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Noviembre hermético (VII): El laboratorio de Xánitos de Bonisagus

11 Nov

Hoy tenemos una nueva contribución externa al blog, enviada por el gran Kuni Mizomura, ilustre e hiperactivo miembro de la comunidad hermética, quien no solo nos ofrece un laboratorio plenamente desarrollado, sino también las estadísticas de su propietario, que es todo un “angelito”. ¡Así da gusto, por Hermes!

Hedor y sorpresa. Eso es lo primero que sienten aquellos que se acercan al hogar de Xánitos de Bonisagus.

Situado en el extremo sur del tribunal Provenzal, en mitad de la zona de los Aiguamolls de l’Empordà (Marismas del Ampurdán), el entorno pantanoso donde se ubica el laboratorio de Xánitos es, en el mejor de los casos, poco salubre. Pero la magia tiene caminos muchas veces inusuales, así que la mayoría de los pocos invitados que llegan hasta la inmediaciones del sanctum del mago simplemente se encogen de hombros y siguen adelante impelidos por la fama del habitante del lugar, ya que Xánitos es un mago tan amigable y cordial como práctico, siempre dispuesto, como buen Bonisagus, a compartir sus descubrimientos e investigaciones herméticas, de manera que “A buen seguro la ubicación no es casual ni caprichosa”.

Pocos son los que van, pero muchos menos son los que hacen una segunda o ulteriores visitas. Entre los pocos que sí son habituales sólo hay magos que han superado el siglo de vida, y el motivo de esto es lo particular del área de especialidad de Xánitos y de su laboratorio: el envejecimiento.

La neblina que está de forma casi contínua en la zona dificulta encontrar el torreón que es morada y laboratorio de Xánitos, de forma que el viajero ocasional puede pasar a escasas decenas de metros sin llegar a ser consciente de la presencia de la estructura, pero hay poco interés entre los aldeanos y los comerciantes por elegir una ruta cercana al lugar, que les alejaría de zonas pobladas o con interés económico de tipo alguno, hasta el punto que los lugareños dicen que en la zona sólo hay “peste y muerte, no siempre en ese orden”. Menos aún invitan a adentrarse en el paraje; las historias que se cuentan sobre una o varias criaturas sobrenaturales que merodean por allí, y que según se dice pueden dejar tan tieso y muerto como un palo a quien tenga la desventura de sufrir un encuentro con ellas.

Por lo demás, la visión de la estructura de piedra no destaca de la de otras de tamaño y forma equivalentes que se pueden encontrar por gran parte del territorio: torres de vigía para tener noticia de movimiento de tropas enemigas. Aunque cuesta entender qué puede vigilar una ubicada en mitad de un lugar como en el que esta se halla.

Si nada de lo anterior ha disuadido al caminante, terminará por acostumbrarse al ataque constante que sufren sus vías olfativas y podrá centrarse en lo que hay en el interior de la torre.

Sin lugar a dudas el enorme caldero que se encuentra ubicado en el centro del laboratorio es lo primero que llamará la atención de cualquiera que entre en el sanctum. Un objeto de enormes proporciones fabricado en cobre con excelentes acabados y relieves que representan al propio Xánitos en una serie de escenas de enfrentamiento con una figura cadavérica cubierta con una túnica y una guadaña en ristre.

Lo segundo que, posiblemente, llamará la atención del observador será una gran jaula elevada colgando de cadenas y mecanismos que hay sobre el descomunal caldero. Con un rápido vistazo, y no mucho esfuerzo de deducción, será fácil ver que accionando varias palancas se puede conseguir que la jaula baje hasta introducirse dentro del caldero. De hecho, una vez advertida esa particularidad, se hace evidente que todo en el laboratorio gira en torno al formidable caldero, puesto que todas las mesas, atriles, alambiques, y mesas quirúrgicas de la sala están orientadas para ser utilizadas mientras el caldero está en uso.

