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Reseña de Leagues of Gothic Horror

27 Jun

Si Savage Worlds no se hubiera cruzado en mi camino, muy probablemente Ubiquity habría sido mi elegido como sistema multigenérico durante estos últimos tiempos. Su sencillez y su agilidad, combinada con su relativa granularidad, me recuerdan en muchos aspectos al sistema de Pinnacle. Y tanto Expedición a la Tierra Hueca como Todos para Uno como Leagues of Adventure me dejaron muy buen sabor de boca cuando los leí. Mi absoluta inmersión en el lado salvaje del rol me ha impedido probar este sistema todo lo que me habría gustado, pero siempre que puedo me leo alguna cosilla que cae en mis manos… y Leagues of Gothic Horror ha sido el último “afortunado”.

Como he dicho más de una vez en este blog, soy fan absoluto de la época victoriana y, por lo tanto, de los juegos de rol situados en esos años: desde Victoriana hasta Rippers, desde Deus Ex Machina hasta Castle Falkenstein, le hinco el diente a todo lo que puedo en ese sentido. También soy un fan acérrimo de la novela gótica y de la Hammer (entre otras muchas cosas), así que la lectura del libro era casi obligada. Pero… ¿qué es Leagues of Gothic Horror (en adelante LoGH)? Pues es varias cosas a la vez. Situado dentro de la línea de Leagues of Adventure (LoA) y publicado al igual que aquel por Triple Ace Games, LoGH es al mismo tiempo un nuevo juego y un cambio de paradigma radical respecto al juego “madre”, en la forma de toolkit con diferentes elementos que el DJ puede optar por introducir en sus partidas para dar un giro hacia lo tenebroso. Si en LoA nos poníamos en la piel de un globetrotter, un aventurero que viajaba por el mundo explorando, descubriendo misterios y viviendo aventuras de carácter relativamente “ligero”, aquí nos encontramos con un mundo más oscuro, en el que la magia y las criaturas sobrenaturales (por lo general bastante horrendas) existen, y donde nuestros aventureros deberán hacer frente a aventuras de carácter más escalofriante.

Pasando a lo específico, LoGH cuenta con unas más que respetables 160 páginas de contenido. Vaya por adelantado que parte de ese contenido fue publicado previamente dentro de la línea de LoA, y más concretamente en la Globetrotter’s Guide to Gothic Horror, pero el responsable de los textos, el prolífico Paul “Wiggy” Williams, ha expandido considerablemente ese material hasta alcanzar este volumen. Las ilustraciones del manual son un tanto escasitas y otro tanto irregulares, con dibujos bastante majos junto con otros que no pasan de lo meramente funcional. Maquetación a dos columnas sobre fondos grises con abundantes despieces y resaltados y (ab)uso ocasional de alguna tipografía gótica que, como buena tipografía gótica, provoca ciertos problemas de lectura.

En cuanto al contenido propiamente dicho, el manual se abre con una breve introducción de lo que es y lo que pretende LoGH, cosa que más o menos he descrito más arriba. Acto seguido, se pasa a un capítulo que ofrece nuevos contenidos para crear PJs: no solo se incluyen nuevos arquetipos, habilidades y talentos, sino que también se nos presentan varias nuevas Ligas (recordemos, las organizaciones a las que pertenecen los personajes y que dan título al juego) que vienen a enfocar el mundo de juego desde una óptica más sombría y arcana. Y cabe decir que no falta de nada: desde druidas hasta médiums, pasando por organizaciones de propósitos tan meridianos como el Club Frankenstein, el Círculo de los Magos o la Sociedad de las Explicaciones Racionales, hay un poco de todo. Tras esto pasamos a un capítulo de equipo que nos ofrece nuevos objetos, a cual más pintoresco, para participar en la lucha contra el mal. Como veremos poco a poco en el manual, la óptica puramente gótica es solo una de las formas de plantear las partidas de LoGH, pero también tienen cabida alternativas más cómicas o extravagantes. Por eso, clásicos del género como el agua bendita, el suero del Dr. Jekyll o la morfina se dan la mano con objetos tan insólitos como las balas ectoplásmicas, el grabador de sueños o el optoaudiograma. Si alguien había querido alguna vez jugar una partida en plan Cazafantasmas en una ambientación victoriana, esta es sin duda su oportunidad.

