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Archivos Mensuales: noviembre 2016

Los casos de Faustus (IX): El incendio de Stettin

Caso: Una incursión «discreta» de varios magos para intervenir en favor de una noble aliada acaba saliendo mal y los magi son vistos cometiendo actos de destrucción por numerosos mundanos.

Escenario: Tribunal del Rin

(Este no es solo el último caso abierto del mes, sino que también es un caso especial, por tratarse de un caso real y cuyas consecuencias todavía están por determinarse en mi saga…).

Después de que Faustus despida a Cormac, emprende un largo tiempo retrasado viaje hasta Durenmar, para consultar su célebre biblioteca y conocer en persona la cuna de la Orden de Hermes. Mientras está allí, escucha por boca de uno de los Quaesitoris residentes un reciente incidente ocurrido en el Tribunal, cuyos efectos a nivel de justicia hermética aún están por confirmarse. Los protagonistas son los magos de Phoenix, una alianza situada en el extremo más nororiental del Tribunal, en el mismo sitio donde otrora se elevara la alianza de Rethra. Según parece, los magos de Phoenix mantienen una relación relativamente cordial con la duquesa de la cercana ciudad de Stettin, Miroslawa. Hace algo más de un año, Stettin fue tomada por tropas danesas del rey Valdemar II, que había sido recientemente derrotado en una batalla contra varios duques germanos. Los magi de Phoenix estaban seguros de que la presencia danesa en la ciudad tenía relación con los actos de un grupo de terribles muspelli escandinavos con los que habían tenido algún encuentro en el pasado. Por lo tanto, decidieron intentar librar al burgo del yugo danés y así matar dos pájaros de un tiro: mejorar la relación con Miroslawa y frustrar los planes de los muspelli.

Para lograr la liberación de Stettin, los magi prepararon un complejo plan en el que varios de ellos, en coordinación con la “resistencia” de Stettin, lanzarían un ataque nocturno contra la ciudad, infiltrándose en su interior, prendiendo fuego a los barracones donde dormían el grueso de las tropas danesas y acabando con el resto de la resistencia nórdica que se encontraran. Por desgracia, la infiltración se les fue de las manos al poco de comenzar: el fuego de los barracones se propagó rápidamente a otras casas de las cercanías, provocando graves incendios y la muerte de varios ciudadanos. Además, el grupo de magi infiltrados, que tenían como principal prioridad la discreción para no llamar demasiado la atención de los mundanos, perdió los papeles ante la presión. Específicamente, Cünegunde de Criamon y Herman de Flambeau se dedicaron a lanzar magia de forma flagrante por las calles de Stettin. Es cierto que sus objetivos eran los enemigos daneses, pero hubo muchos lugareños temerosos de Dios que vieron a los dos “brujos” farfullando encantamientos y derribando a soldados daneses a sangre y fuego. Incluso en el propio palacio de la duquesa hubo muestras de magia exhibida de forma muy poco sutil.

Las consecuencias a nivel político y religioso no se hicieron esperar. Aunque Miroslawa agradeció la liberación de la ciudad (y también la salvación de su primogénito y heredero, el joven Barnim, futuro duque de Pomerania), no le pareció nada bien que una parte de Stettin fuera arrasada por las llamas y varios ciudadanos murieran. Por otro lado, el principal representante de la Iglesia en la ciudad, el padre Cadmius, con quien no tenían una relación muy buena, aprovechó la situación para proclamarles brujos públicamente y amenazar con excomulgarles.

Pero el auténtico problema de todo esto es que los actos de los magos en aquella fatídica noche han llegado a oídos de los Guernicus del Rin, entre quienes Phoenix no tiene demasiados amigos. De hecho, han pisado en más de una ocasión los callos de varias potencias del Rin, en especial Durenmar, así que el asunto está empezando a ser investigado ahora mismo y no se descarta que se mande a la región a Galerius, uno de los Quaesitoris más implacables del Tribunal, para que dirima los detalles del caso.

¿Es culpable Phoenix de un delito de interferencia con mundanos? Eso parece evidente. ¿Pero hay que castigar a Phoenix como alianza, o solo a Herman y Cünegunde, que fueron los magos que se salieron del plan previsto? En ese caso, ¿cuál sería el castigo más adecuado?

En vuestras manos lo dejo, sodales…

 
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Publicado por en 30 noviembre, 2016 en Miscelánea

 

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Los casos de Faustus (VIII): ¿El regreso de los Diedne?

Caso: La presunta reaparición de los Diedne en Hibernia provoca la violación de un ancestral pacto de acuerdo entre la Orden de Hermes y otros magos hibernios no herméticos.