De esas mesas que hay en la inmediaciones del indiscutible foco del laboratorio emana el aroma exótico que parece camuflar parcialmente el omnipresente olor dulzón a podredumbre que todo lo envuelve, olor que el visitante no estará seguro de que tenga su origen en el pantano exterior o en los asistentes de aspecto demacrado, exhausto y de mirada ausente que se desplazan como autómatas por toda la habitación. Mundanos en los que no todos los magos llegan a fijarse, porque los ojos de un miembro de la Orden que entra en un laboratorio ajeno fácilmente se centrarán en el equipo que su sodale estará utilizando, y que sea consciente de los mundanos que estuviesen realizando tareas banales en la estancia no es algo que se dé por descontado.

Pero hay demasiados mundanos en el lugar, y pocos magos recordarán que los que haya en su alianza porten cadenas, como pasa con estos.

Si el huésped se detiene a examinar con algo de detalle a estos mundanos, tras ser consciente de su existencia, se dará cuenta de que parece haber sólo dos puntos en el laboratorio que evitan incluso con la mirada, uno de ellos es la jaula antes mencionada, pero el otro es un ominoso agujero de aproximadamente un metro de diámetro que se encuentra en un extremo del laboratorio. Si la curiosidad le empuja a ello, y lo examina de cerca, podrá observar que se trata de un pozo vertical de cual no se ve el fondo, pero del que emana un frío intenso y perturbador. Sin lugar a dudas quien otease el pozo quedaría aún más perturbado si pudiese ver lo que de él sale cuando no hay visitas: un enorme golem de carne, el cual ya habitaba entre las ruinas de la torre cuando Xánitos encontró el lugar.

Con el tiempo y una dieta atractiva para el ser, basada en esclavos, el mago se hizo con la confianza y luego el control del que descubrió era el guardián protector del necromante que construyó y habitó tiempo atrás el lugar. El elemental ha cambiado de dueño, pero no de función, ya que se encarga de que los esclavos no se desmanden, so pena de acabar siendo su alimento.

  • Características: Tamaño 0, Perfeccionamiento +3, Calidad general 0, Mantenimiento +2, Seguridad +1, Informidad +1, Salubridad -2, Estética +1
  • Especializaciones: Rituales longevidad +9, Corpus +5, Experimentación +1, Perdo +2
  • Virtudes y Defectos: Distintivo mayor (Caldero, +2 Estética, +3 Rituales de longevidad), Distintivo menor (Jaula, +1 Estética, +1 Corpus), Esclavos (+1 Mantenimiento, -1 Seguridad, -1 Estética; +2 Corpus), Ingredientes preciosos (+1 Calidad General, +2 Mantenimiento; +1 Rituales de Longevidad), Guardián Menor (+1 Seguridad; +1 Corpus), Ingredientes feéricos (+1 Calidad General, -1 Mantenimiento, +1 Informidad; +1 Experimentación, +1 Rituales de longevidad); Gran foco: (Caldero, -2 Calidad General; +4 Rituales de Longevidad), Entorno repugnante (Pantano, -2 Salubridad, -1 Estética, +1 Corpus), Abismo (-2 Seguridad; +2 Pe)
  • Rasgos de personalidad: Siniestro +1

Xánitos de Bonisagus

  • Características: Int +3, Per -1, Pre 0, Com +2, Fue -1, Vit +1, Des -1, Rap 0
  • Tamaño: 0
  • Edad: 65 (35)
  • Decrepitud: 0
  • Puntuación de Informidad: 3 (0)
  • Puntuación de Confianza: 2 (5)
  • Virtudes: El Don; Magus Hermético; Afinidad con Corpus; Determinación; Focus mágico menor (envejecimiento); Genio inventivo; Lector perceptivo; Magus cuidadoso; Maña con Corpus; Maña con Teoría Mágica (gratuita); Protección (magos centenarios)
  • Defectos: Alegre (menor); Amigo feérico (Basilisco); Determinado mayor (Vencer a la muerte); Envejecimiento rápido
  • Rasgos de Personalidad: Alegre +3; Amable +2; Indiferente con los mundanos +3, Ordenado +2
  • Reputaciones: Experto en Rituales de longevidad +3 (entre los magos ancianos)
  • Habilidades significativas: Teoría mágica 6 +2  (Rituales longevidad)
  • Artes: Cr 12, Mu 5, Pe 10, Re 5, An 5, Aq 3, Au 5, Co 15+3, He 1, Ig 2, Im 5, Me 8, Te 1, Vi 10
  • Cicatrices del Crepúsculo: Ninguna
  • Equipo: Túnica de hechicero

