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Mirando al pasado: Tales of the Dark Ages

21 Sep

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Tales of the Dark Ages es un suplemento publicado para la segunda edición de Ars Magica en el año 1990. Fue la primera antología de aventuras publicada para el juego, y a lo largo de sus 64 páginas se narran cuatro interesantes historias para grupos principantes y no tan principiantes. A destacar que este fue el primero de los suplementos que publicó Atlas Games para el juego, por entonces todavía propiedad de Lion Rampant, y que marcaría el principio de una breve lista de libros licenciados por la editorial, casi siempre aventuras, de una calidad más que interesante. Sin duda no fue casualidad que casi quince años después, en 2004, la compañía con sede en Minnesota le echara el guante a la licencia del juego para crear su quinta edición.

El suplemento es como casi todos los de Ars de la época, incluso un poco peor en cuanto a valores de producción: portada dominada por un eléctrico color azul únicamente interrumpido por una ilustración, oscura como ella sola, que ocupa menos de la mitad de la cubierta, e interior en blanco y negro con más bien pocas ilustraciones. La verdad es que aunque en aquella época era habitual ver productos de estas características, hoy en día cuesta un poco meterse a leérselo otra vez, para qué nos vamos a engañar.

Sin embargo, pasando al contenido, este es bastante interesante. Tras una pequeña introducción en la que se explica un poco lo que es Ars Magica (recordemos, por entonces era casi un desconocido) pasamos directamente a la primera aventura, “Tongue of Vipers”, escrita por Thomas M. Kane, un relativo habitual en la línea del juego en aquella época. Ambientada en la Lorrena, la aventura presenta una curiosa mezcla de investigación y diplomacia, en la que los PJs deberán demostrar la inocencia de una vidente que ha sido condenada por el noble de la región, el Vizconde Von Orstadt, por intento de envenenamiento. Es la propia vidente la que les envía una carta a los personajes justo antes de ser acusada, y cuando los personajes llegan de visita se encuentran con una situación inesperada. Por otra parte les interesa mucho intentar congraciarse con el noble, ya que en las tierras del vizconde hay una fuente de vis a la que los magos les vendría bien echarle el guante, y ya se sabe que a río revuelto…

Muchas de las aventuras e historias del juego en segunda edición solían centrarse en torno a un tema, y en este caso el tema es la confianza… o la ausencia de ella, porque a la llegada a la corte del vizconde, los personajes se verán envueltos en una red de intrigas en la que tendrán que distinguir en quién pueden confiar y en quién no, quién es lo que parece, y quién no. Se trata de un escenario muy del estilo de la primera época de Ars, donde los personajes deberán andarse con pies de plomo si no quieren perder no solo el acceso a la fuente de vis, sino también la vida de su defendida y también la suya propia si actúan con una torpeza especial.

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La segunda aventura es “The Inheritance”. Está escrita por James P. Buchanan, y como su nombre indica, gira en torno a una herencia recibida de forma bastante inesperada por un miembro de la troupe, con toda probabilidad un compañero de origen noble o culto. La herencia en cuestión está formada por una serie de tierras que el heredero debe reclamar, lo que de paso le convertirá en caballero. Pero, y aquí viene el quid de toda la cuestión, en realidad los personajes han sido sibilinamente empujados por un poder oculto hacia esas tierras con un propósito bien diferente: restaurar un antiguo acueducto romano cuyas ruinas aún se elevan en esos terrenos, y cuyas aguas tienen un origen feérico.

“The Inheritance” es una aventura ciertamente inusual, y no solo por el “macguffin”. Para empezar no es para nada normal partir de un planteamiento que básicamente es falso. También tiene un desarrollo un tanto errático, en el que no está del todo claro cómo enlazan las diferentes escenas o por qué algún personaje hace según qué. Por el lado bueno, el hecho de que los PJs obtengan en propiedad unos terrenos podría dar mucho más juego que el que ofrece la aventura propiamente dicha. Además, salpicados entre esta curiosa trama hay varios elementos mágicos típicos de las primeras aventuras de Ars, en este caso una familia de zorros que hablan y un grupo de enanos de tres cabezas, que dan un color único a la aventura. De hecho, la aventura desprende magia por los cuatro costados. No destriparé más el argumento (que tiene unas cuantas capas de profundidad), pero insisto en que es una aventura diferente y que, con ciertos retoques, puede dar mucho juego en una saga.

La tercera aventura, “Copse of Skulls”, está escrita de nuevo por Thomas M. Kane. Ambientada, al igual que “Tongue of Vipers”, en la Lorrena, en este caso los magi deberán deshacer un entuerto provocado por un miembro de la alianza, que parece haber desaparecido de la faz de la tierra tras despertar a una fuerza oscura que está aterrorizando los terrenos de otra alianza cercana. Cuando representantes de esa otra alianza acuden a pedir cuentas de la situación, la investigación de los PJs acaba desvelando que la realidad no es para nada como todos han imaginado, y que el siniestro origen de todo este peliagudo asunto yace en lo más profundo de la Arboleda de los Cráneos que da nombre a la aventura. De nuevo, casi nada es lo que parece y, sin querer destripar demasiados detalles de la aventura, los personajes podrían acabar encontrándose con algo que es un reflejo de la vida que llevan en su alianza… pero mucho más aterrador. Si en la primera aventura el tema era la confianza, aquí el tema es el papel del proscrito, el que está en la periferia de lo establecido en la sociedad de la Europa Mítica, y que se rige por unos códigos que para él son normales, pero que para un intruso pueden resultar extraños… o algo mucho peor.

