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Noviembre hermético (XXIII): Cobhlaith Beagh, ayudante

23 Nov

La pequeña Cobhlaith creció en un pequeño pueblo en un páramo del norte de Hibernia, dominado por la bruma incluso en los días de verano. En lo alto de un cerro en un extremo del páramo había unas viejas ruinas abandonadas cuyo origen nadie recordaba. Apodada Beagh (“pequeña”) desde el momento en que estuvo claro que no crecería más a pesar de haber alcanzado ya la pubertad, la pequeña Cobhlaith estuvo fascinada desde muy joven por las historias y leyendas que se contaban en su pueblo. Historias de duendes y hadas, de gigantes y criaturas de leyenda, de demonios y bestias fabulosas.

E historias, también, de brujos y hechiceros, como los que decían que moraban bajo las ruinas del cerro, en túneles olvidados por el tiempo; brujos que de vez en cuando salían a la superficie y visitaban el pueblo de Cobhlaith en busca de provisiones, comida y personal para servirles. Siempre que tenía lugar una de esas visitas, la pequeña Cobhlaith observaba a los visitantes sin que la vieran, fascinada e intrigada por las historias que había escuchado sobre ellos. Un día, con apenas doce años, se armó de valor y se dirigió a uno de ellos, un viejo brujo arrugado y decrépito que había ido a visitar al herrero del pueblo. Al principio el viejo la fulminó con la mirada, pero luego se fijó bien en aquella niña de cabello oscuro y mirada despierta. El viejo le hizo algunas preguntas y al ver la rapidez mental de la muchacha, no tardó en hablar con sus padres para ofrecerles una suma importante de dinero para llevársela a “estudiar” con él. Los padres no tardaron en aceptar.

El viejo era Cormac de Tytalus, y tenía la intuición de que la niña tenía el Don. Era lista y perspicaz, y aunque estaba claro que la aterraba ir a las ruinas, no dudó en acompañar al viejo. Durante los siguientes días, Cormac intentó detectar el Don en ella, sin suerte. Convencido de que había algo que estaba haciendo mal, o que tal vez la niña tenía el Don Silencioso, empezó a explicarle los rudimentos de la teoría mágica de Bonisagus, que la niña absorbió sin problemas. Era una esponja con una sed constante de aprender. Durante semanas, Cormac probó y probó, mientras Cobhlaith aprendía sin parar, hasta que el viejo mago tiró la toalla: la niña no tenía el Don, no había duda posible.

Sin embargo, para entonces Cobhlaith se había vuelto una asistente de laboratorio muy prometedora. En ese breve tiempo había empezado a mostrar una interesante iniciativa, así como una sorprendente capacidad para saber cómo funcionaba un laboratorio. Pero no tenía sentido. Cormac le dijo que se marchara, de muy malas maneras. La joven le suplicó que le diera una oportunidad, tal vez el Don se manifestaría algo más adelante, y hasta entonces, ella podía ser de ayuda al magus. A regañadientes, Cormac aceptó tenerla como ayudante durante unos meses. Durante ese tiempo Cobhlaith no dejó de aprender, tanto de su “maestro” como de los libros de la biblioteca de la alianza, adonde se escabullía a hurtadillas cuando nadie la veía. A la pequeña no parecía importarle la brusquedad con que la trataba Cormac, que por momentos olvidaba que la niña no era realmente su aprendiz. Cobhlaith estaba allí siempre, incluso cuando Cormac sufrió un accidente mientras experimentaba con un hechizo de Auram y el laboratorio se vio sacudido por un estremecedor trueno que dejó a la chica con una leve sordera para siempre. Incluso acompañó a Cormac en algún viaje en busca de las hadas que, se rumoreaba, vivían en las cercanías.

Transcurridos esos meses, Cormac, volvió a analizar a Cobhlaith, de nuevo sin suerte. Una vez más, la niña le suplicó que le dejara quedarse un tiempo más, a lo que el viejo Tytalus, una vez más, accedió. La situación se ha repetido de manera cíclica durante los últimos cuatro años, y a estas alturas, aunque Cormac tiene claro que Cobhlaith nunca desarrollará el Don, empieza a depender tanto de la chica que cada vez insiste menos en que se marche, aunque le siga gritando con frecuencia. En cuanto a Cobhlaith, no pierde la esperanza por mucho que se haya convertido en una joven temerosa y con cierto complejo de inferioridad. Sigue escuchando a Cormac, leyendo todos los libros de la biblioteca que puede, convencida de que algún día, de alguna forma, el Don se manifestará en ella, y podrá convertirse en una maga de pleno derecho. Solo el tiempo dirá si sus esperanzas están fundadas, aunque ciertamente no lo parece.