Escenario: Tribunal de Hibernia

Faustus termina su investigación sobre el halcón abatido con el ánimo por los suelos. Los actos de Rancuneus son reprobables pero casi comprensibles ante su pérdida. La traición sibilina y meditada de Cauleon es mucho más difícil de entender, y le hace plantear a nuestro amigo Guernicus hasta dónde puede llegar el rencor acumulado por el Jerbiton. Tras regresar a Duresca con sus noticias, un rápido debate con sus superiores les permite alcanzar un veredicto sencillo: los Quaesitoris consideran que aunque hay evidentes atenuantes para el comportamiento de Rancuneus, es necesaria una sanción para evitar que repita comportamientos así en el futuro. Se le imponen cuatro temporadas de servicio al Tribunal de Iberia como castigo. También se le invita a hacer todo lo posible por restituir la buena relación de la alianza con el Conde de Sotomayor, a la espera de una reevaluación de la situación en el siguiente Tribunal.

La misericordia de los Quaesitoris no está presente en su castigo a Cauleon: aunque están tentados de dejar sin familiar al magus Jerbiton, son conscientes de que el pobre animal, un gato de pelaje tornasolado, no tiene la culpa del comportamiento rayano en lo sociópata de su dueño, así que deciden el peor castigo imaginable: una Marcha de Magi contra Cauleon, notificada a través de un mensaje oficial que llevará un Gorra Roja a la alianza. Para cuando llega el Gorra Roja, sin embargo, Cauleon (y su familiar) están en paradero desconocido… y Rancuneus también. Y es que tener como enemigo a un Flambeau Hoplita no es una buena elección, no señor.

Faustus acaba agotado tras el caso y decide tomarse un respiro antes de seguir desempeñando sus deberes. Decide pasar los siguientes días en Duresca haciendo de cicerone de Cormac, un Guernicus que ha venido de visita procedente de la lejana Hibernia. Durante su estancia, Cormac relata un reciente caso acaecido en la Isla Esmeralda, y protagonizado por uno de los magos de origen inglés que han empezado a establecerse recientemente allí. El magus, un Tremere de nombre Lucius Glaucus, pertenecía a la Vexillation de la Bellota Ardiente, el grupo Tremere encargado de mantenerse en constante vigilancia ante el posible regreso de los magi Diedne. Según parece, Lucius halló constancia de que podría existir en Hibernia algún mago descendiente de la tradición Diedne, concretamente un supuesto druida llamado Bran Baclamhach (“el Manco”).

Lucius decidió actuar de inmediato y se adentró en los territorios donde habitaba Bran, en la provincia de Connacht. Por desgracia, los magi no herméticos que viven esa región forman una alianza conocida como el Coill Trí y están protegidos de intrusiones y ataques por el pacto de Cnoc Maol Réidh, firmado con la Orden de Hermes en tiempos ancestrales. Lucius ignoró por completo el tratado y persiguió incansablemente a Bran hasta darle muerte, tras lo cual regresó a sus tierras en el este de la isla.

Representantes del Coill Trí asistieron al siguiente Tribunal para presentar una queja por la actuación de Lucius. El Tremere proclamó no tener conocimiento del pacto (y también que de haberlo conocido, lo habría ignorado, por pensar que la amenaza Diedne era más importante que cualquier pacto con magos no herméticos). En otras palabras, no se arrepentía para nada de sus actos, para el estupor generalizado de los presentes, tanto magi como hechiceros no herméticos.

Lucius lo tenía todo en contra. Había estado más de tres días en terreno de Connacht, el máximo que permitía el tratado, y además había atacado a un aliado oficial de la Orden de Hermes. Por si eso fuera poco, su desconocimiento del statu quo en Hibernia (exhibido de forma casi jactanciosa) ofendió sobremanera a los magi nativos de la isla, que por ahora son todavía mayoría en el Tribunal. La decisión fue unánime: Lucius sería expulsado del Tribunal con efecto inmediato, y además debería pagar al Coill Trí una compensación por la pérdida de Bran: dos torres de vis.

El castigo fue aceptado con entereza por Lucius, no en vano para él eran más importantes sus deberes para con su casa que ese pacto con «magos inferiores». La multa fue asumida íntegramente por la Casa Tremere (aunque ese detalle no trascendió demasiado) y, al regresar al continente, Lucius fue ascendido al rango de Maestro por la jerarquía Tremere.

Veredicto: Expulsión del Tribunal y pago de una multa de 10 peones de vis por la muerte de Bran más otros 10 peones adicionales, 2 por cada día que pasó en el territorio prohibido de Connacht.

(Este es el último «caso cerrado» de Faustus; mañana termina noviembre, y pondré el último «caso abierto» para cerrar esta serie…).