La sección del jugador se cierra con algo que no puede faltar en ningún manual para Ubiquity: una serie de personajes con características totalmente desarrolladas y acompañados de sus correspondientes ilustraciones bien resultonas, que se pueden utilizar bien como personajes pregenerados, bien como PNJs a los que se puedan encontrar nuestros globetrotters en sus aventuras. Alienistas, bobbys, émpatas, detectives psíquicos… en la variedad está el gusto, incluido algún que otro guiño a otros juegos del sistema, como ese mosquetero fantasmal que lleva tres siglos muerto y que solo quiere descansar en el más allá de una puñetera vez.

El segundo capítulo presenta una serie de nuevas mecánicas recomendadas para cualquier partida de LoGH, y forma el grueso de ese “toolkit” que mencionaba antes. El DJ es libre de utilizar todas, unas pocas o ninguna de estas reglas en sus partidas. Como he dicho más arriba, una de las diferencias clave respecto a LoA es que, en este caso, no solo existe la magia y el mentalismo, sino que lo sobrenatural (por lo general terrorífico) es muy real. Por eso se hace necesario que haya una mecánica para controlar los efectos que producen las horrendas criaturas a las que deberán enfrentarse nuestros personajes. Dicha mecánica está claramente inspirada en el sistema de daño en combate, con la particularidad de que será la característica de Cordura la que deberemos cuidar como oro en paño. No solo perderemos a nuestro personaje cuando alcance Cordura -5, sino que es posible que aun antes de eso, ganemos alguna fobia o manía. Por suerte, estamos en los albores del psicoanálisis, y siempre podremos recurrir a algún profesional (o a alguna sustancia opiácea) que nos permita recuperar un poco nuestra dañada psique antes de volver a salir de aventuras.

El resto de mecánicas del capítulo tratan de reforzar la inquietante atmósfera que debe tener cualquier partida de LoGH: desde la corrupción que pueden ir ganando los personajes según la catadura moral de sus actos (lo que nos ahorrará que alguien se deje llevar por lo truculento de la época para convertirse en un nuevo Jack el Destripador) hasta reglas para leer la fortuna a nuestros PJs, pasando por, evidentemente, los entresijos de la magia y sus escabrosos detalles, por no hablar de los numerosos conjuros disponibles para quienes se adentran por el oscuro sendero de lo arcano. Valga decir que, aunque los personajes pueden acceder a la magia si el DJ se lo permite, esta responde claramente a los clichés del género, y siempre es un terreno pantanoso en el que a veces se pierde más de lo que se gana. No pueden faltar, claro, unos cuantos tomos arcanos para acabar de poner los dientes largos tanto al DJ como a los jugadores. El capítulo se cierra con una descripción del mentalismo, que al igual que la magia se puede adquirir como un Talento y que permite una especialización entre varias disciplinas, cada una de ellas con diferentes efectos disponibles. Por poner un par de ejemplos, quien posea Telequinesis puede mover objetos a distancia o levantar escudos protectores, y quien tiene Percepción Extrasensorial puede realizar psicometrías o tener fugaces visiones de lo que está por venir.

Tras una buena ración de reliquias ocultistas (donde encontramos desde la vaina de Excalibur hasta el Ojo de Balor, pasando por una mano de gloria o el Sello de Salomón), entramos en otra de las secciones principales del manual, que no es ni más ni menos que el bestiario. Pero aquí no solo encontraremos nuestros inevitables vampiros, licántropos, gárgolas y demás criaturas salidas de la más oscura noche gótica. No, las más de las veces nuestros aventureros se enfrentarán contra enemigos mortales (en ambos sentidos de la palabra), así que también nos encontramos con una recua de villanos con nombres y apellidos que se pueden convertir sin mucho problema en la némesis de nuestros héroes. ¿Que queréis algo más cañero todavía? Pues también hay un puñado de cultos siniestros que se pueden utilizar como archienemigos de las Ligas de nuestros aguerridos aventureros. Una organización que responde al nombre de Le Cirque Diabolique o el Culto de la Sangre no augura nada bueno…

