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Los casos de Faustus (IX): El incendio de Stettin

30 Nov

Caso: Una incursión “discreta” de varios magos para intervenir en favor de una noble aliada acaba saliendo mal y los magi son vistos cometiendo actos de destrucción por numerosos mundanos.

Escenario: Tribunal del Rin

(Este no es solo el último caso abierto del mes, sino que también es un caso especial, por tratarse de un caso real y cuyas consecuencias todavía están por determinarse en mi saga…).

Después de que Faustus despida a Cormac, emprende un largo tiempo retrasado viaje hasta Durenmar, para consultar su célebre biblioteca y conocer en persona la cuna de la Orden de Hermes. Mientras está allí, escucha por boca de uno de los Quaesitoris residentes un reciente incidente ocurrido en el Tribunal, cuyos efectos a nivel de justicia hermética aún están por confirmarse. Los protagonistas son los magos de Phoenix, una alianza situada en el extremo más nororiental del Tribunal, en el mismo sitio donde otrora se elevara la alianza de Rethra. Según parece, los magos de Phoenix mantienen una relación relativamente cordial con la duquesa de la cercana ciudad de Stettin, Miroslawa. Hace algo más de un año, Stettin fue tomada por tropas danesas del rey Valdemar II, que había sido recientemente derrotado en una batalla contra varios duques germanos. Los magi de Phoenix estaban seguros de que la presencia danesa en la ciudad tenía relación con los actos de un grupo de terribles muspelli escandinavos con los que habían tenido algún encuentro en el pasado. Por lo tanto, decidieron intentar librar al burgo del yugo danés y así matar dos pájaros de un tiro: mejorar la relación con Miroslawa y frustrar los planes de los muspelli.

Para lograr la liberación de Stettin, los magi prepararon un complejo plan en el que varios de ellos, en coordinación con la “resistencia” de Stettin, lanzarían un ataque nocturno contra la ciudad, infiltrándose en su interior, prendiendo fuego a los barracones donde dormían el grueso de las tropas danesas y acabando con el resto de la resistencia nórdica que se encontraran. Por desgracia, la infiltración se les fue de las manos al poco de comenzar: el fuego de los barracones se propagó rápidamente a otras casas de las cercanías, provocando graves incendios y la muerte de varios ciudadanos. Además, el grupo de magi infiltrados, que tenían como principal prioridad la discreción para no llamar demasiado la atención de los mundanos, perdió los papeles ante la presión. Específicamente, Cünegunde de Criamon y Herman de Flambeau se dedicaron a lanzar magia de forma flagrante por las calles de Stettin. Es cierto que sus objetivos eran los enemigos daneses, pero hubo muchos lugareños temerosos de Dios que vieron a los dos “brujos” farfullando encantamientos y derribando a soldados daneses a sangre y fuego. Incluso en el propio palacio de la duquesa hubo muestras de magia exhibida de forma muy poco sutil.

Las consecuencias a nivel político y religioso no se hicieron esperar. Aunque Miroslawa agradeció la liberación de la ciudad (y también la salvación de su primogénito y heredero, el joven Barnim, futuro duque de Pomerania), no le pareció nada bien que una parte de Stettin fuera arrasada por las llamas y varios ciudadanos murieran. Por otro lado, el principal representante de la Iglesia en la ciudad, el padre Cadmius, con quien no tenían una relación muy buena, aprovechó la situación para proclamarles brujos públicamente y amenazar con excomulgarles.

Pero el auténtico problema de todo esto es que los actos de los magos en aquella fatídica noche han llegado a oídos de los Guernicus del Rin, entre quienes Phoenix no tiene demasiados amigos. De hecho, han pisado en más de una ocasión los callos de varias potencias del Rin, en especial Durenmar, así que el asunto está empezando a ser investigado ahora mismo y no se descarta que se mande a la región a Galerius, uno de los Quaesitoris más implacables del Tribunal, para que dirima los detalles del caso.

¿Es culpable Phoenix de un delito de interferencia con mundanos? Eso parece evidente. ¿Pero hay que castigar a Phoenix como alianza, o solo a Herman y Cünegunde, que fueron los magos que se salieron del plan previsto? En ese caso, ¿cuál sería el castigo más adecuado?

En vuestras manos lo dejo, sodales…

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10 comentarios

Publicado por en 30 noviembre, 2016 en Miscelánea

 

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10 Respuestas a “Los casos de Faustus (IX): El incendio de Stettin

  1. El Cofre de Oro

    30 noviembre, 2016 at 4:41 pm

    Un caso peliagudo, a fe mía 😀

     
    • Teotimus

      30 noviembre, 2016 at 4:42 pm

      Estoy de acuerdo. ¿De qué te sonara a ti, verdad? 😉

       
      • El Cofre de Oro

        30 noviembre, 2016 at 4:49 pm

        Sin duda esos magos actuaron de buena fe, aunque con algún descuido disculpable, por supuesto.

         
  2. Brottor

    1 diciembre, 2016 at 8:19 am

    Yo entiendo que toda la Alianza es responsable por la interferencia con los mundanos. Otra cosa es que durante la acción a Herman y Cünegunde se les fuese la mano, en cuyo caso su castigo personal sería mayor.

    El castigo debería ser un pago adecuado de vis, acompañado de una advertencia de no volver a interferir con los mundanos en una buena temporada, hasta que se calmen los ánimos, bajo la amenaza de una pena mucho mayor de no cumplirse esto.

