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Noviembre hermético (VI): El fuelle maldito

08 Nov

  • Forma: Sustancia blanca algodonosa
  • Peones y tipo de vis: 4, Auram
  • Estación de recogida: Uno por estación

En un pico solitario en una cordillera no muy lejana a la alianza, ocultas entre nieblas, se encuentran las ruinas del laboratorio de un antiguo mago hermético llamado Ventus Calamitosus. Era un mago especializado en Auram, que se aisló de sus sodales en una remota torre para embeberse por completo en sus estudios y en el que era su gran proyecto, un complejo objeto encantado que permitiera extraer vis de los potentes fenómenos atmosféricos que se producían en esas cumbres. El encantamiento también incluía la invocación y atadura de varios espíritus aéreos para alimentarlo y combinaba diferentes técnicas herméticas con algún que otro misterio que el magus no controlaba demasiado bien.

El resultado fue un catastrófico desastre. Tras largos años de estudio y trabajo, Ventus desató fuerzas que superaban su poder, que arrasaron por completo su sanctum y acabaron con su vida. Sin embargo, una parte de esas fuerzas quedaron imbuidas en el objeto en cuestión, un complejísimo mecanismo de tubos, probetas, embudos y matraces que desembocaba en un gran fuelle por el que, se suponía, debía aparecer el vis extraído. Los restos del objeto yacen todavía entre las ruinas y, aunque su creador murió hace tiempo, lo hizo sin saber que había conseguido un éxito parcial. El mecanismo puede extraer vis de los fenómenos atmosféricos más potentes, pero solo con cuentagotas y si es debidamente reconstruido e instalado en una zona expuesta a una actividad atmosférica intensa (tormentas, lluvias abundantes, ventiscas, etc.).

Reconstruir e instalar el mecanismo debidamente requiere una temporada de trabajo y un total de laboratorio de Rego Auram de 25, así que está al alcance de casi cualquier mago minimamente especializado en cualquiera de las dos Artes (reproducirlo, en especial sin las notas de Ventus, puede resultar bastante más complicado). Una vez reconstruido, hay que instalar el mecanismo, que ocupa unos dos metros de anchura por tres de altura, en un lugar expuesto a los elementos. Bastará la cima de una montaña elevada o algún escenario similar. Una vez instalado, el objeto va absorbiendo la energía liberada por esos fenómenos mediante corrientes mágicas, que se van acumulando y transformando en el interior de los alambiques hasta desembocar a través del fuelle, convertidos en una sustancia blanda y algodonosa bastante dúctil. El fuelle produce un peón de vis de Auram por estación, siempre que esté instalado en un lugar adecuado.

Hay un último “problemilla” para conseguir hacerse con el objeto en cuestión: la torre todavía está habitada por alguno de los espíritus que provocaron el desastre, y que no tienen demasiada simpatía por los humanos… y menos aún por los magi que pretendan recuperar el objeto para reaprovecharlo. Por lo tanto, acceder al laboratorio y recuperar los restos del objeto puede ser algo complicado…

Semilla de aventura: Durante la celebración del último Tribunal, un estudioso de Auram de la Casa Bonisagus plantea un reto abierto a quien quiera recoger el guante: encontrar la torre perdida de Ventus Calamitosus. Como buen bonisagi, el mago está únicamente interesado en acceder a las notas de laboratorio y otros textos del difunto mago, y como acicate para cualquier interesado ofrece el permiso para quedarse cualquier otro objeto de valor que se encuentre en el laboratorio, cuyo paradero conoce de forma aproximada. Lo que sí que desconoce por completo es la presencia allí de ciertos espíritus enojados…

(Y sí, esto podria considerarse tanto una fuente de vis como un objeto mágico…).

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3 comentarios

Publicado por en 8 noviembre, 2017 en Miscelánea

 

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3 Respuestas a “Noviembre hermético (VI): El fuelle maldito

  1. El Guardián del Cofre

    8 noviembre, 2017 at 2:52 pm

    Interesante premisa… da incluso como para montar una campaña alrededor de los descubrimientos incompletos en las notas de Ventus Calamitosus y su magna opus. Quizás algún espíritu del aire siga a los jugadores hasta su propio covenant para martirizarlos o producir errores calamitosos en sus experimentos…

     
    • Teotimus

      8 noviembre, 2017 at 3:00 pm

      Calamitosos serían los errores, sin duda. Es lo que tiene incurrir en las iras de los espíritus del aire…

       
  2. Aaron Cotarelo

    9 noviembre, 2017 at 7:55 pm

    sorpresa sorpresa! que habra alli? jejeje! esta mola mucho tambien

     

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