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Noviembre hermético (XXII): El carromato de Iulianus

25 Nov

No todos los magi de la Orden de Hermes con ansias de viajar toman decisiones tan extravagantes como la del anteriormente descrito Profugus, con su laboratorio aéreo. Hay quienes prefieren mantener un perfil más discreto a la hora de moverse entre los mundanos mientras intentan mantener sus estudios e investigaciones. Ese es el caso de Iulianus de Bonisagus, un anciano Buscador del Tribunal Romano que tomó hace ya algunos lustros una dolorosa decisión: impulsado por una insaciable sed de conocimiento, y convencido de que la península itálica oculta secretos enterrados que apenas se han empezado a descubrir, Iulianus decidió hacerse pasar por uno de esos abundantes farsantes que pululan por toda la Europa Mítica, a menudo viajando en el seno de troupes de artistas o circos ambulantes, y que pretenden tener poderes mágicos cuando en realidad no son más que timadores con más destreza y caradura que dones reales. El magus encontró uno de esos circos, regentado por Giacomo de Verona, un antiguo conocido suyo, que se movía no solo por la península sino incluso también por zonas cercanas del Tribunal de Transilvania o incluso el Rin, y decidió que era una oportunidad demasiado buena para ver mundo y seguir con sus estudios como para dejarla pasar. Pronto, el Bonisagus había entrado a formar parte del circo, haciéndose pasar por “mago”, y viviendo dentro de un carromato de limitadas proporciones que tendría que hacer las veces de su laboratorio.

Los sacrificios que tuvo que hacer Iulianus (o el “Maestro Iulianni”, como se hacía llamar dentro del circo) fueron muchos: el más doloroso de todos fue probablemente tener que renunciar a un Aura Mágica, ya que evidentemente el circo, por su carácter móvil, no tiene aura de ningún tipo. El Buscador intenta convencer siempre a Giacomo para que el circo haga sus paradas cerca de algún aura sobrenatural para que él pueda beneficiarse de sus efectos, pero eso no siempre es posible por distintos motivos (incluida la negativa del propio Giacomo a detenerse en según qué lugares). El tamaño del carromato es otro problema: es mucho más reducido que el de un laboratorio convencional, hasta el punto de que a menudo Iulianus prefiere dormir en algún otro carromato para no ocupar más espacio. El constante vaivén de los carromatos al moverse por los caminos también complica mucho cualquier estudio, lo que ha hecho que Iulianus adopte un enfoque eminentemente práctico y centre su laboratorio en una única actividad específica para aprovechar al máximo las instalaciones. Casi siempre se centra en actividades de experimentación para tratar de desentrañar los misterios de los objetos que va descubriendo en sus viajes, pero precisamente ese carácter básico le permite reconfigurar con cierta rapidez el laboratorio para centrarse en otro tipo de actividades, cosa que ha hecho ocasionalmente, en especial cuando debe poner por escrito sus descubrimientos e invenciones.

El carromato de Iulianus mide unos siete metros de largo por algo más de tres de ancho. Aunque por fuera parece más o menos igual que el resto de carromatos del circo (tal vez un poco más sólido, gracias a unas franjas de hierro que refuerzan todo el armazón de madera e instaladas personalmente por el Buscador), por dentro el lugar es una reproducción en pequeño de un laboratorio hermético, pulcramente organizado de forma que el magus pueda realizar sus limitadas actividades sin problemas. Las paredes del carromato están cubiertas de pequeñas lámparas selladas que ofrecen una agradable luz sin provocar riesgo de incendios; entre las lámparas hay grabados abundantes símbolos arcanos sobre las paredes; también hay una mesa con pergaminos, tinta y plumas y, por todas las superficies interiores, hay todo tipo de herramientas e ingredientes que el magus utiliza a menudo, en muchos casos fijados a las paredes para que no se caigan durante los incómodos desplazamientos del circo. El más llamativo de todos esos elementos es una curiosa balanza fijada a la mesa, hecha de pesado bronce decorado con motivos de espirales, y que el Buscador utiliza para sus investigaciones herméticas.

Precisamente en esa balanza Iulianus suele depositar los ingredientes especiales que recibe periódicamente de Fizz, un mazapégul, un duende de la Romaña italiana, que suele visitar al Maestro para hacerle entrega de elementos y materiales extraños para sus estudios. Nadie se explica cómo sabe Fizz dónde se encuentra en cada momento el circo de Giacomo, pero la cuestión es que cada cierto tiempo, el pequeño duende aparece por la noche cerca del carromato de Iulianus con un saco a cuestas, se encierra con él durante un buen rato y luego sale sin el saco para perderse en la oscuridad, tal y como apareció. Evidentemente los rumores que esto ha generado en el resto de miembros del circo son incontables: hay quien dice que el magus le salvó la vida al duende en el pasado y este se lo paga con estos ingredientes, e incluso hay quien se atreve a jurar que hay algún parecido físico entre Fizz y Iulianus, insinuando algún parentesco familiar…

Sea como sea, las visitas de Fizz son una de las pocas cosas positivas que tiene para Iulianus la vida en el camino. Los huesos del Bonisagus ya no son los que eran, y poco a poco empieza a ansiar el momento en el que haya recabado suficiente información y artefactos perdidos como para abandonar el circo y establecer un laboratorio fijo como cualquier otro magus y dedicarse a sus estudios de forma más tranquila…

  • Características: Tamaño -2, Calidad General -1, Seguridad -2, Salubridad 0, Perfeccionamiento 0, Mantenimiento -2, Informidad +1, Estética 0
  • Especializaciones: Imaginem 1, Intellego 2, Experimentación 2, Textos 1 (nótese que por su Defecto de Elemental, el laboratorio solo puede utilizarse para una actividad concreta, casi siempre “Experimentación”)
  • Virtudes y Defectos: Distintivo Menor (balanza), Iluminación de Calidad, Ingredientes Feéricos, Móvil, Sumamente Organizado; Elemental, Inestable, Techos Bajos
  • Rasgos de Personalidad: Estrafalario +1

(Puede que el personaje de Iulianus resulte vagamente familiar a los lectores más veteranos del blog, y con razón: el personaje y su circo fueron protagonistas de una de mis sagas y en su momento aparecieron en una versión levemente diferente, y más desarrollada, en esta entrada).

 
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Publicado por en 25 noviembre, 2019 en Miscelánea

 

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