Empatía Animal, Indiferente al Don, Música Encantada; Compasivo, Enemigos (tiburones)
Cualidades e Inferioridades Mágicas: Habilidades Mejoradas, Poder Mayor (Guía), Poder Menor (Conceder Maña con Música), Poder Ritual (Curación), Recuperación Mejorada
Rasgos de Personalidad: Leal (a Dalia) +3, Delfín* +3, Juguetón +3, Valiente -1
Combate:
Esquivar: Ini +2, Ataq n/a, Def +3, Daño n/a
Embestida: Ini +2, Ataq +5, Def +3, Daño +0
Aguante: +3
Niveles de Fatiga: OK, 0/0, -1, -3, -5, Incapacitado
Penalizaciones por Heridas: -1 (1-5), -3 (6-10), -5 (11-15), Incapacitado (16-20), Muerto (21+)
Habilidades: Atención 3 (comida), Atletismo 5 (nadar), Cazar 4 (peces pequeños), Empatía Animal 3 (peces), Música Encantada 4 (amor), Pelea 3 (esquivar), Supervivencia (mar) 3
Vis: 2 peones de vis de Rego en la piel

Poderes Mágicos: 

  • Conceder Maña en Música, 1 punto, Corpus, Ini -1
    Gwirp puede conceder temporalmente la habilidad de crear música hermosa a un ser humano. El objetivo obtiene un +3 a todas sus tiradas de Música hasta que amanezca o anochezca, aunque parte de esa música tendrá una cualidad curiosa, con gorgoritos similares a los que emitiría algún animal. Gwirp solo recupera los puntos de poder invertidos en el efecto cuando este termina.
  • Curación, 3 puntos, Animal, Ini -10
    Gwirp puede curar parcialmente (su peor herida mejora un nivel) a cualquier animal con solo tocarle con sus aletas. Sin embargo, la curación solo se produce cuando el objetivo se zambulle en las aguas cerca de donde vive el delfín. Gwirp aprovecha su capacidad para comunicarse con otros animales para transmitir esa necesidad a las criaturas, quienes no siempre parecen dispuestas a (o son capaces de) darse un chapuzón para completar el ritual. Este es un Poder Ritual y su coste se resta tanto de la Puntuación de Poder como de la Reserva de Poder de Gwirp.
  • Guía, 1 punto, Animal, Ini -1
    Gwirp puede influir sutilmente en los peces de las aguas en las que vive, propiciando en ellos un curso de acción específico. A menudo usa ese poder para alejar a bancos de peces de posibles peligros submarinos, aunque en ocasiones también lo aprovecha para atrapar alguna presa cuando tiene mucha hambre. Este poder no tiene efecto sobre los humanos; para esos casos Gwirp recurre a su habilidad de Música Encantada, que emite a través de gorjeos y gritos.

Características como familiar

Total de Laboratorio mínimo para vincularlo: 35

Fuerza de los lazos: Oro +1, Plata +3, Bronce +0

Poderes imbuidos: 

  • Comunicación Mental: Gwirp puede comunicarse mentalmente con Dalia a cualquier distancia, formando pensamientos, ideas e incluso sensaciones en la mente de su amiga. Dalia también ha creado un segundo encantamiento que le permite a ella hacer lo mismo con Gwirp. (Dos encantamientos idénticos de Creo Mentem base 4, +1 Toque, +10 por usos ilimitados, Nivel Total del efecto 15).

Apariencia: Gwirp es un precioso delfín blanco con matices azulados, que parece lucir una eterna sonrisa en la que destacan sus pequeños pero afilados colmillos. Es una criatura alegre y vivaracha, que no deja de moverse y saltar, en especial cuando hay alguien cantado o tocando música cerca. También es un melómano empedernido, y puede enfurruñarse o sugerir «alteraciones» en la melodía o la canción si el intérprete no está a la altura de sus expectativas.

 
4 comentarios

Publicado por en 11 noviembre, 2021 en Miscelánea

 

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4 Respuestas a “Noviembre hermético (XI): Gwirp, delfín melódico

  1. Mario Donaire

    11 noviembre, 2021 at 4:25 pm

    Me he enamorado del pequeño Gwirp. Se sentiría como en casa en Iberia, no en las tierras bárbaras de Stonehenge… encima en el condado de York, solo faltaba que fuera de Voluntas.

     
    • Teotimus

      11 noviembre, 2021 at 4:29 pm

      Gracias, maestro. No, la lírica pareja formada por Dalia y Gwirp no casan nada bien con Voluntas, pero es que para mí el Herederos de Merlin existe solo en la periferia de mi mente hermética… como el Iberia de tercera, vamos. Sí que les vendría bien viajar hacia el sur en el futuro cercano, sí. 😉

       
  2. Jordi Vall

    11 noviembre, 2021 at 4:52 pm

    Me ha encantado Gwirp como familiar y la habilidad de música encantada de Dalia es la misma que mi maga Auradanae (Merinitae) posee.

    Pecando de pedantería (realmente lo siento) debo hacer notar que no se debería uno referir a Gwirp como «pez» al ser un delfín un mamífero.

     
    • Teotimus

      11 noviembre, 2021 at 7:14 pm

      Los Merinita, otros a los que les gusta mucho tocar la gaita, sí… 😉

      Gracias por los halagos. En cuanto al comentario, dentro del paradigma medieval creo que es bastante válido tacharlo de pez, ¡me acojo a Plinio! Pero vamos, que cada uno es soberano en su mesa… 😉

       

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