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Noviembre hermético (XIV): Hildegard von Durenmar

14 Nov

La colaboración de hoy en este Noviembre hermético es de Eric Álvarez, más conocido en círculos herméticos como el gran Tadeln, que nos trae un personaje francamente interesante. Recordad además que también está haciendo un Noviembre hermético de libros en su blog, Arcaneum, y que cada una de las entradas que publica allí es oro puro… como el personaje que nos regala hoy.

Hildegard es una mujer menuda, huesuda y peinada con un severo tocado que parece ubicua entre las paredes de la alianza. Desde que hace ya cuarenta y cinco años llegara a Durenmar como aprendiz de lavandera la mujer se ha convertido en una pieza indispensable para que la Alianza funcione de forma correcta.

Dotada de una afinada percepción y una capacidad para organizar el trabajo del resto de grogs, ya sea para hacer camas como para celebrar un banquete, la atenta Hildegard se ganó la confianza de varios primi de la Casa Bonisagus. Desde que fuera nombrada, hace ya treinta y cinco años, gobernanta del lugar se ha ocupado de que los magos, residentes y visitantes, así como sus séquitos tengan sus necesidades cubiertas. Y no solo eso, en más de una ocasión Hildegard ha socorrido a un aprendiz desconsolado que había echado a perder una túnica de su maestro, ayudado a un mago a tender puentes con otro mediante una discreta cena servida en sus habitaciones o incluso en una ocasión agarrando una manta para apagar a un joven Flambeau envuelto en llamas tras un experimento fallido. O a veces sencillamente hacer compañía a un aprendiz que, siendo apenas un niño, ha sido arrebatado de su hogar para entrar en el mundo de la Orden.

Y claro está, esas décadas de discreto, eficaz y atento servicio le han reportado una cantidad ingente de contactos en la Orden de Hermes. Pues el aprendiz al que hace veinte años ayudó a encontrar unos pantalones de repuesto ahora es un hoplita, el estudioso al que ayudó a contratar un carro para trasladar un voluminoso objeto mágico es ahora un maestro y se dice incluso que Hildegard podría, si quisiera, entrar sin esperar a ser anunciada en el sancta de un par de Archimagos.

Aun así la mujer, que ha rechazado siempre un Ritual de Longevidad y que entre bromas afirma estar “casada con la Orden”, conoce su lugar y ejerce su poder de forma sutil y mesurada. Tampoco es que necesite mucho más como descubrirá cualquier visitante de Durenmar que cometa la imprudencia de realizar peticiones abusivas al servicio.

Consejos de interpretación: Habla con frases cortas, como si te dirigieras a un niño, con independencia del rango de tu interlocutor dentro de la Orden. Suspira de forma exagerada cuando un mago diga algo que revele poco conocimiento de la realidad del mundo mundano. No tengas reparo en señalar con el dedo, cortar a tu interlocutor o exigir que vaya al grano. Por el contrario, si tu interlocutor está claramente superado por la situación, sé comprensiva y deja las recriminaciones para luego. Usa frases tales como “esto te pasa por estar todo el día en el laboratorio enganchado a los experimentitos” o “¿A que voy a tu sancta y lo encuentro?” en cuanto tengas ocasión. Utiliza a Hildegard para recordar a los magi la importancia de las pequeñas cosas y de la legión de mundanos que se encargan de que puedan realizar sus labores a gusto, con una cena caliente y una cama limpia.

Idea para historia: Los magi llegan a Durenmar para una importante reunión y, de forma involuntaria o no, son maleducados con alguno de los criados o doncellas del lugar. Hildegard se entera y acude a los magos a exigir una disculpa formal. ¿Serán los magos capaces de tales cotas de humildad? ¿O se empecinarán en su error sin ser conscientes de con quién se la están jugando? ¿Qué harán cuando Hildegard escale las quejas a algunos de sus contactos?

Y para complicar aun más la situación, ¿qué harán los protagonistas cuando Hildegard les pida como compensación que desafíen a Certamen a un mago que está maltratando abiertamente a su aprendiz? ¿Se harán un enemigo los magi aun cuando sea para hacer lo correcto? ¿Están siendo manipulados los magos por una simple grog?

