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La narración compartida en Ars Magica

14 Sep

Siempre se ha dicho, y con razón, que Ars Magica fue un juego revolucionario o, como mínimo, innovador, desde sus mismos comienzos. Desde su inigualable sistema de magia hasta el mismo concepto de la alianza como personaje central de la partida, pasando por el uso de las Whimsy Cards para que los jugadores pudieran intervenir directamente en la acción, el juego estaba trufado de pequeños (o no tan pequeños) detalles que lo hacían, sin duda, diferente a mucha otras cosas que había por la época (recordemos que hablamos de 1987 para la primera edición).

Muchas de esas cosas arraigaron hasta convertirse en pilares básicos del juego aún en la edición actual. Otras, como las Whimsies, se fueron perdiendo por el camino y con el paso de las diferentes ediciones. Pero curiosamente hay dos conceptos con una relación evidente entre sí que han sufrido un destino bastante dispar: me refiero, por un lado, al uso de más de un personaje por jugador en una misma partida, y por el otro a la narración compartida. Desde sus primeros tiempos el juego abogó siempre porque, además de un magus, cada jugador tuviera también un personaje compañero que alternaran su presencia en las aventuras en función de lo que tenía más sentido en cada caso. Aunque confieso que al principio la cosa me pareció rara, al final uno le acaba viendo la lógica, y creo que hoy en día, el concepto se ha asentado bastante y en casi cualquier partida de Ars Magica los jugadores comparten personajes.

Curiosamente, la narración compartida, el “troupe style roleplaying” que llamaban, no ha tenido la misma suerte. Lo de turnarse a la hora de dirigir partidas de una misma saga es algo que a mí siempre me ha costado mucho, probablemente porque siempre he sido de esos DJ que quieren tenerlo todo controlado y les cuesta un poco “ceder” el timón. Me da la sensación de que se pierde algo del misterio y la sorpresa de la partida, será que estoy chapado a la antigua. De hecho, es un concepto que ha ido perdiendo protagonismo en el libro de reglas a medida que pasaban las ediciones, y aunque en quinta edición sigue teniendo su paginita dedicada al tema, perdida en la última sección del manual, siempre me he preguntado hasta qué punto los grupos de Ars se turnan a la hora de dirigir. En mi caso puedo decir que nunca lo he hecho, bien porque no había nadie dispuesto a hacerlo, bien porque, como decía, siempre me ha costado un poco soltar las riendas. Es mi pequeña espinita hermética en el costado.

Por eso me parece especialmente interesante el artículo que trataba este tema en el número 21 de la revista White Wolf Magazine, allá por 1990, y en el que los propios creadores del juego, Jonathan Tweet y Mark Rein·Hagen, explicaban un poco mejor estos dos conceptos. Aunque su contenido se parece un poco a esa página 320 del manual en español, creo que se explica de manera bastante más clara cuáles son las ventajas (y también, los potenciales inconvenientes) tanto de llevar más de un personaje como de turnarse a la hora de dirigir. La posibilidad de interpretar personajes más variados (o limitados), de percibir el mundo que has creado para la saga a través de los ojos de un personaje o incluso de probar tu propio sistema si es lo que estás usando, son todo conceptos bastante interesantes. De hecho, me llama incluso la atención que hablen de otros sistemas en los que aplicaron con éxito el formato, como por ejemplo RuneQuest. La verdad es que me ha parecido tan interesante que he decidido traducirla porque creo que puede resultar útil para los aficionados actuales del juego que quieren probar este tipo de cosas y nunca se han atrevido ante lo parco de la información en el básico. Demonios, incluso me ha picado el gusanillo y no me importaría probarlo la próxima vez que me ponga detrás de la pantalla… sea cuando sea eso.

En fin, a lo que iba, que si os interesa, tenéis aquí ese artículo traducido.

¿Y vosotros, sodales? ¿Tenéis más de un personaje por jugador en vuestras sagas? ¿Compartís la labor de la narración o siempre es el mismo el que se sienta tras la pantalla?

 
13 comentarios

Publicado por en 14 septiembre, 2021 en Opinión

 

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13 Respuestas a “La narración compartida en Ars Magica

  1. Kuni Mizomura

    14 septiembre, 2021 at 7:57 pm

    Yo tampoco he vivido esa experiencia de la narración compartida en Ars. Si bien es cierto que veo más que difícil que nadie de mi mesa pudiese ser “convencido a punta de pistola y uso de veneno de forma simultánea”, no deja de ser menos cierto que me temblarían los dados si me encontrara con la oportunidad ante mí.
    Soy amante de las tramas enrevesadas y largas, de esas que van dejando entrever las partes para que, conforme se avance, los jugadores puedan ver que eran las raíces de un árbol que formaba parte de un bosque que formaba parte de una montaña que…y eso puede saltar todo por los aires al introducir tramas que no controlo en absoluto.
    Me temo que en la mesa de Ars Magica de mi grupo, no podría dejar de ser Lord Vetinari.

