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Noviembre hermético (XVII): El círculo druídico

22 Nov

(Esta fuente de vis nos llega por cortesía del blog El Cofre de Oro, cuyo dueño es amigo, jugador y fan acérrimo de Ars Magica. Muchas gracias por la colaboración, Guardián del Cofre, y al resto de lectores, os recomiendo que os paséis por allí para estar al día de todos los eventos, jornadas y noticias del “universo friki” en general…).  

  • Forma: Trufa negra de 300 gramos (indivisible)
  • Peones y tipo de vis: 3, Terram
  • Estación de recogida: Solsticio de invierno, noche del 25 de diciembre (Nochebuena)

En la villa de la Mota, población del Reino de Arlés, se encuentra la Iglesia de San Antonio. En ella se encuentran las reliquias de San Antón, santo muy querido y venerado en los alrededores, porque se le atribuye la curación de Girondo, hijo de Gastón de Villoire, un noble del Delfinado, en el año 1095, del mal conocido como Fuego de San Antón (causado por la mala alimentación, especialmente por el consumo de centeno con moho del cornezuelo).

De la iglesia depende un hospital (ya centenario), en el que se trata este mal y otros muchos. Y, para la alimentación de los hermanos hospitalarios de San Antón y de los enfermos, se mantiene una piara de cerdos que se alimentan en los encinares cercanos. Muchos dicen que la buena mano de los hermanos y la saludable alimentación que proporcionan a los enfermos obran milagros, ya que un gran número de pacientes dados por desahuciados sanaron e incluso se unieron a la orden en agradecimiento a Dios y a San Antón.

Se dice incluso que los que han acudido al hospital buscando sanación en invierno, al reincorporarse a sus vidas normales, se muestran más vigorosos y no parecen enfermar fácilmente.

En lo más recóndito del encinar se encuentra un claro rodeado por un círculo de piedras planas de algo menos de un metro de altas a espacios regulares, excepto en un puesto, donde crece un roble gigantesco y milenario que da sombra a todo el claro de tierra. Es en el centro de ese claro donde, en la víspera del 25 de diciembre, se puede recoger una única trufa negra de buen tamaño, alrededor de 300 gramos, que contiene 3 peones de vis Terram, pero sólo si está intacta. Además, da un +2 a curaciones de enfermedades (especialmente la de San Antón), si se consumen unos gramos en la alimentación. Para poder volver a recogerla al año siguiente, debe extraerse con un agujero estrecho, no deben dañarse las raíces del roble en lo más mínimo y debe taparse el agujero con la misma tierra extraída, donde se encuentran las esporas del hongo.

El encinar es un antiguo bosque druídico, y el claro rodeado de piedras era su lugar de reunión. Cada invierno, en el centro del claro, y rodeado por las amorosas raíces del roble milenario, crece una trufa que madura exactamente la noche del solsticio de invierno, la Nochebuena. Al parecer, el poder de los druidas perdura en el bosque, que lo hace abundante en trufas muy olorosas, que los cerdos buscan con locura, haciendo que tengan una carne especialmente sabrosa al alimentarse de ellas. Aunque fue muy apreciado por los romanos, lamentablemente en la Edad Media este producto, obtenido de las profundidades de la tierra, negro y con un ligero aroma a azufre, es considerado demoníaco.

Semilla de aventura: Durante un invierno especialmente crudo, varios compañeros caen enfermos y nada parece poder sanarles, haciendo peligrar la estabilidad e ingresos de la alianza. Si investigan el origen del mal, descubrirán que el centeno que tienen almacenado está cubierto de moho y con restos de acción de los roedores. Investigando sobre la cura, los magi pueden llegar a averiguar, por fuentes romanas, que en el encinar de La Mota hubo una larga resistencia de los galos porque parecían sanar milagrosamente de las heridas y el sitio al que los sometieron. Si investigan por fuentes eclesiásticas, se enterarán de la buena fama de la Iglesia y el Hospital de San Antón en la villa de La Mota. Si traban buenas relaciones con los monjes, podrán averiguar que usan secretamente los hongos en las curaciones del Fuego de San Antón con inmejorables resultados, y que la carne de los cerdos alimentados en el encinar es especialmente saludable. Si los personajes van por su cuenta, deberán tener cuidado por si los descubren extrayendo extraños frutos negros de la tierra en medio de un circulo de piedras misteriosas en la oscuridad de un bosque la noche de Navidad. No todos los lugareños conocen las propiedades de las trufas, ni ven con buenos ojos esas andanzas nocturnas.

 
4 comentarios

Publicado por en 22 noviembre, 2017 en Miscelánea

 

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4 Respuestas a “Noviembre hermético (XVII): El círculo druídico

  1. El Guardián del Cofre

    22 noviembre, 2017 at 3:44 pm

    ¿Qué puedo decir? Me encanta

     
    • Teotimus

      22 noviembre, 2017 at 3:46 pm

      Buen trabajo, Guardián. Cuando quiera repetir, avise…

       
  2. luis

    23 noviembre, 2017 at 3:17 pm

    muy buena idea de aventura,,,,

     
  3. Aaron Cotarelo

    9 diciembre, 2017 at 6:48 pm

    con la iglesia hemos topado! de nuevo! jajaja!

     

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