 
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Publicado por en 29 noviembre, 2016 en Miscelánea

 

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Los casos de Faustus (VII): El halcón abatido

Caso: La misteriosa muerte de un familiar podría ocultar algún detalle más turbio entre dos viejos conocidos de Faustus…

Escenario: Tribunal de Iberia

El caso de la fuente de vis disputada solo podía resolverse de una manera: confirmando la propiedad de la fuente para la Casa Mercere, y desoyendo las reclamaciones de Methodicus y de la alianza de Barcelona. Sin embargo, los Guernicus de Provenza, con los que se reúne Faustus, acuerdan castigar el desliz de la Casa Mercere al quebrantar la cláusula de los diez años de forma ejemplar: imponiéndoles una multa en peones de vis igual a la cantidad de peones que da la fuente, multiplicada por 5. Dado que la fuente da 4 peones al año, los Mercere deberán pagar dos torres de vis al Tribunal de Provenza. (Faustus se pregunta si el veredicto hubiese sido diferente, y más contundente con la Casa Mercere, si hubiera más presencia Progresista en Provenza, pero por ahora tendrá que quedarse con la duda…).

Poco más tarde, Faustus recibe noticias de unos viejos conocidos, los magi Rancuneus de Flambeau y Cauleon de Jerbiton, quienes protagonizaran el primer caso de este Noviembre Hermético. De nuevo, se solicita la presencia de algún Guernicus en la alianza de ambos magos, y es Faustus quien se desplaza hasta allí, en este caso en solitario. Allí se encuentra con un Rancuneus desconsolado, que acaba de perder a su familiar en un accidente reciente. El familiar, un hermoso halcón de plumas rojas llamado Acutus, fue abatido hace pocos días mientras se encontraba en el bosque cercano a la alianza, por una partida de caza perteneciente al noble de la zona, el conde de Sotomayor. Acutus acostumbraba a rondar libremente por el bosque, y Rancuneus no fue consciente de nada hasta que una repentina punzada de dolor le avisó de que algo andaba mal, muy mal con su familiar.

Localizando a toda prisa a su familiar por el vínculo especial que compartían, Rancuneus pronto interceptó a la partida y descubrió que Acutus había muerto. Montando en cólera, exterminó a buena parte de los hombres del conde antes de que algunos miembros de la alianza pudieran frenarle, aunque el daño ya estaba hecho. Es el propio Cauleon quien apenas ha tardado unos días en mandar el mensaje a Duresca para juzgar los actos de Rancuneus, que pueden tener consecuencias desastrosas para la alianza, ya que el conde de Sotomayor era uno de los principales aliados de la alianza. Cree que el Flambeau merece un castigo. Por su parte, Rancuneus está seguro de que alguien ha jugado sucio en todo este asunto: el conde apenas manda partidas de caza al bosque, y le parece enormemente sospechoso que alguno de los cazadores se fijara en un halcón que acostumbraba a volar muy por encima de las copas de los árboles.

Faustus sabe que debe castigar a Rancuneus, pero aun así decide investigar un poco el caso, siempre con pies de plomo, dado que cualquier paso en falso podría complicar aún más las relaciones de la Orden con la nobleza de la zona. Tras pasar unos días en la población de Sotomayor, localiza a uno de los pocos supervivientes de la partida de caza, uno de los castellanos del conde, y descubre que la partida fue convocada de forma repentina por el conde después de que «viera un magnífico pájaro en sueños». Faustus sabe que hay algo raro en todo este asunto, pero no se atreve a intentar entrevistarse con el conde, no en la situación actual en la zona.

Sin embargo, cuando regresa a la alianza y está a punto de establecer un castigo contra Rancuneus, tiene una conversación con algunos otros magi de la alianza que resulta bastante reveladora: según parece, el motivo del enfrentamiento entre Cauleon y Rancuneus se remonta a hace un par de décadas, cuando Rancuneus, que aún no era miembro de la alianza, participó como Hoplita en una Marcha de Magi contra el maestro de Cauleon, quien por entonces era un joven magus. Rancuneus acabó en la misma alianza que el Jerbiton (para espiarle, según cree este), y desde entonces la animadversión entre ambos no ha hecho más que crecer.

Ese descubrimiento lleva a Faustus a replantearse la situación. ¿Debe limitarse a castigar severamente a Rancuneus, o debe investigar más a fondo los detalles del caso? ¿Y si es así…. cómo hacerlo sin ofender aún más al conde?

Las próximas acciones de Faustus están en vuestras manos, sodales…

 
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Publicado por en 27 noviembre, 2016 en Miscelánea

 

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Los casos de Faustus (VI): La fuente disputada

Caso: Una alianza reclama la explotación de una fuente de vis registrada de forma ilegítima (según ellos) por la Casa Mercere. La fuente perteneció originalmente a otra alianza (de otro Tribunal), cuyo único magi superviviente también quiere meter baza en el tema. ¿Quién tiene más derecho a explotar la fuente?