Hildegard von Durenmar

Características: Inteligencia +1, Percepción +2, Presencia +0, Comunicación +2, Fuerza -3 (2), Vitalidad +0, Destreza +1, Rapidez -1 (1)
Tamaño: 0
Edad: 57 (57)
Decrepitud: 1 (6)
Informidad: 0 (3)
Virtudes y Defectos: Habitante de la Alianza; Alentador, Conocimiento Arcano, Sentido común; Entrometida
Rasgos de personalidad: Decidida +3, Leal +2, Mandona -2, Maternal +3
Combate:
Bofetón:
Ini +0, Ata +0, Def+0, Daño -1
Aguante: +1
Niveles de fatiga: OK, 0, -1, -3, -5, Inconsciente
Penalizaciones por heridas: -1 (1-5), -3 (6-10), -5 (11-15), Incapacitado (16-20), Muerto (21+)
Habilidades: Atención 3 (buscar), Artes Liberales 2 (aritmética), Conocimiento de Área: Proximidades de la Alianza 5 (mercaderes), Conocimiento del Dominio 1 (ángeles de la guarda), Conocimiento de Organización: Orden de Hermes 6 (archimagos), Conocimiento del Reino Mágico 2 (familiares), Cultura Feérica 3 (hadas de la Selva Negra) 3, Derecho Hermético 3 (Grandes Tribunales)  Don de Gentes 6 (magi), Enseñanza 3 (habilidades mundanas a aprendices), Etiqueta 4 (reuniones de magos), Intriga 5 (intercambio de favores), Latín 4 (hermético), Lenguaje Materno 5 (pueblo llano), Liderazgo 4 (organizar el trabajo), Profesión: Gobernanta 6 (alianzas), Regatear 5 (suministros), Teoría Mágica 3 (pifias)
Equipo: Tabletas de cera, estilete, bolsa de dineros, vestido de burguesa
Carga: 0 (1)

Notas de diseño: La edad de Hildegard, así como su Alianza de residencia, pueden modificarse al gusto aunque sería recomendable que su lugar de residencia fuera siempre una domus magna o una alianza de Otoño. Adicionalmente Hildegard puede ser un personaje del propio pasado de los personajes al que hubieran conocido durante su aprendizaje. Asimismo se han hecho ya todas sus tiradas de envejecimiento y se le han asignado algunos puntos de Informidad como consecuencia de una vida junto a magos y sus accidentes. Queda a decisión de la troupe el complementar su ficha con una reputación hermética adecuada.

 
9 comentarios

Publicado por en 14 noviembre, 2020 en Miscelánea

 

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9 Respuestas a “Noviembre hermético (XIV): Hildegard von Durenmar

  1. Kuni Mizomura

    14 noviembre, 2020 at 9:30 am

    La imagen del temible archimago que con sólo entrar en el sala de concilio provoca el silencio respetuoso del resto de magi recibiendo, con la cabeza gacha, una sutil bronca de Hildegard…. no tiene precio

     
    • Teotimus

      14 noviembre, 2020 at 9:32 am

      Es un personaje que da muchísimo juego, me lo voy a copiar para mi próxima saga, lo tengo clarísimo.

       
    • waldemarne

      14 noviembre, 2020 at 10:35 am

      Yo prefiero imaginarme a los magos pipiolos visitando Durenmar por primera vez y metiendo la pata con la persona equivocada. Y luego apareciendo el archimago pidiendo explicaciones.
      Puede dar paso a una situación memorable 😀

       
      • Teotimus

        14 noviembre, 2020 at 10:36 am

        Por si no fuera suficiente con que todos los magi de Durenmar les miraran ya como si fueran motas de polvo, ¡también tienen que lidiar con una “simple” mundana! 😀

         
  2. Idabaoth

    14 noviembre, 2020 at 11:50 am

    Mizomura, no envidies tanto, que en Fai tenemos a Felisa, la Autócrata, así, en mayúsculas, a la que los magos no quieren hacer enfadar por temor a que haga las maletas y se marche 😦

    Respecto a Hildegard, pues como en nuestra saga: son personajes de este tipo los que dan vidilla a una alianza, y con los que vale la pena acentuar la necesidad que tienen los magos de portarse bien (o acabarán inventando hechizos para lavar la ropa interior y orinales mágicos que se vacíen solos, y eso no mola).

     
    • Teotimus

      14 noviembre, 2020 at 12:25 pm

      Sin duda. Un buen autócrata que recuerda a los magi que no todo es laboratorio es necesario en cualquier saga, y da mucho juego. ¿Felisa es de la misma escuela de Hildegard, deduzco?

       
      • Idabaoth

        14 noviembre, 2020 at 1:39 pm

        De la misma escuela, y cada vez que le pedimos un par de libras míticas para gastos, se pone pálida 🙂

         

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