     
    • Teotimus

      14 septiembre, 2021 at 10:18 pm

      Ya veo que tú eres también de mi escuela… En el fondo creo que “soltar” responsabilidad debe de ser casi terapéutico. Solo hace falta dar el paso… ¡pero cómo cuesta cuando siempre has conocido las cosas como son ahora! 😉

       
  2. Mario Donaire

    15 septiembre, 2021 at 1:27 pm

    Muy interesante el artículo, gracias por tomarte la molestia de traducirlo y por darlo a conocer.

    En la saga que narro solo hay un personaje por jugador, aunque puntualmente les pido interpretar otros personajes, sobre todo para mostrar la acción o las consecuencias de los actos de los personajes jugadores desde otro punto de vista y dinamizar así la acción. En cuanto a la narración compartida, tampoco la he llevado a la práctica en Ars Magica, pero sí en otros juegos.

     
    • Teotimus

      15 septiembre, 2021 at 2:15 pm

      ¿Así que un solo personaje por jugador? Y solo por curiosidad, ¿son todos magi? En mis primeras partidas, allá por segunda edición, cuando no nos creíamos mucho lo de los dos personajes por jugador, cada uno llevaba uno, y había una combinación de magi y compañeros (¡e incluso algún grog!). Debo decir que no se notaba mucho la diferencia, pero claro, eran otros tiempos… y otras ediciones.

      Pues nada, veo que lo de la narración compartida no es muy popular; parece que toca hacer un grupo dedicado ex profeso a eso, ¿no? 😉

       
      • Mario Donaire

        15 septiembre, 2021 at 3:46 pm

        Ahora son todos magi, pero ha habido jugadores con compañeros. De hecho, una de ellas fue la autócrata de la alianza, considerada un miembro más por los estatutos.

        Oye, pues me parece buena idea lo de ese grupo.

         
      • Teotimus

        15 septiembre, 2021 at 3:50 pm

        Uy eso que me cuentas me suena… el día que cuelgue las batallitas de mis sagas pasadas (que están en la cocina, pero nunca veo el momento), saldrá sin duda algún paralelismo. ¡Malditos autócratas arribistas!

         
  3. Daniel P. Espinosa

    16 septiembre, 2021 at 2:19 pm

    Maravilloso. Gracias por traducirlo y compartirlo.
    Yo sí he jugado Ars Magica de esos dos modos, rotando la narración y llevando varios PJs. Hace muchos años, cuando jugaba Ars 3ª, nos alternábamos dirigiendo y era una gozada poder usar tu mago en vez de dirigir. Por supuesto que surgían algunos problemas si alguien quería favorecer a algún jugador colega o a su propio pj, pero en general era muy satisfactorio.
    Más recientemente, en la saga que estuve dirigiendo varios años, de vez en cuando dirigían otras personas y yo disfrutaba mucho pudiendo sacar a mi mago del eterno laboratorio. Para mí siempre ha sido una premisa básica de Ars: compartimos alianza y cada cual puede aportar sus historias para disfrute común. Y es una gozada.

     
    • Teotimus

      16 septiembre, 2021 at 2:23 pm

      Gracias por contar tu experiencia… y te confieso que me muero de envidia con esas cosas que cuentas. Son esas precisamente las ventajas que se comentan en el artículo, y que hacen que me entren más ganas de probar con la “silla rotativa” de narrador. Mis dudas no vienen tanto tanto de que se pueda favorecer a uno u otro personaje, como de que se pueda perder cierto elemento de “sorpresa”, ya no digo de control, sobre los eventos de la partida. Pero por lo que comentas, veo que no es un problema, sino más bien una ventaja añadida.