Escenario: Tribunales de Iberia y Provenza

Faustus apenas tiene descanso cuando regresa a Duresca, pues la alianza pronto recibe la visita de Farusca, una maga de la alianza de Barcelona que quiere presentar una queja contra la Casa Mercere. Según parece, la alianza descubrió recientemente una fuente de vis situada en la vertiente norte de los Pirineos, en un lago perdido en lo alto de las montañas en lo que sería territorio perteneciente al Tribunal Provenzal. Aunque los magi de Barcelona no lo sabían por entonces, esa fuente de vis fue explotada en tiempos por una alianza de Provenza destruida durante la reciente Cruzada Albigense, Lariander. Tras la destrucción de Lariander y el abandono de la fuente, la Casa Mercere, con un cuestionable oportunismo, esperó un tiempo para registrar a su nombre la fuente ahora abandonada, cuyo vis ha sido recogido de forma intermitente por los Gorras Rojas en años recientes. Por lo tanto, cuando Barcelona trató de registrar la fuente se encontraron con la negativa de la Casa Mercere, que consideraba la fuente como propia.

Los magi de Barcelona han investigado el tema en las últimas fechas y han descubierto un hueco legal por el cual podrían ganar el caso: los Mercere registraron la fuente cuando solo habían pasado nueve años después de la última recogida de vis por parte de Lariander. Dado que en el Código Periférico del Tribunal de Provenza se especifica que una fuente de vis solo se puede considerar abandonada (o no reclamada) al cabo de diez años, Barcelona considera que la negativa de los Mercere es ilegal.

Pero no todo termina ahí: como pronto averiguan los Guernicus de Duresca, hubo un superviviente de la alianza de Lariander que aún sigue viviendo en el Tribunal Provenzal, Methodicus de Tremere. Methodicus forma parte ahora de una de las casa capitulares de la alianza colectiva conocida como el Cenobio, una de las grandes potencias de Provenza. Methodicus se ha enterado de los últimos acontecimientos relativos a la fuente, y decidiendo intentar pescar en río revuelto, ha enviado una petición a los Quaesitoris de Provenza reclamando lo que él considera su “propiedad legítima mágica”, una fuente de vis que está mucho más cerca de su casa capitular actual que de Barcelona o de la casa capitular Mercere más cercana. Está dispuesto a defender ese derecho a su propiedad mágica en un Certamen.

El caso tiene numerosas complicaciones que, además, atañen a dos Tribunales: ¿tiene derecho Barcelona a reclamar una fuente de vis que está en territorios de otro Tribunal? ¿Deben renunciar los Mercere a su fuente, reclamada con demasiada antelación? ¿Y Methodicus? ¿Tiene algún derecho a la fuente de vis, aunque sea por cercanía, pese a que la alianza original de Lariander ya no existe? A Faustus le da vueltas la cabeza solo de pensar en todo ello, pero si algo tiene claro es que probablemente deba visitar Provenza para hablar con los Guernicus de ese Tribunal. Tal vez pueda aprovechar para hacer una visita a Mons Perditus…

Sodales, tenemos un nuevo caso abierto…

 
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Publicado por en 21 noviembre, 2016 en Miscelánea

 

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Los casos de Faustus (V): El mal de Jaferiya

(Perdón por el nuevo parón; está claro que este noviembre va a ser solo «medio hermético», porque la vida se ha empeñado en ello…).

Caso: Tras hallar pruebas concluyentes, los Quaesitoris declaran una Marcha de Magi contra una alianza entera. Sin embargo, hay dos flecos en el caso que resultan más peliagudos. ¿Se puede condenar a un magus por tratar con demonios cuando no sabe que lo son? ¿Es posible estar seguro de que tu interlocutor es un demonio cuando lo Infernal es casi indetectable?

Escenario: Tribunal de Iberia

El caso de la Reina de Hielo se salda con un severo castigo a Tenax, después de que no se hayan podido encontrar pruebas concluyentes de que la tormenta que le sorprendió en el bosque pudiera ser claramente atribuida a la Reina de Hielo. Tenax deberá compensar a la alianza de Hiems con 3 torres de vis Auram, a entregar antes del siguiente Tribunal, y además se le castiga desterrándole del Tribunal por una conducta impropia de un magus. El destierro se hará efectivo en el momento en que cumpla su pago, pero si llegara al siguiente Tribunal sin completarlo, se convocaría automáticamente una Marcha de Magi contra él. Por otro lado, aunque no recibe ningún castigo, los Quaesitoris también toman nota del extraño comportamiento de Hiems, aunque finalmente no consideran que tengan pruebas para acusarla de nada.