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Cierra la antología una vieja conocida, “The Ghoul of St. Lazare”. Por aquí pudimos disfrutar de esta aventura, en su versión para cuarta edición, incluida en la edición del décimo aniversario de Festival of the Damned, la que para mí es, después de Calebais, la mejor aventura publicada jamás para el juego (y mucho más inquietante que la primera, por cierto). En España la aventura la publicó La Factoría en el tomo titulado La Fiesta de los Condenados, con el nombre de “El necrófago de San Lázaro”. Escrita nada menos que por John Nephew (fundador de Atlas Games que aún hoy sigue a la cabeza de la empresa), la aventura da comienzo con el perturbador hallazgo de un cadáver en un río cercano a la alianza. El cadáver tiene claras muestras de haber sido exhumado de alguna tumba, y tan macabro hallazgo sin duda llevará a los personajes a investigar el origen del cuerpo, no sea que tengan un grupo de diabolistas como vecinos y no se hayan enterado. Eso llevará a los personajes a visitar el pintoresco pueblo de Vézay, donde dará comienzo una perturbadora investigación que tendrá consecuencias insospechadas.

Vézay, como decía, sería también el escenario al que regresarían los PJs para La Fiesta de los Condenados, de Jonathan Tweet (y también de Atlas Games, por cierto, en su edición original), cuando de nuevo los lugareños les pidieran ayuda para investigar ciertas señales de actividad demoniaca en la zona. La investigación termina dando un giro escalofriante, pero como se suele decir, esa es otra historia, tal vez narrada en otra reseña…

Y con esto, con una página dedicada a los autores y un breve glosario hermético, termina Tales of the Dark Ages. El título de este libro no es casualidad. Dos de las aventuras que contiene el tomo son muy siniestras, por no decir directamente aterradoras. Y las cuatro son ejemplos de lo más ilustrativos de las diferencias existentes entre las primeras aventuras de Ars y las (pocas) aventuras actuales. Nada es lo que parece en casi ninguna de ellas, y las decisiones morales, por lo general bastante peliagudas, están a la orden del día. Es cierto que en ediciones anteriores los magos no tenían la versatilidad y el poder que tienen los magos de quinta, pero creo que casi todas ellas son aventuras muy fácilmente adaptables a la edición actual, y sin necesidad de hacer demasiados ajustes en las estadísticas que aparecen en ellas. Cuando tienes que decidir si matar o no a un hombre que ha caído en la tentación y ha cometido horrendos crímenes impulsado por la más pura necesidad, importa bien poco si puedes lanzar una bola de fuego o no.

Como ya he dicho, además de la sobradamente conocida “The Ghoul of St. Lazare”, recomiendo especialmente “The Inheritance”, una aventura sutil y compleja, aunque tenga algún problemilla de estructura. Podría utilizarse incluso para el capítulo inicial de una saga, si el grupo quiere establecer una nueva alianza en la región descrita en la aventura.

Así que yo le doy un…

3stars

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4 comentarios

Publicado por en 21 septiembre, 2016 en Reseñas

 

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4 Respuestas a “Mirando al pasado: Tales of the Dark Ages

  1. Brottor

    22 septiembre, 2016 at 12:33 pm

    Interesante, no conocía estas aventuras. La verdad es que echo en falta aventuras para la última edición, y no está de más desempolvar alguna de las antiguas.

     
    • Teotimus

      22 septiembre, 2016 at 12:38 pm

      La verdad es que no solo hay poquitas aventuras para quinta, sino que a algunas de las que hay les falta un poco de la “magia” de estas antiguas.

      El hecho de que Calebais siga siendo el referente no solo habla muy bien de esa aventura, sino que evidencia que no hay aventuras de referencia para esta edición. Por suerte es algo que arreglaron en el último tramo de la línea (Mythic Locations o Thrice-Told Tales, por ejemplo, tienen cosas bastante interesantes), pero no sé yo si llegaremos a ver algo de eso en castellano…

       
  2. Hephestus

    23 septiembre, 2016 at 6:48 am

    Si la verdad es que se hechan de menos estas aventuras de ediciones antiguas, algunas me gustaban mucho sobretodo porque se centraban en un tema y permitian explorarlo al maximo!
    Reconozco que el suplemento de “festival of the dammed” me ha traido horas de diversión. Estos de segunda edición no los tenia tan controlados, habra que hecharles un ojo que pintan bien!

     
    • Teotimus

      23 septiembre, 2016 at 12:38 pm

      Valen la pena, sí. No son Festival of the Damned pero tienen su miga… 😉

       

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