    Me da que Galerius se lo va a pasar en grande investigando todo esto…

     
    • Teotimus

      1 diciembre, 2016 at 9:42 am

      Más o menos lo que se está planteando, sí… Para que te hagas una idea, se ha propuesto incluso expulsar a Cünegunde y Herman de la alianza…

      (Y sí, Galerius puede sacar petróleo de aquí…). 😉

       
  3. Rafael Frias

    2 diciembre, 2016 at 9:57 am

    La interferencia es clara, y toda la Alianza es responsable. Un ReIg bien hecho habría controlado que el fuego no se extendiera. Y una cachiporra en la cabeza de los dos irresponsables… o sea… un mejor control de los participantes. La Alianza deberá trabajar mucho para reponer su reputación (borrar los recuerdos de toda la ciudad es tarea casi imposible).
    Se han ganado un enemigo, el padre Cadmius.
    Han estropeado la relación con la duquesa Miroslawa.
    Y no podrán volver a entrar tranquilos en la ciudad de Stettin.

    Solo alegando que los muspelli eran un riesgo para la Orden puede aliviarse el castigo, que no perdonarse del todo. Así que habría que ver pruebas de este riesgo.

    Un pago elevado en vis, más servicios “comunitarios”, más una reparación para la ciudad, un donativo para la iglesia…

    Y la expulsión de los descontrolados, sí, pero después de que ayuden a la Alianza a reparar los daños. Que sean ellos los que se encarguen de las tareas más pesadas y farragosas.

     
    • Teotimus

      2 diciembre, 2016 at 10:04 am

      Algunas de esas cosas ya se han hecho: han realizado un generoso donativo a la Iglesia para aplacar a Cadmius (cosa que ha funcionado a medias), y la relación con Miroslawa está en vías de reparación, aunque no será fácil (y tampoco ayuda precisamente el hecho de que en algunos puntos de la zona incendiada, por las noches se oigan lamentos entre las ruinas).

      Las consecuencias herméticas sí que están por concretarse, tanto a nivel interno como externo. El problema es que los dos “descontrolados” tienen serios problemas con la diplomacia y no se puede contar con ellos para resolver casi nada a ese nivel. Por lo menos Herman compensó un poco su error en una heroica actuación en un combate contra los muspelli, pero Cünegunde… bueno, solo diré que ahora mismo está en paradero desaparecido.

      Ahora mismo la saga está parada, pero cuando vuelva, sin duda el tema va a traer mucha cola…

       
  4. Noel Torres

    7 diciembre, 2016 at 4:34 pm

    Veamos qué dice el Código…
    Para empezar, el Juramento, lo que es el Código de Hermes, dice “No pondré en peligro a la Orden a causa de mis actos. Tampoco me inmiscuiré en los asuntos mundanos para así traer la ruina a mis sodales.”
    Vaya, creo que, en una guerra mundana entre daneses mundanos y germanos mundanos, tomar partido por uno de los bandos es exactamente lo que han jurado no hacer.

    Otro asunto distinto es el de los musspelli, que es un tema estrictamente mágico, y por lo tanto competencia de la Orden. Aquí, el Código dice que “Los enemigos de la Orden son mis enemigos. Los amigos de la Orden son amigos.” Estos musspelli trabajando en territorio Hermético son sin duda un peligro del que la Alianza Phoenix debería haber avisado al Tribunal para coordinar una respuesta.

    Así que por un lado, tenemos que la Alianza Phoenix, y en particular Cünegunde de Criamon y Herman de Flambeau, han incumplido el Código, poniendo en peligro la Orden al inmiscuirse en asuntos mundanos. Ya que las relaciones con la condesa están mejorando, se sugiere que se condene a la Alianza a ayudar a la condesa, con la máxima discreción, a averiguar la causa de los lamentos que se oyen entre las ruinas, y a pagar en plata la totalidad de las reparaciones necesarias por el incendio. De cara a la Iglesia, debe declararse una Marcha de Magos contra Cünegunde y Herman, e informar adecuadamente no al padre Cadmius, sino al Obispo, así como hacer una generosa donación al mismo (también a cargo de la Alianza), pidiéndole por favor que indique al Padre Cadmius, como bien tenga a entender, que los Brujos han sido sentenciados a muerte.

    Así, queda condenada también la Alianza por no llevar adecuadamente el peligroso asunto de una infiltración musspelli en el territorio del Tribunal, y se la condena además a doce estaciones de servicio al Tribunal, a ejercer entre sus Magos a discreción propia, a vigilar la frontera norte del Tribunal y detectar e informar de cualquier posible infiltración futura.

     
    • Teotimus

      7 diciembre, 2016 at 5:04 pm

      En su defensa debo decir que intentaron avisar al Tribunal, pero no les hicieron demasiado caso por escasez de pruebas (y de nuevo, por haber pisado los callos de según quién antes…).

      Algunas de esas propuestas ya las han puesto en marcha: de cara a la Iglesia y de cara a la duquesa las cosas están en camino de enmedarse, pero en el frente hermético no está tan claro.

      Confieso que no había contemplado la posibilidad de castigarles con temporadas de servicio, la verdad es que es una opción bastante interesante…

       
      • Noel Torres

        7 diciembre, 2016 at 7:56 pm

        Es que uno fue lo que se dice cocinero antes que fraile. Yo empecé a trabajar la Justicia Hermética en la Era de Kerykion.

         

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