Varios casos más ocupan el tiempo de Faustus en el Tribunal, y antes de que este finalice, tiene oportunidad de participar en una reunión privada de los Quaesitoris donde se trata el perturbador caso de la alianza de Jaferiya, situada en el Reino de León y dominada por magos Flambeau. En meses previos al Tribunal llegó a oídos de los Quaesitoris que la gran mayoría de magi de la alianza habían caído bajo el influjo del Maligno y trataban frecuentemente con demonios. Al frente de ellos se encontraba Rasus, otrora uno de los más poderosos magos Flambeau del Tribunal, que habría vendido su alma al Infierno hace décadas y llevaría otros tantos años seduciendo a la gran mayoría de magos que entraban a formar parte de Jaferiya.

Por desgracia, las investigaciones realizadas por los Quaesitoris confirmaron sus peores temores y hallaron pruebas concluyentes de que efectivamente, Rasus y sus sodales en Jaferiya tenían tratos con demonios. La reunión a la que asiste Faustus sirve para confirmar la culpabilidad de los magi y declarar una Marcha de Magi contra ellos. Los magi son declarados expulsados de la Orden de inmediato y pronto, varios Quaesitoris acompañados de Hoplitas se desplazarán a la zona de Jaferiya para acabar con ellos antes de que tengan tiempo para prepararse.

Sin embargo, hay dos preocupantes detalles que los Quaesitoris deben resolver mientras tanto. Por un lado, dos de los habitantes de Jaferiya, Relegare y Lapho, podrían estar tratando con demonios sin ser conscientes de ello, o al menos no hay pruebas concluyentes al respecto. En el caso de ambos, tras una igualada votación, se decide eximirlos de la Marcha de Magi pero someterlos a una investigación más en profundidad una vez se haya extirpado la amenaza principal que representan Rasus y sus acólitos. De confirmarse su inocencia, se les sugerirá empezar de nuevo en otra alianza y tal vez se les imponga alguna multa que les ayude a ser más cautelosos en el futuro.

El segundo detalle es aún más peliagudo. Los Quaesitoris han averiguado toda la verdad sobre Jaferiya tras ser informados por un mago llamado Alcinus de Tremere, al que también han investigado, descubriendo que este recibió a su vez la información de una criatura demoniaca, Mendax, sin saber de su carácter infernal. En el caso de Alcinus, que también ha sido investigado, los Quaesitoris se han asegurado de que realmente no había tenido ningún trato previo ni con Mendax ni con ningún otro demonio, de manera que se le absuelve.

Mientras cabalga de regreso a Duresca, Faustus se pregunta cuántos resultados de esas votaciones hubieran cambiado si los magi implicados no hubiesen sido Flambeau y Tremere…

Veredicto: Expulsión inmediata y Marcha de Magi contra todos los magi de Jaferiya salvo Relegare y Lapho, que serán investigados. Alcinus de Tremere es absuelto.

(Y sí, esta entrada es otro guiño a la tercera edición del juego…).

 
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Publicado por en 16 noviembre, 2016 en Miscelánea

 

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Los casos de Faustus (IV): La Reina de Hielo

(Estimados sodales, ante el éxito del primer «caso abierto», voy a seguir planteando alguno más para poner a prueba vuestros conocimientos leguleyos y vuestras dotes de intuición, aunque veo que vais sobrados de ambos…).

Caso: Tenax de Flambeau denuncia a Hiems de Merinita por atacarle sin justificación previa.

Escenario: Tribunal de Iberia

El caso de los aprendices perdidos se salda con la inevitable entrega del joven Tortinus a Capillus Albus para que sea su nuevo aprendiz. Además, la maestra de Tortinus, Alberta, deberá pagar una multa por el retraso en la entrega, que no pasa de cuatro simbólicos peones de vis Vim, uno por cada temporada de «retraso» (lo que viene a confirmar que incluso los Quaesitoris consideran cuestionable la conducta de Capillus). Sin embargo, se avisa a la Casa Bonisagus para que controle que sus miembros no abusen de este tipo de privilegios, y se pide a Capillus que sea algo más recatado. Mientras tanto, en los mentideros del Tribunal Faustus adivina conversaciones clandestinas en las que se mencionan las temidas palabras «Guerra de Magos», e incluso hay algún Tremere tan osado (o estúpido) como para proponer que este tipo de cosas se diriman en un Certamen en el futuro. Es, sin duda, un caso que ha levantado ampollas.

