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Lovecraft y la lucha contra lo inevitable

21 Ago

lovecraft

Ayer se cumplieron 124 años desde el nacimiento de Howard Phillips Lovecraft. Y 124 años después, la figura y la obra del genio de Providence están más vivas que nunca. Con la liberación de derechos de su obra la lluvia de productos cthulhoideos es constante, y entre todos ellos cabe destacar el lanzamiento de la séptima edición del juego de rol, La Llamada de Cthulhu.

Siete ediciones y 33 años han pasado desde que Sandy Petersen escribiera las primeras reglas del juego allá por 1981. Desde entonces hasta hoy, la popularidad del juego se ha mantenido casi intacta, pese a que desde un buen principio se vio que era un juego completamente diferente: si en casi todos los demás juegos de rol los jugadores encarnan el papel de héroes y se espera de ellos que acaben triunfando ante la adversidad, en Cthulhu ocurre un poco lo contrario: los personajes suelen ser en muchas ocasiones “héroes por accidente”, y lo más habitual es que terminen muertos o, peor, locos tras enfrentarse a los horrores cósmicos que pueblan las aventuras dedicadas al juego. Aún es más, desde el principio de sus días, Cthulhu ha tenido una estructura de aventura estándar muy clara, repetida una y otra vez hasta la saciedad: planteamiento inicial aparentemente inocuo, investigación progresiva en la que se descubre que no estamos solos en el universo y que no somos más que criaturas insignificantes en el auténtico orden de las cosas, y enfrentamiento final contra el culto/Primigenio de turno para detener (o más bien retrasar) lo inevitable, por lo general con consecuencias funestas para buena parte del grupo de investigadores. Durante cuatro décadas, las variaciones de esa estructura han sido infinitas, y nunca nos hemos cansado de ellas.

Cthulhu7th

Portada del manual de investigador de séptima edición de La Llamada de Cthulhu

¿Por qué, entonces, tiene ese tirón La Llamada de Cthulhu, y por extensión todo el resto de juegos basados en la obra de Lovecraft, desde El Rastro de Cthulhu hasta Achtung Cthulhu o Cthulhu Invictus? Ciertamente, el componente de investigación inherente a todos ellos es un importante atractivo. A todo el mundo le apetece dejar por un rato las espadas y los hechizos para sumergirse en una buena aventura llena de misterios, en la que siempre vale más la inteligencia que la fuerza. El aspecto sobrenatural del juego es otra de sus virtudes innegables: libros prohibidos, cultos secretos y abominables y, por encima de todo, ese horror cósmico que caracteriza la obra de Lovecraft forman un cóctel difícilmente resistible para cualquier amante de una buena aventura.

Sin embargo, creo que otra de las causas de la popularidad del juego, una de las más importantes, diría, trasciende los juegos de rol para apelar a una de las características intrínsecas del ser humano: la perserverancia ante lo inevitable. Aunque al empezar una aventura de Cthulhu sabemos que lo más probable es que acabemos muertos o chiflados, eso no nos impide emprender el viaje, dispuestos a hacer todo lo posible para que, por una vez, el final sea diferente. Asumiendo una perspectiva existencial si se quiere, y extrapolando la situación desde la vida real (donde lo inevitable, léase la muerte, es realmente inevitable), aprovechamos la excusa de un juego de rol para, por una vez, por un breve lapso de tiempo, demostrar que sí que podemos evitar lo inevitable con nuestros esfuerzos. Casi se podría inferir incluso un intento de superación personal trasladado a una mesa de juego. Como los protagonistas de un relato de Lovecraft que descubren que son descendientes de un linaje maldito que les lleva a cometer actos innombrables, nosotros nos revelamos ante el destino, ante el final establecido de antemano, para demostrar que no todo está escrito en piedra. Y no importa las veces que fracasemos, siempre volvemos a intentarlo. Porque cada vez que logramos un triunfo, aunque sea temporal y breve, demostramos que esa perseverancia está justificada. Y de paso, frenamos al Primigenio de turno para que tarde un poco más en quedar suelto por la Tierra. Por eso nunca nos cansamos de jugar a Cthulhu.

O no. O igual estoy haciendo lecturas demasiado profundas, y en realidad una partida de Cthulhu es como una partida avanzada de Cluedo, solo que con monstruitos y muchísimo más difícil, con más posibilidades de perder que de ganar. Sea como sea, La Llamada de Cthulhu es uno de los juegos más populares de la historia, y seguirá siéndolo por mucho tiempo, espero.

Por cierto que, aprovechando la onomástica, en Drivethru tienen rebajados un 25% un buen puñado de títulos cthulhoideos. Es una buena oportunidad para hacer alguna de esas compras que siempre retrasamos. Yo ya me he pillado la Guide to the Pacific Front de Achtung Cthulhu…

Ah, sí… ¡y felicidades al maestro Lovie, esté donde esté!

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Publicado por en 21 agosto, 2014 en Opinión

 

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