A medida que nos acercamos al final del manual, no podía faltar una sección dedicada a algo tan importante en cualquier narrativa gótica como los lugares donde tienen lugar los hechos. Ya sabéis, lugares de esos oscuros, tenebrosos, donde casi siempre llueve y hay neblina. Tras un rápido repasito geográfico a algunos de esos lugares dispersos por medio mundo (pero con especial preponderancia de Europa del Este), llegamos al quinto capítulo, “The Nature of Darkness”, que también me parece uno de los más importantes, pues incluye toda una serie de consejos y claves para conseguir darle la atmófera adecuada a nuestras partidas de LoGH. La atención al detalle, la creación de un ambiente adecuado en torno a la mesa, formas de sembrar la inquietud en tus jugadores, consejos para llevar adecuadamente a un villano de la ambientación… Todos sabemos que si hay algo complicado de hacer en una partida de rol es transmitir intranquilidad y no digamos ya miedo a tus jugadores, y aquí te intentan ofrecer los mimbres para conseguirlo.

El último capítulo del manual, “Sinister Tales and Dark Occurrences”, nos plantea los diferentes enfoques para una partida de LoGH: tenemos el gótico más puro, sí, pero también podemos darle un enfoque aventurero, cómico, tenebroso (sí, más aún)… Y para muestra, un botón: se incluyen varias premisas de campaña básicas que nos permiten ver hasta dónde se puede forzar la ambientación. Así, tenemos una campaña a lo Cazafantasmas, otra en la que los PJs están muertos y deben interactuar con los mundanos o una tercera donde el mundo está dominado por una élite vampírica y los héroes forman parte de la resistencia.

El manual se cierra con unas cuantas semillas de aventuras, una breve cronología gótica de finales del siglo XIX, un quién es quién bastante sabrosón y un nutrido listado de referencias literarias y audiovisuales para que tanto DJ como jugadores se empapen bien de la ambientación.

¿Y qué me ha parecido? Pues la verdad es que el giro de lo aventurero hacia lo gótico me ha gustado, y algunas de las mecánicas que tratan de captar el feeling de la ambientación son interesantes. Su mayor virtud me parece su modularidad. Es cierto que ya hay unos cuantos juegos con una temática muy parecida, pero aunque el manual no aporta nada especialmente revolucionario, sí que está trufado de ideas que se pueden adaptar sin muchos problemas a otros juegos. Y no voy a engañaros, lo de llevar unos Cazafantasmas (o unos Winchester Bros) victorianos me parece una idea brillante. Es cierto que una ambientación así requiere un extra de motivación por parte de los jugadores para dejarse envolver por la atmósfera, pero el manual también incluye buenos consejos a ese nivel, válidos igualmente para cualquier juego. Quizá lo único que he echado en falta es alguna aventurilla lista para jugar, que creo que no le habría venido mal para poder ver un ejemplo práctico de LoGH. Pero bueno, como digo, hay material a espuertas de ambientaciones muy parecidas y cualquier DJ digno de ese nombre no tendrá ningún problema para improvisar algo sin tener que esforzarse demasiado…

Y mientras espero a que salga el ya anunciado Leagues of Cthulhu, yo le doy un inquietante…

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4 comentarios

Publicado por en 27 junio, 2017 en Reseñas

 

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4 Respuestas a “Reseña de Leagues of Gothic Horror

  1. El Guardián del Cofre

    28 junio, 2017 at 2:06 am

    Otro juego con pintaza ¡Habrá que darle una oportunidad! 😀

     
    • Teotimus

      28 junio, 2017 at 7:40 am

      Demasiados juegos y demasiado poco tiempo…

       
  2. blackonion

    28 junio, 2017 at 9:22 am

    No lo entiendo, toda la reseña es un elogio del producto y luego le cascas un 3?
    Pero si has hecho que quiera comprarlo/leerlo!

     
    • Teotimus

      28 junio, 2017 at 9:25 am

      Bueno, ya sabes que tengo fama de rácano en las puntuaciones… Pero sí, hace ya tiempo que tendría que haberme currado una versión de las estrellitas con decimales para poder poner 3,5, porque este es uno de esos casos en los que 3 sabe a poco pero 4 a mucho… 😉

       

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