Como también amenaza con serlo otro del que es testigo Faustus al día siguiente. En él, Tenax de Flambeau presenta una acusación contra la maga Hiems de Merinita, quien atacó a Tenax justo después de que este atacara (y destruyera) a su vez a una criatura feérica con la que Hiems tenía una relación cordial. Esta fue la secuencia de acontecimientos tal y como se presenta en el Tribunal:

  • Hiems de Merinita tenía una buena relación con la Reina de Hielo, una criatura feérica que habitaba en un bosque cercano, y de la que según parece obtenía algún tipo de beneficio mágico (tangible o intangible) que no especifica.
  • Tenax de Flambeau había tenido tratos previos con la Reina de Hielo pese a no ser de la misma alianza de Hiems. No existen pruebas ni constancia de que esos tratos pudieran vulnerar la cláusula de «No molestar a las hadas» del Código Hermético.
  • A principios de este año, durante un viaje de Tenax a través del bosque, el Flambeau se vio sorprendido por una terrible tormenta de hielo precisamente cuando atravesaba el territorio controlado por la Reina del Hielo.
  • Tenax reaccionó adentrándose en la regio donde habitaba la Reina para vengarse por lo que él consideraba un ataque no provocado del ser feérico. Quiso la fortuna que Hiems estuviera en la regio justo en ese momento, aunque no pudo hacer nada por evitar que el Flambeau destruyera a su amiga feérica.
  • Furiosa, Hiems atacó a Tenax amparándose en la pérdida de inmunidad que este habría tenido por estar cometiendo un delito contra el Código Hermético, el de molestar a las hadas. Tenax sobrevivió al ataque y escapó herido.
  • Aunque ambos magi se habían visto previamente y habían compartido algún roce por sus ideologías diferentes, ninguno de los dos han vuelto a tener contacto desde el día de autos, hasta este Tribunal.

El caso resulta fascinante para Faustus ante las numerosas incógnitas que plantea: ¿estaba justificado el ataque de Tenax contra la Reina, o era una excusa para conseguir su vis? ¿Qué beneficios obtenía Hiems de su relación con la Reina? ¿Tuvo algo que ver la tensa relación previa entre ambos con todo este incidente?

El misterio está servido…

 
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Publicado por en 9 noviembre, 2016 en Miscelánea

 

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Los Casos de Faustus (III): Los aprendices perdidos

(La vida, en forma de incontables imponderables e imprevistos durante los últimos días, ha truncado el ritmo de este noviembre hermético casi antes de empezar; por suerte no me había propupesto hacer 30 casos, así que como se suele decir, piano piano, si va lontano; por ahora dejo aquí el primero de los «casos abiertos» en el que en lugar de ofrecer un desenlace planteo a la concurrencia cómo debería resolverse la situación… ¡adelante, sherlocks herméticos!)

Caso: Un magus presenta denuncia contra un Bonisagus al que acusa de abusar de su derecho a adoptar aprendices ajenos.

Tribunal: Tribunal de Iberia

Faustus asiste a su primer Tribunal en Iberia, donde se presenta un caso que le llama muchísimo la atención. Allí, Alberta de Tremere presenta una denuncia contra Capillus Albus, un anciano magus Bonisagus del Tribunal, que acudió el año pasado a su alianza para solicitar la adopción de Tortinus, el aprendiz al que estaba adiestrando hasta ese momento Alberta. Esa solicitud es un derecho básico de los Bonisagus según el Código Hermético, pero Alberta le negó la entrega del aprendiz aduciendo que era el quinto aprendiz que Capillus Albus solicitaba en las últimas dos décadas, amparándose en el derecho ancestral de los Bonisagus. Ninguno de esos aprendices acabó convirtiéndose en magus, ya que fallecieron por problemas de salud antes de cumplir los quince años de aprendizaje. Alberta teme por la integridad de su aprendiz, y por eso ha presentado su caso ante el Tribunal.

Por su parte, Capillus Albus dice (con razón) que el Código le protege, y que puede ejercer libremente su derecho siempre y cuando se encargue de adiestrar a sus aprendices al menos una temporada al año, cosa que ha hecho siempre. De hecho, exige que Alberta no solo le entregue a Tortinus, sino que también le pague una multa a determinar por el Tribunal por las temporadas que ha “perdido” desde que solicitó la adopción de Tortinus.

A priori el caso parece claro, aunque tiene ciertas peculiaridades que lo desvían de la norma, que daría la razón claramente a Capillus Albus. Después de presentados los cargos, hay un receso en la sesión que Faustus aprovecha para hacer una “investigación improvisada”, hablando con quienes conocen a los dos implicados, para averiguar qué detalles se han quedado en el tintero e intentar determinar quién tendrá la razón o saldrá vencedor (que no tiene que ser necesariamente lo mismo) en este turbio asunto, que podría sentar un importante precedente no solo en el Tribunal sino en toda la Orden de Hermes…

¿Qué decís? ¿Debe Alberta entregar a Tortinus a Capillus Albus y pagar una multa, o está abusando Capillus de su derecho?

