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Noviembre hermético (XVIII): Los astilleros de Martin Wright

21 Nov

En la próspera ciudad de Bristol, en el Tribunal de Stonehenge, existen unos astilleros que no pertenecen a ninguna de las familias comerciales de la ciudad, sino a un adinerado magus Verditius, Martin Wright, que sueña con hacer realidad lo que muchos otros han intentado antes que él: crear un barco encantado capaz de navegar y volar, un prodigio de la magia hermética como no se haya visto nunca en la Europa Mítica. Con ese propósito adquirió hace un tiempo unos terrenos en la ribera del río Avon, no muy lejos de su desembocadura en el mar. Desde entonces, el magus ha ido perfeccionando y mejorando poco a poco el lugar, que pronto estará suficientemente preparado y equipado para que pueda emprender su gran proyecto.

Los astilleros de Wright están rodeados por una elevada empalizada que los aleja de miradas curiosas. Un grog monta guardia constantemente a las puertas de esa empalizada, encargado de alejar a curiosos, recibir visitas y mercancías y convertirse en primera línea de defensa en caso de algún acercamiento hostil. Más allá de las puertas se extiende una amplia explanada de tierra dominada por una enorme estructura de madera, un cobertizo abierto por los cuatro costados y equipado con todo lo necesario para construir embarcaciones de buen tamaño. Engranajes, poleas y grúas se dan la mano en su interior con banquetas de trabajo, herramientas de todo tipo y materiales preparados para el momento de empezar a trabajar. El cobertizo es, sin duda, el corazón del laboratorio de Martin.

Alrededor de esta estructura se encuentran el resto de elementos menores, pero no menos importantes para el proyecto. Una estrecha galería rodea el interior de la empalizada, a la altura ideal para observar el interior del cobertizo desde todos los ángulos, para que los carpinteros de barcos puedan buscar posibles errores de construcción antes de que sea demasiado tarde. Estructuras más pequeñas, también de madera, cumplen la función de talleres secundarios donde se realizarán otras tareas como la construcción de mobiliario o armamento para el barco. Y no falta una pequeña pero sólida casa hecha de piedra que es donde duerme el que por ahora es el único habitante del laboratorio, el propio Martin.

El Verditius sabe que aún le faltan algunos pasos para dejar el astillero listo para empezar a trabajar. No solo debe contratar mano de obra, especializada y no especializada, sino que también le gustaría instalar un par de objetos encantados menores a lo largo de la estructura para optimizar el proceso de construcción y, sobre todo, reducir los gastos que requiere el mantenimiento de este enorme laboratorio, que está empezando a cobrarse un alto precio en las finanzas del propio Verditius y también de su alianza madre, la lejana Libellus, que decidió patrocinar parcialmente los esfuerzos de Martin en un intento por expandir sus maniobras comerciales hacia el oeste. Por desgracia, la presencia de Martin en Bristol no ha pasado desapercibida para la cercana alianza de Blackthorn, en Gales, que sin duda pronto tomará cartas en el asunto de una u otra forma.

Pero hay otros problemas más acuciantes para Martin ahora mismo. Problemas que no tienen fácil solución, y que podrían afectar a su proyecto más que cualquier intervención hermética. El astillero-laboratorio está en su mayor parte expuesto al aire libre, o lo que es lo mismo, a la casi constante llovizna que cae sobre Bristol durante buena parte del año. Eso convierte a menudo la explanada en un auténtico lodazal que puede complicar enormemente cualquier trabajo manual. De hecho hay rincones del astillero adonde no llega nunca la luz del sol, y que acumulan charcos que son aún más molestos y peligrosos. Martin no tiene una solución clara para estos problemas, aunque como buen Verditius, su cabeza no para de dar vueltas a este y otros temas… como el hecho de que ya haya recibido más de una visita de algunos de los comerciantes locales interesándose por las actividades navales del Verditius.

Dinero, clima y diplomacia. Tres problemas que podrían combinarse para frustrar el gran proyecto de Martin…

  • Características: Tamaño +4, Calidad General -1, Seguridad +3, Salubridad -5, Perfeccionamiento +1, Mantenimiento +11, Informidad 0, Estética 0
  • Especializaciones: Aquam 1, Auram 1, Barcos 9, Enseñanza 1, Extracción de Vis 1, Objetos 1
  • Virtudes y Defectos: Amplio, Distintivo Mayor (cobertizo para barcos), Equipamiento de Calidad, Galería, Gran Expansión, Guardia, Herramientas de Calidad; Al Raso, Expuesto, Gran Foco, Humedades, Sin Marca de Sanctum

(Este laboratorio está inspirado por el capítulo “The Hermetic Shipyard” del libro Hermetic Projects).

 
2 comentarios

Publicado por en 21 noviembre, 2019 en Miscelánea

 

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2 Respuestas a “Noviembre hermético (XVIII): Los astilleros de Martin Wright

  1. FCastellanos

    21 noviembre, 2019 at 4:23 pm

    ¡Oooooh! Cada vez tengo más ganas de que te lies la manta a la cabeza y vuelvas a arbitrar Ars Magica. ¡Contando conmigo, por supuesto!

     
    • Teotimus

      21 noviembre, 2019 at 4:32 pm

      Algún día, amiguete… algún día. Y cuando llegue contaré contigo, por supuesto. Algo tengo rondando en la cabeza, pero preparar una nueva saga no es algo que se hace de la noche a la mañana, ya sabes… 😉

      ¡Mientras tanto nos queda escribir, leer e imaginar!

       

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