Consejos de interpretación: Compórtate de forma modesta y humilde pero habla con entusiasmo comedido sobre cualquier cosa relacionada con la magia y las investigaciones sobrenaturales. Mira al suelo cuando tu maestro esté en el laboratorio, y responde solo cuando te dé permiso, dando respuestas concisas pero al mismo tiempo precisas y veraces. Mira de reojo a cualquier otro magus o usuario de la magia con el que te cruces, como si consideraras la posibilidad de pedirle que te acepte como ayudante… aunque sabes que nunca darás ese paso.

Idea para historia: Un día, mientras Cobhlaith echa un vistazo a escondidas a las notas de su maestro, descubre un error en sus cálculos para inventar un hechizo que podría provocar un nuevo accidente. La chica está segura de que con una pequeña corrección, el hechizo no solo funcionará bien, sino que probablemente tendrá un efecto mejor que el deseado. Sin embargo, no se atreve a decírselo a su maestro, por temor a que monte en cólera y la eche, esta vez sí, definitivamente. Así que acude a otro magus de la alianza para explicarle la situación en busca de consejo. La presencia de Cobhlaith en la alianza siempre ha sido un pequeño misterio para los demás magi, que ahora descubrirán una ayudante eficiente y útil, pese a la aparente ausencia del Don. ¿Le revelarán a Cormac su error, revelándole (o no) quién lo ha descubierto? ¿Tal vez algún magi podría ofrecerse a analizar mejor a la chica para determinar, una vez más, si tiene el Don o no? ¿Y cómo reaccionará Cormac a esta “insolencia” de su ayudante?

Cobhlaith Beagh, ayudante

Características: Inteligencia +2, Percepción +2, Presencia 0, Comunicación 0, Fuerza -1, Vitalidad -1, Destreza +2, Rapidez 0
Tamaño: -1
Edad: 16 (16)
Decrepitud: 0
Informidad: 0
Virtudes y Defectos: Capacidad Mágica Latente, Conocimiento Arcano, Lectora Perceptiva; Dura de Oído, Humilde, Pequeña
Rasgos de personalidad: Humilde +3, Trabajadora +2, Soñadora +1
Combate:
Esquiva:
Ini +0, Ata –, Def +3, Daño —
Aguante: -1
Niveles de fatiga: OK, 0, -1, -3, -5, Inconsciente
Penalizaciones por heridas: -1 (1-4), -3 (5-8), -5 (9-12), Incapacitado (13-16), Muerta (17+)
Habilidades: Atención 2 (reconocer efecto), Atletismo 2 (correr), Concentración 2 (lectura), Conocimiento de Área 3 (geografía), Conocimiento de la Orden de Hermes 2 (personalidades), Conocimiento Mágico 4 (criaturas), Cultura Feérica 1 (túmulos feéricos), Derecho Hermético 1 ( aprendices), Don de Gentes 2 (magi), Embaucar 2 (mentir a la autoridad), Lenguaje Materno 5 (jerga), Pelea 2 (esquivar), Sigilo 2 (bibliotecas), Teoría Mágica 4 (inventar hechizos)
Equipo: Ropas modestas, amuleto de la suerte, tinta y pluma
Carga: 0 (0)

Notas de diseño: Aunque se supone que es necesario el Don para poder ser ayudante de laboratorio, Cobhlaith no lo tiene. Sí que tiene, no obstante, esa Capacidad Mágica Latente que si el Narrador lo desea podría convertirse algún día en el Don, justificando así su presencia en el laboratorio de Cormac. Si no se considera necesario el Don para hacer estas tareas, se podría cambiar Capacidad Mágica Latente por Estudiante Competente, convirtiendo así a Cobhlaith en una “alumna” todavía más aventajada.

 
2 comentarios

Publicado por en 23 noviembre, 2020 en Miscelánea

 

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2 Respuestas a “Noviembre hermético (XXIII): Cobhlaith Beagh, ayudante

  1. Kuni Mizomura

    23 noviembre, 2020 at 10:09 am

    Madre mia… Se me han disparado en la cabeza las opciones para futuribles de Coblaith. Si su Don se despierta y Cormac dirige su aprendizaje, a buen seguro que de ahí saldrá una Tytalus totalmente atípica: Un cisne negro de humildad y bondad.
    ¡Menuda revolución!

     
    • Teotimus

      23 noviembre, 2020 at 10:13 am

      La verdad es que el personaje da mucho juego tanto como futura Tytalus como a modo de “simple” ayudante, con esa afinidad mágica que nadie sabe identificar.

      Lo de una Tytalus humilde sería digno de verse, sin duda… 😉

       

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