Desde que empezó a tomar pociones de longevidad, hace treinta años, Xánitos tiene la apariencia de un hombre entre el verano y el otoño; de figura estilizada y miembros delgados, su rostro perfectamente afeitado deja ver su cara de piel morena, como lo es también su cabello que deja crecer en un flequillo que le cubre la ceja izquierda al peinarlo. Tendría prestancia si no fuera por sus movimientos algo torpes y su aire permanentemente despistado.

Una sonrisa cálida se dibuja en su rostro cuando su interlocutor parece interesarse por sus estudios e investigaciones, que gustosamente comentará y compartirá.

Su facilidad para orientar sus investigaciones al campo del envejecimiento fue incentivada por su maestro, que no tuvo reparos para conseguir tal fin que experimentar con el joven Xánitos durante su aprendizaje, hecho que condujo al objetivo perseguido por su parens, pero también debilitó el cuerpo del joven ante el paso del tiempo, como si de una maldición se tratara.

Pero nada de esto pudo agriar el carácter del aprendiz, que terminó su aprendizaje sin guardarle en absoluto animosidad a su maestro, sino que le impulsó a centrarse en el camino que aquel le había labrado y focalizar sus esfuerzos en esa dirección, con la idea de inventar pociones mejoradas que puedan revertir los efectos de la edad, en lugar de detenerlos.

Tal dedicación le ha frenado en campos que otros magos ya habrían desarrollado a su edad, como la creación de un talismán o el vincularse con un familiar, objetivos que empieza a ahora a plantearse.

Esa fijación con su meta ha hecho, por otra parte, que Xánitos no tenga reparos en usar la mejor materia prima que ha encontrado para sus investigaciones sin sentimiento de culpa alguno. En su laboratorio entran anualmente una cantidad importante de esclavos que el mago consigue de comerciantes árabes, genoveses y venecianos, pues no quiere cerrarse a los diferentes resultados que pueda conseguir de usar mundanos de diferentes orígenes.

Cualquier esclavo que entra en el laboratorio de Xánitos sólo tiene la esperanza de morir de la forma menos dolorosa y agónica posible, pues no tardan mucho en entender que su destino es nefasto en cualquier posible experimento que el mago lleve a cabo; desde narcotizarlos con el veneno que consigue del basilisco feérico que ronda el pantano, con el que ha trabado amistad, y luego ser sumergidos en el caldero en una agonía inmóvil, pasando por ser usado como alimento del golem de carne, hasta ser literalmente exprimidos para conseguir drenar vis Corpus que el mago usa en sus estudios o creaciones.

Los magos centenarios que son sus clientes habituales pueden tener más o menos reparos ante las acciones de Xánitos, pero por lo general se cuidan mucho de hacer correr la voz, ya que cuando te acercas al siglo y medio de vida, sabes que muy pocos magos en la Orden podrían conseguir lo que este Bonisagus hace con las pociones de longevidad para evitar que el peso de la edad los hunda en la decrepitud.

 
4 comentarios

Publicado por en 11 noviembre, 2019 en Miscelánea

 

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4 Respuestas a “Noviembre hermético (VII): El laboratorio de Xánitos de Bonisagus

  1. Kuni Mizomura

    12 noviembre, 2019 at 1:08 pm

    Ver aparecer algo escrito por mí en un blog como este, que es de los que iluminan sobre las maravillas de mi juego de Rol favorito, me hace sentir como un crio con zapatos nuevos.
    ¡Que siga ardiendo la antorcha!

     
    • Teotimus

      12 noviembre, 2019 at 1:10 pm

      Esa antorcha la mantenemos encendida entre todos, Maese Mizomura, e iniciativas como esta, con la respuesta que está teniendo, lo confirman.

      ¡Gracias de nuevo por regalarnos a Xánitos!

       

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