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Noviembre hermético (XXV): Hans, ladrón de cadáveres

25 Nov

Hans era un joven normal, como cualquier otro, nacido y criado en una pequeña ciudad de la región de Flandes. Por desgracia, cuando apenas contaba con 18 años, Hans fue una de las víctimas de una epidemia de pestilencia que asoló la ciudad, y que se llevó por delante a una buena parte de la población, tanto jóvenes como mayores.

Hans estuvo a punto de ser otro más de ellos, y de hecho recibió la visita de un sacerdote para que le diera la extremaunción cuando toda su familia se preparaba para despedirse de él. El religioso así lo hizo, pero para sorpresa de propios y extraños, y por algún milagro desconocido, Hans resistió lo peor de la enfermedad y a los pocos días empezó a mejorar.

Sin embargo, el trance había transformado a Hans, como poco a poco empezaron a notar quienes le rodeaban. El joven había estado, literalmente, a las puertas de la muerte, y eso se notaba en detalles pequeños pero relevantes. Su cuerpo empezó a desprender un leve aroma a putrefacción, tenía los ojos hundidos y su piel tenía una lividez de ultratumba, pese a que era evidente que Hans estaba vivito y coleando. Pronto, empezó a ser repudiado hasta por su propia familia, y eso que ni siquiera les había confesado otras cosas que solo él sabía, como que de pronto parecía incapaz de entrar en según qué sitios protegidos si no era invitado antes.

Apartado de la sociedad, Hans pronto descubrió que su misteriosa transformación había tenido otros efectos que podía utilizar en su beneficio. De alguna forma se sentía a gusto en los cementerios y camposantos, donde parecía verse atraídos a tumbas concretas por motivos que al principio no entendía. Cuando empezó a tratar con brujos y hechiceros tan repudiados por la sociedad como él, descubrió que esas tumbas albergaban objetos y elementos tan desagradables como útiles para esos mismos brujos.

Pronto, Hans había emprendido un nuevo oficio, uno que era visto por el resto de la sociedad como algo abominable: el de ladrón de cadáveres. Rondaba constantemente los cementerios, a menudo por la noche, usando esa intuición para localizar las tumbas donde hubiera los objetos (o partes del cuerpo) más valiosas, que luego vendía de forma muy rentable. Durante sus incursiones tuvo más de un encuentro desagradable, a menudo con fuerzas de origen infernal, frente las que esa nueva condición que sufría le protegió de males terribles, como la posesión o cosas aún peores. También tuvo que huir más de una vez de una turba furiosa por sus macabros actos. Vivía en un mundo entre dos mundos, no tenía sitio ni en la sociedad mundana ni en el plano sobrenatural. Era un viaticarus.

Era cuestión de tiempo que Hans entrara en contacto con los magi herméticos, cosa que ocurrió cuando un extraño personaje con la cara tatuada le pidió que le proporcionara un cadáver muy específico enterrado en una villa privada. Hans, que también había desarrollado el arte del latrocinio para reforzar su sustento, aceptó de inmediato, y pronto descubrió la existencia y la función de las conexiones arcanas, conocimiento que utilizó para hacer más rentables aún sus execrables actos. Así se convirtió en un habitual de la alianza del mago en cuestión, cuyos miembros suelen mirar hacia otro lado cuando alguien cuestiona la moralidad de recurrir a un recurso como Han con regularidad.

Consejos de interpretación: Habla poco y mira fijamente a tus interlocutores, con la evidente intención de inquietarles y conseguir que te paguen lo mejor posible tus servicios. No eres alguien malvado, solo aprovechas los dones que te ha otorgado el destino, ya que no puedes vivir de otra manera (o eso te dices). Cuando hables, usa una voz ronca y susurrante, realizando gestos constantes con las manos, señalando aquí y allá y, de nuevo, reforzando esa gesticulación con tu mirada fría.

Idea para historia: Hay dos opciones de historia evidentes para Hans. Por un lado, estaría una historia en la que los magi recurrieran por primera vez a sus servicios, conociendo así a un individuo bastante inquietante pero que les podría rendir un servicio más que interesante, y no solo por su capacidad para reunir conexiones arcanas. Sus conocimientos prohibidos y arcanos también podrían ser muy útiles. Una segunda historia, con la relación entre Hans y la alianza ya afianzada, giraría en torno a la investigación del origen de la curiosa condición del ladrón de cadáveres, que resulta indescifrable para todos. En ambas historias, la presencia de un grupo de alegres diabolistas que hubiese reclutado a Hans (o que quisiese recuperar sus servicios) podría animar bastante las cosas…

Hans, ladrón de cadáveres

Características: Inteligencia +1, Percepción +2, Presencia -2, Comunicación +1, Fuerza 0, Vitalidad +1, Destreza +2, Rapidez +1
Tamaño: 0
Edad: 30 (30)
Decrepitud: 0
Informidad: 0
Virtudes y Defectos: Renegado; Conocimiento Arcano, Dedos Ligeros, Sensibilidad a la Magia; Impuro, Nocturno, Viaticarus*
Rasgos de personalidad: Amoral +2, Meticuloso +2,  Escrupuloso (con su oficio) +1
Combate:
Esquiva:
Ini +1, Ata –, Def +5, Daño —
Daga: Ini +1, Ata +9, Def +6, Daño +3
Aguante: +1
Niveles de fatiga: OK, 0, -1, -3, -5, Inconsciente
Penalizaciones por heridas: -1 (1-5), -3 (6-10), -5 (11-15), Incapacitado (16-20), Muerta (21+)
Habilidades: Atención 3 (cadáveres), Atletismo 2 (correr), Cirugía 3 (diagnóstico), Conocimiento de Área 3 (camposantos), Conocimiento del Poder Infernal 3 (no muertos), Conocimiento Mágico 3 (regiones), Cultura Feérica 1 (corte oscura), Don de Gentes 2 (clero), Embaucar 4 (magi), Lenguaje Materno 5 (términos anatómicos), Prestidigitación 4 (sisar), Profesión: Apotecario 2 (enfermedades), Pelea 4 (daga), Regatear 2 (conexiones arcanas), Sensibilidad a la Magia 4 (auras), Sigilo 4 (cementerios), Socializar 1 (mantenerse sobrio), Supervivencia 1 (zonas urbanas)
Equipo: Daga, juego de ganzúa, saquito con huesos y otras conexiones arcanas de lo más desagradables
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*Ver Grogs, pág. 85El personaje sufrió una experiencia cercana a la muerte y recibió la extremaunción, pero sobrevivió milagrosamente. Ahora vive en un limbo espiritual que le convierte en una persona incómoda para el resto de la población y que le proporciona ciertas cualidades sobrenaturales inusuales.

Notas de diseño: Sin duda Hans tiene ciertos parecidos con nuestro amigo Karl, aunque los conceptos de ambos personajes tienen diferencias notables. Mientras que Karl era un buscón malicioso, egoísta y ambicioso, Hans se ha visto empujado a buscar un hueco en el mundo después de su traumática experiencia, y aunque su “oficio” es desagradable (en el mejor de los casos) para la sociedad, no es un personaje especialmente malvado. Si se le quiere diferenciar aún más de Karl, se le podría cambiar alguna de sus virtudes por Tallar Marionetas, una Habilidad Sobrenatural asociada a este tipo de personajes y descrita en la página 103 de Grogs, y que le permitiría crear pequeños muñecos que funcionan como Conexiones Afínes (ver Ars Magica, pág. 136) al tiempo que pueden albergar conexiones arcanas.

 
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Publicado por en 25 noviembre, 2020 en Miscelánea

 

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