      Hmm… al final me convenceréis… 😉

       
      • Daniel P. Espinosa

        16 septiembre, 2021 at 5:02 pm

        En general se lleva bastante bien. Una forma de hacerlo sin problema es con aventuras sueltas (en plan de que cada persona que narre se encarga de una estación). Si se quiere usar tramas largas, creo que lo mejor es ponerse de acuerdo en las áreas que va a tocar cada persona y mantenerlas muy alejadas, para que no se crucen ni siquiera a nivel de PNJs. En los PNJs comunes que sí se van a compartir, de nuevo es mejor ponerse de acuerdo sobre cómo es y sus motivaciones para mantener la coherencia. Lo dicho, a mí me ha gustado mucho siempre porque le da una vida enorme a la saga. Eso sí, funciona mejor cuando la saga ha surgido como algo común. Si es una saga muy personal, creada y mantenida por una persona para que la juegue el resto, es muy difícil soltar las riendas. Mejor probar con una saga nueva.
        Por cierto, no he hablado mucho sobre mi experiencia con los dobles personajes. Desde el comienzo siempre ha sido algo que hemos usado mucho, y siempre con magus/a y companion, nunca con dos magi. Sin embargo, confieso que eso no siempre ha funcionado. En general (con excepciones) los jugadores siempre le han puesto más cariño a sus magi, y los companions han sido bastante secundarios. Hay que hacer un esfuerzo importante al diseñar las aventuras para que no solo encajen con ellos sino que estén pensadas para que los companions tengan un papel muy relevante, porque es facilísimo que queden eclipsados por los magi. Aventuras en entornos mundanos es lo que mejor suele funcionar. Aun así, lo dicho, no hemos tenido demasiado éxito en eso y han quedado bastante olvidados. Salvo una excepción, y todo por mérito de su jugadora, que le puso mucho cariño al personaje. Donde funcionan bastante bien es en el día a día de la alianza, curiosamente, si se les da un espacio personal.

         
      • Teotimus

        16 septiembre, 2021 at 7:12 pm

        Muy interesante. Coincido contigo en el tema de que con dos personajes, casi todos los jugadores orbitan mucho más hacia el magus que hacia el compañero. Curiosamente es algo que me ha pasado sobre todo en quinta, donde la diferencia de poder es aún más acusada. En ediciones anteriores el equilibrio era bastante mayor, e incluso hubo un par de compañeros muy bien jugados que llegaron a ostentar casi tanto poder (político y mundano, se entiende) como los magi.
        Me apunto tu sugerencia sobre lo de implementarlo de salida en una saga nueva, supongo que así es mucho más fácil. Mi cerebro ya está maquinando…

         
      • Daniel P. Espinosa

        18 septiembre, 2021 at 9:24 pm

        Tiene pinta a que pronto lo vas a probar 🙂 Será genial. Ya nos contarás qué tal.

         
  4. Pablo Rojo

    18 septiembre, 2021 at 11:15 am

    Mi experiencia con Ars Mágica se limita a algunas aventuras entres 1997 y 1998 con la edición que estuviera por entonces disponible (¿la tercera de Kyergerion?). El caso es que yo sí llevaba dos personajes, dos magos radicalmente distintos, y otros jugadores también llevaban mago y compañeros, pero la realidad es que no éramos demasiado, como mucho 3 o 4 jugadores.
    Respecto al tema de alternar la silla de DM, no fue algo que nos diera tiempo a hacer por la duración de la campaña y por el desconocimiento que teníamos muchos del sistema ya que era nuestra primera vez, pero sí diré un para de cosas:
    Para empezar, ya habíamos hecho experimentos así con D&D así que no era un concepto que nos resultara del todo desconocido, y luego viendo el planteamiento de la campaña tan Sandbox (éramos una alianza pirenaica en las inmediaciones de Jaca) donde había un mapa lleno de localizaciones donde ir con total libertad, no hubiera sido extraño que alguien hubiera diseñado una aventura para una de esas localizaciones y jugarla con el resto de la alianza y luego otro DM desarrollara otro lugar sin necesidad que hubiera siempre un hilo conductor de todas las historias.
    Y la verdad es que creo que hubiera sido divertido esa libertad de si un lugar te resultaba sugerente poder trabajar en él y dirigir a tus compañero y que el DM llevara sus propios personajes. Además, si no recuerdo mal, el sistema de experiencia del juego favorece quedarse en casa, por lo que si un mago no juega la aventura no quiere decir que no gane experiencia.

     
    • Teotimus

      18 septiembre, 2021 at 11:23 am

      Interesante, gracias por comentar. Efectivamente, ya mencionan en el artículo de White Wolf que el sistema de narración compartida es aplicable a casi cualquier juego que sea un poco sandbox, sí. Pero efectivamente, en el caso de Ars a veces sale más a cuenta quedarse en casa que no ir de aventuras. De hecho, en quinta edición, con la limitación de diez días perdidos como máximo por estación, en algunos casos incluso estás obligado a hacerlo, lo que supongo que refuerza la alternancia de personajes. Lo que sí que no había visto nunca era grupos en que los jugadores llevaran dos personajes magos… pero si erais poquitos, casi se entiende.

      1998… qué tiempos, era Kerykion aún, sí, La Factoría todavía no había publicado cuarta…

       

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