 
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Publicado por en 7 noviembre, 2016 en Miscelánea

 

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Los casos de Faustus (II): Los magi de Estancia-es-Karida

Caso: Una alianza apoya a un noble mundano en el conflicto entre reinos cristianos y musulmanes en el sur de Iberia. ¿Están infringiendo la ley hermética?

Escenario: Tribunal de Iberia

Mientras se encuentra estudiando en Duresca, Faustus intercambia diversas epístolas con su buen amigo Viatorius, de la alianza de Mons Perditus. En uno de sus mensajes, el magus Criamon habla de su reciente visita a Estancia-es-Karida, una alianza situada cerca de Granada, en lo que en tiempos fuera una villa romana. Se trata de una de las alianzas con mayor presencia de magos musulmanes, lo que a priori hace que ocupe una posición contraria a la Reconquista. En su carta, Viatorius menciona de pasada cómo los magos de la alianza colaboraron de forma activa con el monarca del reino granadino en su lucha contra los cristianos. (Más información al respecto en una entrada previa del taller de personajes). Preocupado por una posible violación del Código Hermético, el siempre inquieto Faustus decide viajar al sur de Iberia para determinar si se ha cometido algún delito y, si es así, personarse como acusación como representante de la Orden de Hermes en el próximo Tribunal.

Las investigaciones de Faustus no solo le llevan a hablar con los magi de Estancia-es-Karida, sino también a informarse de la compleja situación en Granada, un reino cada vez más acorralado por los monarcas cristianos. Según parece el emir Alahmar de Granada mandó un emisario a la alianza con una petición de ayuda frente a las cada vez más abundantes tropas cristianas que acosaban su reino, conocedor de los “brujos” que vivían cerca de la ciudad. A cambio, les ofrecía abundantes cantidades de plata y, lo más importante, el acceso a ciertos antiguos pergaminos que se encontraban en la biblioteca de la ciudad, que podrían contener información útil para los magi (como así fue). Los magi aceptaron la oferta del emir y jugaron un papel trascendental en la decisiva batalla que tuvo lugar a las afueras de la ciudad, invocando una bruma en el momento clave de la batalla que desorientó a las tropas cristianas, haciendo que avanzaran de cabeza hacia unos pozos invocados mágicamente y llenos de afilados pinchos en el fondo. Los soldados del emir hicieron el resto, obteniendo una victoria fácil en la que además nadie, salvo los comandantes del ejército granadino, fueron conscientes siquiera de que había «brujos» en las cercanías, con lo cual cualquier posibilidad de que la Orden sufra represalias parece bastante reducida.

Faustus está ante una curiosa tesitura. Los actos de los magi de Estancia-es-Karida son una clara violación de la cláusula del Código Hermético que prohíbe interferir con mundanos. Sin embargo, es una cláusula cada vez más polémica ante una Europa Mítica en la que cada vez hay menos lugares apartados donde los magi puedan «ocultarse», y donde cada vez es más inevitable acabar ineractuando con la nobleza o incluso la Iglesia. La aplicación de esta cláusula es una de las que más claramente separa a Conservadores de Progresistas en las filas de la Casa Guernicus, y Faustus tiende más a estar del lado de los segundos, abogando por una readaptación de las leyes herméticas al mundo actual. Dudando entre qué hacer, una última visita a Estancia-es-Karida acaba de convencerle cuando habla con uno de los Ex Miscellanea que viven allí, Terril Adan, quien propone como defensa un argumento que es difícil rebatir: la colaboración con Alahmar también tenía una parte de defensa por parte de la alianza, que ha sufrido mucho durante los conflictos que han sacudido la zona en décadas pasadas. Solo la reciente creación del emirato de Granada les ha proporcionado cierta estabilidad y capacidad de prosperar, y cualquier cambio brusco en el statu quo local podría considerarse casi como una pérdida de poder mágico. En el fondo, los magos de Estancia-es-Karida estaban casi actuando en legítima defensa.

Faustus regresa a Duresca con una decisión tomada a nivel personal, pero presenta la cuestión al resto de Quaesitoris de la alianza. Progresistas y Conservadores votan en consonancia con sus convicciones y finalmente son los primeros los que obtienen una victoria por muy escaso margen. La decisión final será no presentar una acusación formal contra Estancia-es-Karida, aunque en el próximo Tribunal se les llamará al orden para que este tipo de acciones no se repitan en el futuro, para evitar riesgos (y posibles castigos).

(Este es uno de esos casos en los que tener un Quaesitoris Progresista o Conservador al frente de la investigación puede suponer una importante diferencia; por suerte para Estancia-es-Karida, Faustus mira hacia el futuro, y no hacia el pasado…).

Veredicto: Se decide no presentar cargos contra Estancia-es-Karida por sus acciones, pero se les llamará al orden en el próximo Tribunal para que evite este tipo de comportamientos en el futuro.

 
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Publicado por en 2 noviembre, 2016 en Miscelánea

 

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Los Casos de Faustus (I): El Magus Afónico

Caso: Un magus denuncia a otro miembro de su propia Alianza por causarle daños en la voz e impedirle obrar su magia durante un tiempo

Escenario: Tribunal de Iberia

Poco después de su llegada a Duresca, Faustus debe acompañar a uno de los Quaesitoris superiores en una sencilla investigación en una alianza cercana. Allí, uno de los magi, Rancuneus de Flambeau, acusa a otro miembro de su misma alianza, Cauleon de Jerbiton, por unos sucesos ocurridos hace algunas semanas. Era pleno invierno, y Rancuneus regresaba de un viaje en solitario cuando le sorprendió una fuerte nevada a pocos kilómetros de la alianza, impidiéndole continuar con su viaje y poniéndole en apuros. Los magi de la alianza cuentan con un ingenioso método de comunicación de emergencia, unas piedras que pueden hacer cambiar de color o emitir sonidos de forma remota. Rancuneus activó una de esas piedras para pedir ayuda a la alianza, donde en esos momentos solo se encontraba Cauleon. Sin embargo, nadie acudió en su ayuda y el Flambeau, sin un lugar claro donde refugiarse, tuvo que pasar una noche de pesadilla a la intemperie.

Rancuneus completó el viaje hasta la alianza al día siguiente, pero a causa de su exposición a los elementos cogió una fuerte pulmonía que le mantuvo afónico durante casi dos semanas, impidiéndole usar su magia y participar en una expedición que tuvo lugar en esas fechas para localizar a una criatura sobrenatural y obtener su vis. Mientras Cauleon defiende su inocencia y protesta insistentemente, diciendo que estaba demasiado enfrascado en sus estudios de laboratorio como para fijarse en la llamada de socorro de Rancuneus, este insiste en que su compañero de alianza debe pagar por un descuido que pudo causarle la muerte y que tuvo consecuencias sobre su capacidad para obrar magia durante un tiempo.

El caso parece bastante sencillo y no parece necesario esperar a un Tribunal para resolverlo. Por lo tanto, el Quaesitoris junto al que viaja Faustus le cede la iniciativa a él para que dictamine una sentencia. Faustus no tiene ninguna duda: aunque Cauleon no provocara el daño intencionadamente, la voz es un elemento imprescindible para que un magus pueda utilizar su magia, y por lo tanto cometió una violación del primer artículo del Código Hermético, que prohíbe privar a cualquier otro miembro de la Orden de Hermes de su poder mágico.

Sin embargo, las circunstancias que rodean el caso están llenas de atenuantes, y Faustus lo tiene en cuenta a la hora de proponer un castigo para Cauleon. Aunque la privación de poder mágico es un delito mayor y específicamente se considera una falta grave restringir la capacidad de locución de un magus, considera que basta imponer una sanción por daños y perjuicios a Cauleon. Tras investigar el vis que se acabó obteniendo de la expedición en busca de la criatura, un total de 6 peones de vis Ignem, decide imponer esa misma cantidad como sanción a Cauleon. Tras debatirlo en común, el Quaesitoris superior eleva la cifra a 10 peones, considerando esos 4 peones adicionales una multa por hacer perder el tiempo a la Casa Guernicus por una situación que se podría haber evitado perfectamente.

Cauleon protesta amargamente pero decide aceptar la multa, tras lo cual los dos Guernicus abandonan la alianza y ponen rumbo hacia Duresca. Sin embargo, mientras ambos se alejan montados en sus mulas, la perspicaz mente de Faustus no puede evitar notar las extrañas incoherencias en el caso: ¿cómo pudo no escuchar Cauleon la llamada de Rancuneus? ¿Por qué el Flambeau decidió convocar a los Quaesitoris para algo que se podía haber resuelto a nivel privad? La relación entre ambos magos es evidentemente tensa, pero parece haber algo más en este caso que se le escapa… ¿Qué será?

A Faustus no le falla el instinto. No será la última vez que oirá hablar de Rancuneus y Cauleon…

Veredicto: El acusado es culpable y deberá pagar una sanción de 10 peones de vis Ignem, 6 al acusador y 4 al Tribunal.

 
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Publicado por en 1 noviembre, 2016 en Miscelánea

 

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